jueves, 2 de marzo de 2017

03 de Marzo - Pedro Geremia

Pedro Geremia, Beato
Sacerdote Dominico, 03 de Marzo

Martirologio Romano: En Palermo, en Sicilia, beato Pedro Geremia, presbítero de la Orden de Predicadores, que, confirmado por san Vicente Ferrer en el ministerio de la palabra de Dios, se entregó del todo a la salvación de las almas (1452).
Fecha de beatificación: El culto fue confirmado por el Papa Pío VI el 12 de mayo de 1784.

El Beato Pedro Geremia nació en Palermo (Italia), en 1399.
Estudió derecho en Bolonia y en 1424, en la víspera de su graduación, entró en un convento de la Orden Dominica.
Fue novicio de San Antonio. Participó en la reforma espiritual de Orem y ayudó en la reforma del clero diocesano. Murió en 1452.

No se debería usar el celular antes de dormir por la noche


Es un hábito adquirido en los últimos años. Llegada la noche, una vez acostados en la cama, se revisa el celular por última vez en el día. Se contestan los últimos mensajes de WhatsApp, se repasa la actividad de los amigos en las redes sociales, se lee alguna noticia de interés. Ese rato se puede extender durante largos minutos y sus repercusiones a la hora de conciliar el sueño, no hay dudas, son negativas. 
La culpable tiene un nombre y es una hormona: la melatonina. Es la encargada de promover el estado del sueño. Al revisar el celular caída la noche, el cerebro envía corrientes de luz potente; un mensaje contradictorio que disminuye la secreción de la hormona y, por ende, reduce el cansancio. 
No es solo el celular a la noche. También las pantallas iluminadas de los LCD y las tablets generan un efecto similar. El Dr. Alejandro Andersson, médico neurólogo, director médico del Instituto de Neurología de Buenos Aires, explicó: “El tipo de radiación lumínica que emiten, producen dos fenómenos de trascendencia para los ritmos de sueño. Por un lado, afectan su período natural de sueño, reduciéndolo a niveles de peligro. Por otro, agregan un factor distorsivo, pues la luz del monitor en ese momento atrasa nuestro reloj biológico”. 
En el reloj biológico parece residir la clave en la conciliación del sueño: “Nos invita a dormir para que no fallezcamos y nos anima a despertarnos al cabo de un tiempo apropiado para el organismo”, señaló el Dr. Andersson, quien también detalló que las consecuencias de su manipulación pueden ser terribles: “Si se altera, afecta también a los patrones de alimentación, a la actividad cerebral y a la regeneración celular. Modificarlo no provoca simples ojeras; una distorsión grave y prolongada de este ritmo puede conducir a obesidad, diabetes e, incluso, cáncer”. 
La recomendación del especialista -no podría ser otra- es evitar el brillo de las pantallas minutos antes de ir a dormir. Su brillo provoca confusión y consiguientes dificultades en el descanso. También aconsejó: “Es importante contar en el dormitorio con una luz más cálida porque afecta menos a la producción de esta sustancia y, a medida que avancen las horas, el cuerpo irá pidiendo descansar”. 
En los tiempos que corren, resulta inevitable estar expuestos a iluminación artificial. Sin embargo, de acuerdo al neurólogo, en cuestiones de luz, el color importa. “Si normalmente cerramos los ojos a las 23, permanecer expuesto a luz azul puede hacer que resulte imposible conciliar el sueño hasta pasadas las 2 de la madrugada”, advirtió.

¿Qué hacer cuando su cónyuge está frío?


¡Muchas veces hay enfriamiento en las relaciones matrimoniales y si no se cuidan resulta ser muy peligroso!
La causa principal del enfriamiento en un matrimonio suele ser la rutina. Ambos cónyuges caen en un estado de inconsciencia con respecto a la realidad de que el matrimonio es como un organismo vivo que necesita alimento y cuidado permanente. La corriente de la vida y las responsabilidades del diario vivir hacen que muchos matrimonios pierdan interés en mantener la relación. Lo más grave es que esta situación es generalmente inconsciente.
Otra causa común del enfriamiento matrimonial ocurre por conflictos no resueltos que van minando la voluntad de uno de los dos o ambos. Esos conflictos no resueltos producen una especie de resentimiento que si no se saca a la luz y se conversa, se va acumulando como carga en una bodega y llega el momento en que la persona tiene una sensación de cansancio y de asfixia y ya no quiere seguir compartiendo con el otro(a).
Frecuentemente ocurre que como consecuencia de los conflictos no resueltos, las constantes discusiones, uno de los dos recibe atención de una tercera persona y esa relación empieza a crecer aprovechándose de la negatividad en el matrimonio. En este proceso naturalmente el cónyuge que está cayendo en la infidelidad se va volviendo cada día más frío y más ausente en el hogar.
Cualquiera que sea la causa del enfriamiento de uno de los cónyuges o de ambos, la medicina es la misma: Deben ponerse de inmediato en campaña para defender el matrimonio. Esto implica un cambio de actitud inmediato. En vez de pelear, asumir una actitud de conciencia y buscar ayuda con un consejero matrimonial, hacer un curso para matrimonios, asistir a eventos para Matrimonios, etc. Por si solos va a ser muy difícil que puedan salir adelante. Por lo general cuando una pareja llega a ese punto de enfriamiento en su relación, ya no tienen la fuerza emocional para arreglar las cosas por si solos, ya que hay mucho resentimiento y además no tienen el conocimiento ni las herramientas para salir adelante. Necesitan buscar ayuda urgente.
Si uno de los cónyuges no quiere buscar ayuda y el otro si, el que tiene la actitud de arreglar las cosas puede buscar ayuda individualmente. Es bastante frecuente que cuando uno de los cónyuges aprende a manejar los conflictos y cambia de actitud con guía y soporte adecuado, el otro cónyuge nota el cambio y poco a poco se dispone a aceptar también la ayuda.
No dejen que el enfriamiento en la relación llegue a niveles muy profundos, porque entre mas distanciamiento se dé, es más difícil y costoso es el regreso. Si ha habido enfriamiento en tu relación matrimonial, reconócelo y busca ayuda de inmediato. Ora y pídele dirección al Señor para buscar la mejor ayuda disponible.
Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. ¡Cuídalo! LyHF

Jesús le dijo...


Evangelio del Viernes 03 de Marzo

Día Litúrgico: Viernes después de Ceniza

Texto del Evangelio (Mt 9,14-15): En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán».

«Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán»

Comentario: Rev. D. Xavier PAGÉS i Castañer (Barcelona, España)

Hoy, primer viernes de Cuaresma, habiendo vivido el ayuno y la abstinencia del Miércoles de Ceniza, hemos procurado ofrecer el ayuno y el rezo del Santo Rosario por la paz, que tanto urge en nuestro mundo. Nosotros estamos dispuestos a tener cuidado de este ejercicio cuaresmal que la Iglesia, Madre y Maestra, nos pide que observemos, y a recordar que el mismo Señor dijo: «Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán» (Mt 9,15). Tenemos el deseo de vivirlo no sólo como el cumplimiento de un precepto al que estamos obligados, sino —sobre todo— procurando llegar a encontrar el espíritu que nos conduce a vivir esta práctica cuaresmal y que nos ayudará en nuestro progreso espiritual.
Buscando este sentido profundo, nos podemos preguntar: ¿cuál es el verdadero ayuno? Ya el profeta Isaías, en la primera lectura de hoy, comenta cuál es el ayuno que Dios aprecia: «Parte con el hambriento tu pan, y a los pobres y peregrinos mételos en tu casa; cuando vieres al desnudo, cúbrelo; no los rehúyas, que son hermanos tuyos. Entonces tu luz saldrá como la mañana, y tu salud más pronto nacerá, y tu justicia irá delante de tu cara, y te acompañará el Señor» (Isaías 58,7-8). A Dios le gusta y espera de nosotros todo aquello que nos lleva al amor auténtico con nuestros hermanos.
Cada año, el Santo Padre Juan Pablo II nos escribía un mensaje de Cuaresma. En uno de estos mensajes, bajo el lema «Hace más feliz dar que recibir» (Hechos 20,35), sus palabras nos ayudaron a descubrir esta misma dimensión caritativa del ayuno, que nos dispone —desde lo profundo de nuestro corazón— a prepararnos para la Pascua con un esfuerzo para identificarnos, cada vez más, con el amor de Cristo que le ha llevado hasta dar la vida en la Cruz. En definitiva, «lo que todo cristiano ha de hacer en cualquier tiempo, ahora hay que hacerlo con más solicitud y con más devoción» (San León Magno, papa).

miércoles, 1 de marzo de 2017

Sueña, Ama, Sonríe, Vive


02 de Marzo - Lucas Casali de Nicosia

Lucas Casali de Nicosia, Santo
Monje, 02 de Marzo

Martirologio Romano: En Agira, en Sicilia, san Lucas Casali de Nicosia, monje, célebre por su humildad y demás virtudes († f. s. IX).
Etimológicamente: Lucas = aquel que es luminoso, es de origen latino.

Su hagiografía fue escrita probablemente por un monje de nombre Bonus, por desgracia el texto original se ha perdido. De acuerdo con ella Lucas nació en Nicosia (provincia de Enna), en Sicilia, en el siglo IX, y hacia los doce años fue acogido por un monje del monasterio de Santa María Latina de Agira (Enna), donde tomó el hábito, y luego fue ordenado sacerdote.
Creció y se mostró tan lleno de virtudes, que los pobladores de los alrededores se acercaban gustosos al monasterio para buscar su consejo. Ya adulto fue elegido abad del monasterio de Agira, pero él no aceptó tal posición por humildad. Los monjes no se conformaron, e hicieron intervenir al papa, por lo que Lucas aceptó finalmente por obediencia.
Pasaron los años, en los cuales desplegó gran sabiduría y prudencia en el desarrollo de su mandato, incluso luego de quedar ciego, grave limitación y sobre todo en aquellos tiempos, no se paralizó, sino que continuó con su apostolado, haciéndose acompañar de algunos hermanos.
Una tradición cuenta que un día, cuando volvía de Nicosia -a donde había ido a ver a sus parientes- le hicieron creer que había ante él una gran cantidad de fieles esperando su predicación; el santo predicó en voz alta, y luego dio la bendición, y las piedras respondieron con un sonoro “¡amén!”. Los monjes que le acompañaban, arrepentidos, le pidieron perdón.
Murió en el monasterio de Agira en olor de santidad, y fue enterrado en la iglesia de San Felipe.
Su reputación de santidad creció tanto que su cuerpo fue depositado en la misma urna que san Felipe de Agira, famoso exorcista muerto en alrededor del año 453.
El tiempo hizo olvidar donde estaba sepultado, pero el culto continuó. En 1575, al cesar una epidemia de peste, -cosa que se interpretó como lograda por su intercesión-, el pueblo y el senado de la ciudad pidieron al Papa el reconocimiento de Lucas como patrono de la ciudad.
Veinte años después, en 1596, durante unos trabajos de reestructuración en la iglesia, se hallaron los restos de san Lucas de Nicosia, de san Felipe de Agira y de Eusebio monje, evidentemente escondidos en tiempo de las invasiones sarracenas. En esa ocasión la ciudad de Nicosia pidió y obtuvo las reliquias del santo abad, que fueron trasladadas con toda solemnidad.
Muchas cuestiones históricas sobre la vida del santo están en discusión: algunos lo consideran muerto aproximadamente en el año 890, mientras que otros lo sitúan hacia el 1164. Sin embargo parece que haya vivió antes de las invasiones árabes en Sicilia, que comenzaron en el 827.
La orden religiosa a la que perteneció también es objeto de disputa, ya que mientras unos lo consideran benedictino, otros piensan que fue basiliano.

Cuando comer también previene enfermedades


La alimentación evolucionó en las últimas décadas. Las dietas se diseñan de acuerdo a las características y gustos de cada persona. El objetivo detrás de cada una de ellas es, además de disfrutar del ritual de la comida, que no se descuide la salud. Por ello, emergen como imprescindibles ciertos alimentos que ayudan a prevenir enfermedades. Alimentos que también funcionan como medicamentos: “Alicamentos”. 
La Lic. María Antonela De Lamo, nutricionista explica las propiedades de cada uno. 

Pescados grasos
El caso más común de pescado graso es el salmón, aunque también se puede encontrar una composición similar en, por ejemplo, atún o sardinas. “Los pescados que contienen ácidos grasos esenciales poli-saturados nos ayudan a prevenir enfermedades antiinflamatorias y cardiovasculares”, explicó la Lic. De Lamo. 

Aceite de oliva
Uno de los aderezos predilectos a la hora de condimentar la ensalada también resulta una alternativa importante al momento de considerar la salud. De Lamo señaló: “Protege a las arterias y al corazón por su alto contenido de ácidos grasos esenciales. Además, reduce el colesterol malo (LDL) y disminuye la presión sanguínea”. 

Ajo
De acuerdo a la especialista, el ajo es el “antibiótico natural por excelencia”. ¿Por qué? “Porque combate a las bacterias, hongos y parásitos intestinales”. También, dentro de sus notables propiedades, actúa como un estimulante del sistema inmunitario y posee altos valores antioxidantes. 

Remolacha
Al igual que el ajo, la remolacha también contiene propiedades que funcionan como antioxidantes naturales. La especie de planta herbácea no suele figurar entre las primeras opciones de los habitúes de las ensaladas aunque, según De Lamo, es clave porque protege contra enfermedades cardiovasculares. 

Frutas cítricas
Naranjas, pomelos, mandarinas, limones, entre otras. Después de una comida o como una colación para contrarrestar el hambre de la tarde, la fruta cítrica se convierte en una alternativa a seguir. “Contienen fibras y antioxidantes, lo cual nos ayuda a prevenir enfermedades inflamatorias y reducir el colesterol”, puntualizó la nutricionista. 

Ananá
Las frutas en general, se sabe, se recomiendan incluir en toda dieta sana y equilibrada, pero algunas se las aconseja con especial énfasis. El ananá, entre ellas. “Por su alto contenido de vitamina C, B6, B1 y minerales, ayuda a prevenir la constipación. Por ser un laxante natural, reduce el colesterol y favorece la desintoxicación del organismo”, detalló. 

Arándanos
Otra fruta que en el país no recibe la atención que merece. Los arándanos encabezan la lista de mayor contenido de antioxidantes, no contienen grasas, son bajos en sodio y en calorías. “El alto contenido de flavonoides, a su vez, aumenta la producción de enzimas antioxidantes y aumenta la actividad metabólica”, dijo De Lamo.

Lentejas
Cuando llega el invierno, las lentejas, por su condición de plato caliente, se posan en el centro de la escena. Cuando se piensa en la prevención de enfermedades, también. “Poseen un alto contenido de proteínas, hierro, vitamina B y ácido fólico, lo cual favorece a tratar la anemia”. La especialista recomienda consumirlas con frutas cítricas para una mejor absorción. 

Banana
Toda madre o abuela le insiste a su hijo o nieto que coma banana porque, gracias a su incorporación, tendrá huesos más fuertes. No es un mito, sino una realidad. “La banana, por su alto contenido de potasio, colabora con la salud cardiovascular y prevención de calambres”, aseguró De Lamo. 

Yogur
En el desayuno o la merienda, sobre todo en los más chicos, se recomienda la ingesta habitual de yogur, ya sea bebible o entero. “Por su alto contenido de calcio favorece la reducción de enfermedades óseas y, a su vez, contiene probióticos que ayudan al buen funcionamiento de nuestro organismo en general”, sostuvo.

El comienzo de la Cuaresma


Miércoles de Ceniza
Hoy empezamos la Cuaresma a través de la imposición de las cenizas, un símbolo que es muy conocido para todos. La ceniza no es un símbolo de muerte que indica que ya no hay vida ni posibilidad de que la haya. Nosotros la vamos a imponer sobre nuestras cabezas pero no con un sentido negativo u oscuro de la vida, pues el cristiano debe ver su vida positivamente. La ceniza se convierte para nosotros al mismo tiempo en un motivo de esperanza y superación. La Cuaresma es un camino, y las cenizas sobre nuestras cabezas son el inicio de ese camino. El momento en el cual cada uno de nosotros empieza a entrar en su corazón y comienza a caminar hacia la Pascua, el encuentro pleno con Cristo.
Jesucristo nos habla en el Evangelio de algunas actitudes que podemos tener ante la vida y ante las cosas que hacemos. Cristo nos habla de cómo, cuándo oramos, hacemos limosna, hacemos el bien o ayudamos a los demás, podríamos estar buscándonos a nosotros mismos, cuando lo que tendríamos que hacer es no buscarnos a nosotros mismos ni buscar lo que los hombres digan, sino entrar en nuestro interior: “Y allá tu Padre que ve en lo secreto te recompensará”.
Es Dios en nuestro corazón quien nos va a recompensar; no son los hombres, ni sus juicios, ni sus opiniones, ni lo que puedan o dejen de pensar respecto a nosotros; es Nuestro Padre que ve en lo secreto quien nos va a recompensar. Qué difícil es esto para nosotros que vivimos en una sociedad en la cual la apariencia es lo que cuenta y la fama es lo que vale.
Cristo, cuando nosotros nos imponemos la ceniza en la cabeza nos dice: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres; de lo contrario no tendrán recompensa con su Padre Celestial”. ¿Qué recompensa busco yo en la vida?
La Cuaresma es una pregunta que entra en nuestro corazón para cuestionarnos precisamente esto: ¿Estoy buscando a Dios, buscando la gloria humana, estoy buscando la comprensión de los demás? ¿A quién estoy buscando?
La señal de penitencia que es la ceniza en la cabeza, se convierte para nosotros en una pregunta: ¿A quién estamos buscando? Una pregunta que tenemos que atrevernos a hacer en este camino que son los días de preparación para la Pascua; la ceniza cae sobre nuestras cabezas, pero ¿cae sobre nuestro corazón?
Esta pregunta se convierte en un impulso, en un dinamismo, en un empuje para que nuestra vida se atreva a encontrarse a sí misma y empiece a dar valor a lo que vale, dar peso a lo que tiene.
Este es el tiempo, el momento de la salvación, nos decía San Pablo. Hoy empieza un período que termina en la Pascua: La Cuaresma, el día de salvación, el día en el cual nosotros vamos a buscar dentro de nuestro corazón y a preguntarnos ¿a quién estamos buscando? Y la ceniza nos dice: quita todo y quédate con lo que vale, con lo fundamental; quédate con lo único que llena la vida de sentido. Tu Padre que ve en lo secreto, sólo Él te va a recompensar.
La Cuaresma es un camino que todo hombre y toda mujer tenemos que recorrer, no lo podemos eludir y de una forma u otra lo tenemos que caminar. Tenemos que aprender a entrar en nuestro corazón, purificarlo y cuestionarnos sobre a quién estamos buscando.
Este es el sentido de la ceniza en la cabeza; no es un rito mágico, una costumbre o una tradición. ¿De qué nos serviría manchar nuestra frente de negro si nuestro corazón no se preguntara si realmente a quien estamos buscando es a Dios? Si busco a Dios, esta Cuaresma es el momento para caminar, para buscarlo, para encontrarlo y purificar nuestro corazón.
El camino de Cuaresma va a ser purificar el corazón, quitar de él todo lo que nos aparta de Dios, todo aquello que nos hace más incomprensivos con los demás, quitar todos nuestros miedos y todas las raíces que nos impiden apegarnos a Dios y que nos hacen apegarnos a nosotros mismos. ¿Estamos dispuestos a purificar y cuestionar nuestro corazón? ¿Estamos dispuestos a encontrarnos con Nuestro Padre en nuestro interior?
Este es el significado del rito que vamos hacer dentro de unos momentos: purificar el corazón, dar valor a lo que vale y entrar dentro de nosotros mismos. Si así lo hacemos, entonces la Cuaresma que empezaremos hoy de una forma solemne, tan solemne como es el hecho de que hoy guardamos ayuno y abstinencia (para que el hambre física nos recuerde la importancia del hambre de Dios), se convertirá verdaderamente en un camino hacia Dios.
Este ha de ser el dinamismo que nos haga caminar durante la Cuaresma: hacer de las mortificaciones propias de la Cuaresma como son los ayunos, las vigilias y demás sacrificios que podamos hacer, un recuerdo de lo que tiene que tener la persona humana, no es simplemente un hambre física sino el hambre de Dios en nuestros corazones, la sed de la vida de Dios que tiene que haber en nuestra alma, la búsqueda de Dios que tiene haber en cada instante de nuestra alma.
Que éste sea el fin de nuestro camino: tener hambre de Dios, buscarlo en lo profundo de nosotros mismos con gran sencillez. Y que al mismo tiempo, esa búsqueda y esa interiorización, se conviertan en una purificación de nuestra vida, de nuestro criterio y de nuestros comportamientos así como en un sano cuestionamiento de nuestra existencia. Permitamos que la Cuaresma entre en nuestra vida, que la ceniza llegue a nuestro corazón y que la penitencia transforme nuestras almas en almas auténticamente dispuestas a encontrarse con el Señor. CS

Evangelio del Jueves 02 de Marzo

Día Litúrgico: Jueves después de Ceniza

Texto del Evangelio (Lc 9,22-25): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día». Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?».

«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame»

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España)

Hoy es el primer jueves de Cuaresma. Todavía tenemos fresca la ceniza que la Iglesia nos ponía ayer sobre la frente, y que nos introducía en este tiempo santo, que es un trayecto de cuarenta días. Jesús, en el Evangelio, nos enseña dos rutas: el Vía Crucis que Él ha de recorrer, y nuestro camino en su seguimiento.
Su senda es el Camino de la Cruz y de la muerte, pero también el de su glorificación: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado (...), ser matado y resucitar al tercer día» (Lc 9,22). Nuestro sendero, esencialmente, no es diferente del de Jesús, y nos señala cuál es la manera de seguirlo: «Si alguno quiere venir en pos de mí...» (Lc 9,23).
Abrazado a su Cruz, Jesús seguía la Voluntad del Padre; nosotros, cargándonos la nuestra sobre los hombros, le acompañamos en su Vía Crucis.
El camino de Jesús se resume en tres palabras: sufrimiento, muerte, resurrección. Nuestro sendero también lo constituyen tres aspectos (dos actitudes y la esencia de la vocación cristiana): negarnos a nosotros mismos, tomar cada día la cruz y acompañar a Jesús.
Si alguien no se niega a sí mismo y no toma la cruz, quiere afirmarse y ser él mismo, quiere «salvar su vida», como dice Jesús. Pero, queriendo salvarla, la perderá. En cambio, quien no se esfuerza por evitar el sufrimiento y la cruz, por causa de Jesús, salvará su vida. Es la paradoja del seguimiento de Jesús: «¿De qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?» (Lc 9,25).
Esta palabra del Señor, que cierra el Evangelio de hoy, zarandeó el corazón de san Ignacio y provocó su conversión: «¿Qué pasaría si yo hiciera eso que hizo san Francisco y eso que hizo santo Domingo?». ¡Ojalá que en esta Cuaresma la misma palabra nos ayude también a convertirnos!