domingo, 2 de abril de 2017

Diferencia entre la escuela y la vida...


A menudo es...


Evangelio del Lunes 03 de Abril

Día Litúrgico: Lunes V (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 8,1-11): En aquel tiempo, Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a Él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. 
Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?». Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?». Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».

«Vete, y en adelante no peques más»

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España)

Hoy contemplamos en el Evangelio el rostro misericordioso de Jesús. Dios es Amor, y Amor que perdona, Amor que se compadece de nuestras flaquezas, Amor que salva. Los maestros de la Ley de Moisés y los fariseos «le llevan una mujer sorprendida en adulterio» (Jn 8,4) y piden al Señor: « ¿Tú qué dices?» (Jn 8,5). No les interesa tanto seguir una enseñanza de Jesús como poderlo acusar de que va contra de la Ley de Moisés. Pero el Maestro aprovecha esta ocasión para manifestar que Él ha venido a buscar a los pecadores, a enderezar a los caídos, a llamarlos a la conversión y a la penitencia. Y éste es el mensaje de la Cuaresma para nosotros, ya que todos somos pecadores y todos necesitamos de la gracia salvadora de Dios.
Se dice que hoy día se ha perdido el sentido del pecado. Muchos no saben lo que está bien o mal, ni por qué. Es lo mismo que decir —en forma positiva— que se ha perdido el sentido del Amor a Dios: del Amor que Dios nos tiene, y —por nuestra parte— la correspondencia que este Amor pide. Quien ama no ofende. Quien se sabe amado y perdonado, vuelve amor por Amor: «Preguntaron al Amigo cuál era la fuente del amor. Respondió que aquella donde el Amado nos ha lavado nuestras culpas» (Ramón Llull).
Por esto, el sentido de la conversión y de la penitencia propia de la Cuaresma es ponernos cara a cara ante Dios, mirar a los ojos del Señor en la Cruz, acudir a manifestarle personalmente nuestros pecados en el sacramento de la Penitencia. Y como a la mujer del Evangelio, Jesús nos dirá: «Tampoco yo te condeno... En adelante no peques más» (Jn 8,11). Dios perdona, y esto conlleva por nuestra parte una exigencia, un compromiso: ¡No peques más!

sábado, 1 de abril de 2017

Riqueza...


Por qué vivir...


02 de Abril - María de San José

María de San José, Beata
Fundadora de las Agustinas Recoletas del Sagrado Corazón, 02 de Abril

Martirologio Romano: En Maracay, en Venezuela, beata María de San José Alvarado, virgen, que fundó las Agustinas Recoletas del Sagrado Corazón, siempre solícita en su caridad a favor de las jóvenes huérfanas, de los ancianos y pobres abandonados (1967). 
Etimológicamente: María = eminencia, excelsa, es de origen hebreo.
Etimológicamente: Laura = Aquella que triunfa, es de origen latino.
Fecha de beatificación: 7 de mayo de 1995 por el Papa Juan Pablo II.

Laura Evangelista Alvarado Cardozo nace el 25 de abril de 1875, en Choroní municipio del Distrito Girardot, en el Estado Aragua, (en aquel entonces conocido como Estado Guzmán Blanco), en Venezuela. Existe cierta discusión con su segundo nombre, ya que algunos afirman que se llamaba Laura Elena Alvarado Cardozo pero por una tradición religiosa de aquella fecha se les asignaba a los muchachos al nacer o poco tiempo después, el nombre del Santo en el día en el que nacieron y por lo tanto ella recibió el nombre de Evangelista.
Era hija del Coronel Clemente Alvarado y de Doña Margarita Cardozo, de quien heredó su amor ferviente a Cristo y la Eucaristía. Inició sus estudios en su pueblo natal pero a muy temprana edad se mudo con su familia a Maracay donde terminaría ahí todos sus estudios. Luego a los 13 años de edad, el 8 de diciembre de 1888 recibe su primera comunión, haciendo sus primeros votos, consagrándose así al señor. Desde aquel entonces comenzaría su vida religiosa. Luego antes de cumplir 18 años, se dedicaría a la preparación de aquellos niños que van a realizar su primera comunión. En 1892, a los diecisiete años, le imponen el santo escapulario de la Virgen del Carmen. Luego en 1893, el sacerdote Justo Vicente López Aveledo funda la Sociedad de las Hijas de María y Laura pasa a formar parte de ella, renovando así sus primeros votos.
Esta beata demostró desde muy temprano su devoción por Dios y su temple espiritual. Desde muy joven trabajó como voluntaria en hospitales, cosa que haría durante casi toda su vida y de donde obtuvo el nombre con el que la conocemos todos. Su temple espiritual, queda evidenciado con situaciones fuertes que ha tenido que vivir como lo es la muerte de su padre. Antes de morir pide a Dios le conceda la oportunidad, para que su padre reciba la extrema unción y contraiga matrimonio con su madre. Don Clemente accede a estos sacramentos. Laura, en respuesta a la gracia concedida por Dios, promete guardar ayuno perpetuo, el cual duró diez años, hasta que el Padre Vicente López se lo dispensó.
En 1897, empezó a trabajar voluntariamente como hermana hospitalaria en el Hospital San José en Maracay- Estado Aragua, el hospital fundado por un presbítero llamado Vicente López. La joven futura beata tenía entonces 22 años de edad. De ahí en adelante, asesorada por su director espiritual el Pbro. López Acevedo, se dedicará al servicio de los más pobres. Próxima a cumplir sus 24 años, en 1.899, Laura recibe del padre López la dirección y administración del hospital. En 1900-01 por su gran trabajo en dicho lugar junto con otras hermanas voluntarias que desempeñaron el mismo papel, fue consagrada como hermana hospitalaria agustina, adoptando el nombre de Sor María de San José. 
Ya habiendo sido reconocida como Sor María de San José continuo su larga labor en no solo este hospital. La madre además de este hospital trabajo en muchos centros de salud en el país, en Maracaibo, Caracas, Coro, Ciudad Bolívar, entre otros. Incluyendo los nuevos hospitales que abrían. Durante mucho tiempo de su vida, la madre se dedicó a cuidar enfermos, a ayudar profundamente en hospitales, siendo esto parte de toda la gran labor que hacía fuera de los mismos.
Junto a su director espiritual, el sacerdote venezolano, Padre Vicente López Aveledo y cuatro laicas, funda (con aprobación papal de San Pío X), la Congregación “Hermanas Agustinas Recoletas del Sagrado Corazón de Jesús”, siendo ella su primera Superiora General. Dicha congregación, tiene el objetivo de ayudar a las niñas abandonadas, y ancianos pobres. Rigió la congregación como superiora general hasta el año 1960. 
Fue una religiosa contemporánea del Venerable Doctor José Gregorio Hernández, que desde muy temprana edad mostro su devoción por Dios. Luego de una larga y activa vida llena de grandes labores y deseo de ayudar con su prójimo, el 2 de abril de 1967 sufre una trombosis que termina quitando su vida. Estuvo consciente que faltaba poco para su muerte y pidió que se le concediera la posibilidad de que su cuerpo se enterrara en la capilla del Asilo Inmaculada Concepción. Es la primera Beata de Venezuela, privilegio único que comparte con la Madre Candelaria de San José.

ORACIÓN
Dios omnipotente y eterno 
que nos has dado en la beata María de san José
un modelo de amor 
a los huérfanos y ancianos abandonados, 
haz que, siguiendo su ejemplo, 
reconozcamos en los pobres y marginados 
a tu hijo Jesucristo 
y logremos servirles con el mismo amor
con que ella les sirvió. 
Por Cristo Nuestro Señor, 
Amén.

En Argentina mueren por día 20 personas a causa del cáncer de colon


Según cifras del Ministerio de Salud de la Nación, el cáncer de colon y recto (colorrectal) es el segundo cáncer más frecuente en nuestro país (11,8% del total de casos), luego del de mama (16,8%) y por sobre el de próstata (9,7%). Según estadísticas de 2014, fallecen en promedio 20 argentinos por día por esta causa, lo que da un valor anual de 7.313 casos, cifra solo superada por la mortalidad por cáncer de pulmón (9.340 defunciones), Sin embargo, la buena noticia es que 9 de cada 10 casos de cáncer de colon pueden curarse, y mediante tratamientos mínimamente invasivos, en la medida en que sean diagnosticados a tiempo. 
Por este motivo, y en pleno marco del Mes Mundial de la Concientización del Cáncer Colorrectal que se conmemora en marzo, el Instituto ‘Ángel Roffo’ dispuso la instalación de un colon inflable gigante durante una semana, desde el 27 hasta el 31 de marzo en el horario de 8 a 16. Mediante esta iniciativa de concientización, se invita a la comunidad a acercarse y recorrer el colon por dentro, escuchando de boca de los especialistas las principales medidas para prevenir y detectar a tiempo cualquier potencial alteración que pueda avanzar hacia una condición oncológica. 
“Cuando hablamos de cáncer colorrectal nos referimos a tumores malignos en el colon o el recto, los dos sectores que conforman el intestino grueso, la última porción del tubo digestivo. Es un cáncer que tiene la característica de ser muy frecuente y potencialmente severo, pero afortunadamente muy tratable y curable si es detectado en forma precoz” sostuvo el Dr. Pablo Sánchez, Jefe del Departamento de Cirugía Abdominal y Proctología del Instituto de Oncología Ángel Roffo. 
“Un tumor en el colon demora cerca de una década en desarrollarse. Por eso hay margen para hallarlo a tiempo y removerlo para evitar que siga creciendo. Esto hace que se vuelva imprescindible insistir con iniciativas de concientización para que todos los mayores de 50 años -e inclusive antes en aquellos que pertenezcan a los grupos de riesgo- se realicen regularmente una colonoscopia, que es un estudio indoloro y mínimamente invasivo que permite identificar rápidamente cualquier anomalía”, completó el Dr. Pablo Cura, gastroenterólogo y endoscopista también del Instituto ‘Ángel Roffo’. 
En nuestro país, se detectan alrededor de 13 mil nuevos casos por año. Entre los factores de riesgo de padecer cáncer colorrectal, se encuentran la edad (a partir de los 50 años aumenta el riesgo), tener antecedentes de pólipos o de esta enfermedad en la familia (aunque también es muy frecuente el diagnóstico en personas sin antecedentes familiares), padecer enfermedad inflamatoria intestinal, llevar una mala alimentación, ingerir alcohol en exceso, fumar, presentar sobrepeso y una vida sedentaria sin actividad física. El cáncer de colon afecta levemente más a hombres que a mujeres y su mayor incidencia se presenta entre los 65 y 75 años. 
Algunos síntomas que merecen la consulta al médico porque eventualmente podrían estar indicando la presencia de un posible caso de cáncer colorrectal, son los cambios en los hábitos de evacuación intestinal, sangrado en materia fecal, reiterado dolor abdominal o rectal y anemia o pérdida de peso repentina. 
“Es muy importante no esperar a que aparezcan síntomas de este tipo, porque podría ser una señal de que la enfermedad ya ha avanzado, que es justamente lo que se debe evitar. Sin embargo, muchas veces la enfermedad no da síntomas, sobre todo en sus primera etapas, por eso es tan importante la realización periódica de las pruebas de detección, siempre de acuerdo a la recomendación del médico tratante”, aclaró el Dr. Sánchez. 
Entre los estudios disponibles para detectar un cáncer colorrectal, se encuentran fundamentalmente el test de sangre oculta en materia fecal y la colonoscopia. La frecuencia de realización dependerá de las características de cada paciente y la consideración de su médico. El test de sangre oculta es un método sencillo, que cada persona puede hacer en su propia casa, y que en caso de dar positivo se complementa con la colonoscopia, que es un estudio endoscópico indoloro realizado con equipamiento y profesionales especializados, que mediante un tubo flexible con una cámara permite examinar en forma minuciosa el interior del colon y del recto, posibilitando la detección y extracción de pólipos o la determinación de cáncer. 
Sin embargo, de acuerdo a los resultados de la última Encuesta Nacional sobre Factores de Riesgo para Enfermedades No Transmisibles llevada a cabo en 2013 por el Ministerio de Salud de la Nación, solo 3 de cada 10 personas de entre 50 y 75 años se había realizado alguna prueba de rastreo de cáncer de colon. 
En cuanto a su tratamiento, el cáncer de colon hoy se combate con cirugía para remover el tumor y los ganglios linfáticos y/o quimioterapia, según el nivel de desarrollo del tumor y el perfil de paciente. Inclusive para las etapas más avanzadas de la enfermedad hoy se cuenta con tratamientos blanco específicos que han demostrado resultados muy favorables. 
Como principales medidas que podrían contribuir a prevenir o disminuir el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, se encuentran llevar un estilo de vida saludable, realizándose chequeos médicos con frecuencia, mantener una alimentación variada, rica en fibras (especialmente frutas y vegetales) y pobre en carnes rojas y grasas de origen animal, limitar las calorías de la dieta y mantener un peso corporal saludable, evitar el tabaquismo, reducir la ingesta de bebidas alcohólicas y realizar actividad física en forma regular. 
Se estima que 3 de cada 4 casos de cáncer colorrectal se presentan en individuos sin antecedentes personales ni familiares y se considera que se originan por una combinación de factores dietéticos y ambientales: Mientras que el otro 25% corresponde a personas con riesgo adicional debido a antecedentes personales o familiares de cáncer colorrectal o enfermedad inflamatoria intestinal o de adenomas únicos o múltiples.

Amor firme


Un feligrés compartió una historia personal en una revista sobre su desobediente hija. Ella había tenido un hijo sin estar casada, y ahora estaba demostrando impaciencia ante las reglas establecidas por sus padres. Ellos le habían advertido que quebrantar el toque de queda traería consecuencias muy estrictas.
A la medianoche el feligrés se despertó a causa del sonido del timbre de llamada. Bajó deprisa las escaleras y encontró a su hija en el portal de entrada que le rogaba:
-Papá, papá déjame entrar.
Vio a su nieto al lado de su hija, señaló a su reloj y cerró las cortinas. Ella continuó tocando y haciendo sonar el timbre, despertando a todos en casa.
-Papá, déjala entrar -le suplicó la hija menor.
-Haman, el bebé también está afuera -suplicó la esposa.
-No -dijo él-. Si nos mantenemos firmes ahora, no tendremos que pasar por esto otra vez.
El feligrés se preguntó sobre el riesgo que estaba tomando. Su esposa y su hija menor le rogaban que reconsiderara, pero se mantuvo firme en su decisión. Finalmente, la hija se rindió y pasó la noche en casa de una amiga. A la mañana siguiente, decidió someterse a las reglas del hogar. Su familia la recibió con gran entusiasmo.
A veces es necesario demostrar amor firme, aun cuando sientas que tu corazón se rompe en dos. Convertirse en padre es fácil, pero serlo, puede ser algo más difícil.
Porque el Señor corrige al que ama. Hebreos 12:6

Los obstáculos 02


Evangelio del Domingo 02 de Abril

Día Litúrgico: Domingo V (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 11,1-45): En aquel tiempo, había un cierto enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro era el enfermo. 
Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo». Al oírlo Jesús, dijo: «Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba.
Al cabo de ellos, dice a sus discípulos: «Volvamos de nuevo a Judea». Le dicen los discípulos: «Rabí, con que hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y vuelves allí?». Jesús respondió: «¿No son doce las horas del día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque no está la luz en él». Dijo esto y añadió: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle». Le dijeron sus discípulos: «Señor, si duerme, se curará». Jesús lo había dicho de su muerte, pero ellos creyeron que hablaba del descanso del sueño. Entonces Jesús les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Pero vayamos donde él». Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con Él». 
Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios, y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa. Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá». Le dice Jesús: «Tu hermano resucitará». Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día». Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?». Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo». 
Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: «El Maestro está ahí y te llama». Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rápidamente, y se fue donde Él. Jesús todavía no había llegado al pueblo; sino que seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí. Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto». Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo: «¿Dónde lo habéis puesto?». Le responden: «Señor, ven y lo verás». Jesús se echó a llorar. Los judíos entonces decían: «Mirad cómo le quería». Pero algunos de ellos dijeron: «Este, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?». 
Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra. Dice Jesús: «Quitad la piedra». Le responde Marta, la hermana del muerto: «Señor, ya huele; es el cuarto día». Le dice Jesús: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?». Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado». Dicho esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal fuera!». Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: «Desatadlo y dejadle andar».
Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en Él.

«Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá»

Comentario: Dr. Johannes VILAR (Köln, Alemania)

Hoy, la Iglesia nos presenta un gran milagro: Jesús resucita a un difunto, muerto desde hacía varios días. 
La resurrección de Lázaro es “tipo” de la de Cristo, que vamos a conmemorar próximamente. Jesús dice a Marta que Él es la «resurrección» y la vida (cf. Jn 11,25). A todos nos pregunta: «¿Crees esto?» (Jn 11,26). ¿Creemos que en el bautismo Dios nos ha regalado una nueva vida? Dice san Pablo que nosotros somos una nueva creatura (cf. 2Cor 5,17). Esta resurrección es el fundamento de nuestra esperanza, que se basa no en una utopía futura, incierta y falsa, sino en un hecho: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado!» (Lc 24,34).
Jesús manda: «Desatadlo y dejadle andar» (Jn 11,34). La redención nos ha liberado de las cadenas del pecado, que todos padecíamos. Decía el Papa León Magno: «Los errores fueron vencidos, las potestades sojuzgadas y el mundo ganó un nuevo comienzo. Porque si padecemos con Él, también reinaremos con Él (cf. Rom 8,17). Esta ganancia no sólo está preparada para los que en el nombre del Señor son triturados por los sin-dios. Pues todos los que sirven a Dios y viven en Él están crucificados en Cristo, y en Cristo conseguirán la corona».
Los cristianos estamos llamados, ya en esta tierra, a vivir esta nueva vida sobrenatural que nos hace capaces de dar crédito de nuestra suerte: ¡siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que nos pida razón de nuestra esperanza! (cf. 1Pe 3,15). Es lógico que en estos días procuremos seguir de cerca a Jesús Maestro. Tradiciones como el Vía Crucis, la meditación de los Misterios del Rosario, los textos de los evangelios, todo... puede y debe sernos una ayuda.
Nuestra esperanza está también puesta en María, Madre de Jesucristo y nuestra Madre, que es a su vez un icono de la esperanza: al pié de la Cruz esperó contra toda esperanza y fue asociada a la obra de su Hijo.