jueves, 6 de abril de 2017

Evangelio del Viernes 07 de Abril

Día Litúrgico: Viernes V (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 10,31-42): En aquel tiempo, los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle. Jesús les dijo: «Muchas obras buenas que vienen del Padre os he mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?». Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios». Jesús les respondió: « ¿No está escrito en vuestra Ley: ‘Yo he dicho: dioses sois’? Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios —y no puede fallar la Escritura— a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho: ‘Yo soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre». Querían de nuevo prenderle, pero se les escapó de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había estado antes bautizando, y se quedó allí. Muchos fueron donde Él y decían: «Juan no realizó ninguna señal, pero todo lo que dijo Juan de éste, era verdad». Y muchos allí creyeron en Él.

«¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?»

Comentario: Rev. D. Carles ELÍAS i Cao (Barcelona, España)

Hoy viernes, cuando sólo falta una semana para conmemorar la muerte del Señor, el Evangelio nos presenta los motivos de su condena. Jesús trata de mostrar la verdad, pero los judíos lo tienen por blasfemo y reo de lapidación. Jesús habla de las obras que realiza, obras de Dios que lo acreditan, de cómo puede darse a sí mismo el título de “Hijo de Dios”... Sin embargo, habla desde unas categorías difíciles de entender para sus adversarios: “estar en la verdad”, “escuchar su voz”...; les habla desde el seguimiento y el compromiso con su persona que hacen que Jesús sea conocido y amado —«Maestro, ¿dónde vives?», le preguntaron los discípulos al inicio de su ministerio (Jn 1,38)—. Pero todo parece inútil: es tan grande lo que Jesús intenta decir que no pueden entenderlo, solamente lo podrán comprender los pequeños y sencillos, porque el Reino está escondido a los sabios y entendidos. 
Jesús lucha por presentar argumentos que puedan aceptar, pero el intento es en vano. En el fondo, morirá por decir la verdad sobre sí mismo, por ser fiel a sí mismo, a su identidad y a su misión. Como profeta, presentará una llamada a la conversión y será rechazado, un nuevo rostro de Dios y será escupido, una nueva fraternidad y será abandonado.
De nuevo se alza la Cruz del Señor con toda su fuerza como estandarte verdadero, como única razón indiscutible: « ¡Oh admirable virtud de la santa cruz! ¡Oh inefable gloria del Padre! En ella podemos considerar el tribunal del Señor, el juicio del mundo y el poder del crucificado. ¡Oh, sí, Señor: atrajiste a ti todas las cosas cuando, teniendo extendidas todo el día tus manos hacia el pueblo incrédulo y rebelde (cf. Is 65,2), el universo entero comprendió que debía rendir homenaje a tu majestad!» (San León Magno). Jesús ha de huir al otro lado del Jordán y quienes de veras creen el Él se trasladan allí dispuestos a seguirle y a escucharle.

miércoles, 5 de abril de 2017

06 de Abril - Gala de Roma

Gala de Roma, Santa
Viuda, 06 de Abril

Martirologio Romano: En Roma, santa Gala, hija del cónsul Símaco, la cual, al fallecer su cónyuge, vivió cerca de la iglesia de San Pedro durante muchos años, entregada a la oración, limosnas, ayunos y otras obras santas, y cuyo felicísimo tránsito fue descrito por el papa san Gregorio I Magno (s. VI). 
Etimológicamente: Gala = Aquella que procede de la Galia (región francesa), es de origen latino.

Santa Gala de Roma, era hija de Quinto Aurelio Símaco, miembro del senado, durante muchos años consejero del Rey Teodorico, que, sin embargo lo mandó matar en Ravena (525) por sospechas infundadas de traición. Santa Gala fue entregada como esposa a un joven patricio del que no se conoce el nombre, al año del casamiento enviudó, y pese a que querían casarla nuevamente, prefirió consagrarse a Dios, primero en el ejercicio de las obras de misericordia y más tarde retirándose a un monasterio cerca de la Basílica vaticana. 
Afirma San Gregorio que vivió muchos años “en la simplicidad del corazón, dedicada a la oración, distribuyendo grandes limosnas a los pobres”. La decisión de la joven viuda causó gran impresión en Roma, y sus ecos llegaron lejos. Desde Cerdeña, en donde por segunda vez se encontraba en el exilio, San Fulgencio de Ruspe (que a su paso por Roma había tenido ocasión de conocer a la familia de la santa), le escribió una bellísima carta, casi un pequeño tratado de veintiún capítulos en los que la confirma en la decisión tomada y le imparte consejos ascéticos.
Antes de morir la santa tuvo una visión del Apóstol San Pedro invitándola al cielo. Por esta razón San Gregorio en sus Diálogos, en el libro IV, dice que puede demostrarse la inmortalidad del alma, a través de las apariciones y visiones que tuvieron algunas almas selectas. Según la tradición, mientras la santa llevaba a cabo una de sus obras de caridad se le apareció la Virgen. La milagrosa aparición se recuerda en una pintura del siglo XI que se encuentra en la iglesia de Santa María en Pórtico en Campitelli. La fiesta conmemorando tales apariciones, por concesión de la Congregación de Ritos se celebra en Roma el 17 julio, mientras que en el Martirologio Romano se conmemora el 5 de octubre. Hacia la mitad del siglo XVII, por obra de M. A. Anastasio Odescalchi, con el permiso de Inocencio XI, se funda en Roma un hospicio bajo el patrocinio de la Santa. Es allí en donde Juan B. De Rossi desenvolvió durante muchos años su actividad. En 1940, se le dedicó a la Santa una iglesia parroquial.

Cómo crear en los niños el hábito de beber agua


El agua es un nutriente esencial en la dieta de los niños, quienes no siempre tienen un consumo adecuado a pesar de que una deshidratación leve afecta su rendimiento diario. 
Mantener un adecuado equilibrio hídrico permite el buen funcionamiento del organismo, ejerciendo efectos benéficos para el rendimiento físico y cognitivo en las actividades diarias de los niños. Un paso clave para garantizar una adecuada ingesta de líquidos a lo largo de la vida es el desarrollo de los hábitos de hidratación desde temprana edad. 
“En la infancia temprana, la ingesta de leche es el principal determinante de la ingesta de líquidos; luego, con la incorporación de alimentos, se instala de manera paulatina un hábito que condiciona la cantidad, calidad y modalidad de consumo de agua” , explica el Dr. Esteban Carmuega, director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI), en el trabajo “Hidratación saludable en la infancia”. 
Según detalla el especialista, en los recién nacidos, la leche de madre aporta el 100% de sus necesidades hídricas a la par de la totalidad de las necesidades nutricionales. Por ello, los recién nacidos no requieren recibir ningún líquido adicional a la leche materna hasta los seis meses de edad. 
A partir de este momento, ya con una médula renal más desarrollada y con la capacidad de concentrar la orina, los niños son capaces de recibir alimentos que contienen una mayor carga de solutos y una menor proporción de agua. 
“En esta instancia de la vida es muy difícil diferenciar la sed del hambre y los niños suelen llorar por las dos sensaciones (en general una combinación de ambas) pero, a medida que progresa el desarrollo, los niños son capaces de identificar la necesidad de comida de la de agua”, añade. 
Podría decirse que en los primeros años de la vida se aprende a discriminar entre un alimento líquido que satisface todas las nuestras necesidades, de aquellos progresivamente más sólidos que aportarán energía (y obviamente el resto de los nutrientes) y los líquidos que aportarán las necesidades de agua. “No se trata de un cambio brusco, sino de un proceso que comienza en la alimentación complementaria y que finaliza bien avanzada la niñez”, aclara el Dr. Carmuega. 
“Es precisamente en esta ventana de tiempo en la que se afianzan muchas de las conductas que nos acompañarán el resto de la vida”, enfatiza. 
Sin embargo, de acuerdo con el estudio HidratAr (2009) el 44% de los niños de 4 a 12 años no alcanza a satisfacer sus necesidades diarias de agua. 
¿Por qué sucede esto? En primer lugar, porque la sed es un mecanismo tardío para recuperar el balance de agua perdido, explica el director del CESNI. 
“La sed es una sensación compleja que se pone en marcha cuando la pérdida de agua excede al aporte de líquidos. Es una sensación subjetiva que está influenciada tanto por señales orgánicas (osmorreceptores hipotalámicos, tonicidad celular, volumen extracelular, distensión gástrica, niveles de hormona antidiurética) como por factores conductuales (hábitos, preferencias, actitud, atención, entre otros)”, detalla. 
Existen niños que se habitúan a tomar agua regularmente, y que es más probable que se encuentren adecuadamente hidratados a lo largo del día, y otros que solamente ingieren líquidos cuando la sed se hace presente. 
“En este sentido, el papel de los padres para ofrecer y hacer disponible el agua es clave, al igual que lo es que en el ámbito educativo y en los espacios públicos –donde los niños juegan o hacen deportes– existan fuentes de agua fácilmente accesibles”, remarca el Dr. Carmuega.
“Ofrecer a los niños agua, hacerla disponible en sus espacios de juego, anticipar en los días de calor o en ambientes muy secos su ingesta, no sólo es contribuir a una mejor hidratación, sino que constituye un aprendizaje que se incorpora como hábito”, insiste. 
Según pone de manifiesto el experto, hoy es frecuente que las plazas de juego no cuenten con bebederos higiénicos, o que en las escuelas las canillas estén en mal estado o en lugares poco accesibles o en el baño, circunstancias que no son propicios para que los niños construyan el hábito saludable de la hidratación. La jarra de agua ha dejado de ser parte habitual de la mesa.
“En los restaurantes no se sirve agua de cortesía. Los profesores de educación física no invitan a los niños a tomar agua antes de hacer deporte, anticipando la pérdida inevitable de agua durante el ejercicio. Los padres no solemos llevar en largos viajes una botella de agua, aun cuando los ambientes climatizados (tanto con frío como con calor) suelen incrementar las pérdidas insensibles de agua. Podrían mencionarse otras numerosas situaciones que no hacen más que ayudar a comprender por qué nuestros niños no ven el consumo de agua como un hecho cotidiano, cercano, frecuente y saludable”, reflexiona el profesional y de este modo insta a poner en práctica medidas que contribuyan a enseñar desde temprana edad el hábito de una adecuada hidratación.

Amor es dar más


Un hombre que acababa de llegar al cielo no aguantaba las ganas de decirle a San Pedro lo feliz que se sentía por estar en ese glorioso lugar. Le pidió a Pedro que le permitiera dar un vistazo al Hades para poder apreciar aun más su buena suerte y Pedro se lo permitió.
En el Hades vio que había una larga mesa que iba más allá de su vista. Estaba cubierta de los más deliciosos y variados alimentos que el hombre viera jamás. Sin embargo, todo el que estaba sentado alrededor de la mesa se moría de hambre.
-¿Por qué no comen? -le preguntó el hombre a Pedro.
-Porque a todos se les exige que tomen el alimento con tenedores de un metro de largo. Son tan largos que nadie logra llevarse el alimento a la boca y por lo tanto se mueren poco a poco de hambre.
Cuando el hombre regresó al cielo, ¡vio una mesa que parecía idéntica! Esta, también, estaba llena de deliciosos alimentos de todo tipo. Sin embargo, la gente alrededor de esta mesa estaba bien alimentada.
-¡Aquí en el cielo deben tener tenedores mucho más cortos! -le dijo el hombre a Pedro.
-No, solo tenedores de un metro de largo - le respondió Pedro.
-Entonces, ¿por qué los que están en el Hades se mueren de hambre y estos en el cielo parecen estar felices y bien alimentados? -preguntó el hombre confundido.
-En el cielo, la gente se da de comer el uno al otro -respondió Pedro.
Amor es dar más y nunca contar los tantos.
(El amor) no se comporta con rudeza, no es egoísta. 1 Corintios 13:5

Evangelio del Jueves 06 de Abril

Día Litúrgico: Jueves V (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás’. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?». Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: « ¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

«Vuestro Padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró»

Comentario: Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España)

Hoy nos sitúa san Juan ante una manifestación de Jesús en el Templo. El Salvador revela un hecho desconocido para los judíos: que Abraham vio y se alegró al contemplar el día de Jesús. Todos sabían que Dios había hecho una alianza con Abraham, asegurándole grandes promesas de salvación para su descendencia. Sin embargo, desconocían hasta qué punto llegaba la luz de Dios. Cristo les revela que Abraham vio al Mesías en el día de Yahvé, al cual llama mi día.
En esta revelación Jesús se muestra poseyendo la visión eterna de Dios. Pero, sobre todo se manifiesta como alguien preexistente y presente en el tiempo de Abraham. Poco después, en el fuego de la discusión, cuando le alegan que aún no tiene cincuenta años les dice: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy» (Jn 8,58) Es una declaración notoria de su divinidad, podían entenderla perfectamente, y también hubieran podido creer si hubieran conocido más al Padre. La expresión “Yo soy” es parte del tetragrama santo Yahvé, revelado en el monte Sinaí.
El cristianismo es más que un conjunto de reglas morales elevadas, como pueden ser el amor perfecto, o, incluso, el perdón. El cristianismo es la fe en una persona. Jesús es Dios y hombre verdadero. «Perfecto Dios y perfecto Hombre», dice el Símbolo Atanasiano. San Hilario de Poitiers escribe en una bella oración: «Otórganos, pues, un modo de expresión adecuado y digno, ilumina nuestra inteligencia, haz también que nuestras palabras sean expresión de nuestra fe, es decir, que nosotros, que por los profetas y los Apóstoles te conocemos a ti, Dios Padre y al único Señor Jesucristo, podamos también celebrarte a ti como Dios, en quien no hay unicidad de persona, y confesar a tu Hijo, en todo igual a ti».

martes, 4 de abril de 2017

Dormir bien...


A veces el problema...


05 de Abril - Catalina Tomás

Catalina Tomás, Santa
Religiosa, 05 de Abril

Martirologio Romano: En la ciudad de Palma, en la isla de Mallorca, en España, santa Catalina Tomás, virgen, que, habiendo ingresado en la Orden de Canonesas Regulares de San Agustín, destacó por su humildad y la abnegación de la voluntad († 1574).
También es conocida como: Catalina Thomàs (en ortografía mallorquina antigua).
También es conocida como: Catalina de Palma

Sí alguna vez van ustedes a Mallorca, será obligado que visiten Valldemosa. El turismo se basa, por desgracia, en lo espectacular. Y así, les enseñarán la Cartuja, con sus celdas, y aquellas donde vivieron el pobre Federico Chopin y la escritora George Sand una bien pobre aventura humana. O en La Foradada, la mancha de humo de aquella hoguera que encendió Rubén Darío, cuando quiso hacer una paella junto al mar. Salvo que ustedes pregunten, nadie o casi nadie le hablarán de Catalina Thomás, aquella “santita mucama”, como la llamó un escritor viajero español.
Pues allí, en Valldemosa, nació la chiquilla. En 1531, según unos historiadores. O en 1533, según otros. Hija de Jaime Thomás y Marquesina Gallard. Y desde su niñez, la leyenda dorada que acompaña piadosamente a los santos con milagros candorosos y prodigios extraños.
Las biografías de Catalina Thomás recogen un sinfín de estos datos que muestran que la Santa tuvo, ya en vida, una admiración popular fervorosa: mientras recoge espigas, Catalina recibe la visión de Jesús crucificado. Otra vez, huyendo de una fiesta popular que no le gustaba, es Nuestra Señora misma quien baja a decirla que está escogida por su Hijo. Hasta prodigios candorosos: una vez, llorando arrepentida por haber deseado unos vestidos como los de su hermana, dice la tradición que Santa Práxedes y Santa Catalina mártir —que será siempre fiel protectora suya— bajan del cielo para consolarla.
Pocos prodigios tan poéticos, tan bellos como el de aquella noche en que, al despertarse, vio Catalina la habitación inundada de una luz hermosa y clara. Era la luz blanca, azulada, del plenilunio. Catalina piensa que está amaneciendo y se levanta a por agua a una cercana fuente. Estando allí, dieron las doce de la noche en la Cartuja y luego la campana que llamaba a coro a los frailes del convento. Catalina se asusta entonces, al encontrarse perdida en aquella noche de luz tan misteriosa. Como es una chiquilla, empieza a llorar. Y San Antonio Abad, dicen, bajó del cielo y la tomó de la mano para llevarla a casa.
Catalina va a conocer una gran amargura muy joven. A los tres años murió su padre. Ella se puso a rogar por su alma y un ángel vino a decirle que estuviese contenta, porque su padre estaba en la gloria de Dios. Cuatro años más tarde, tenía siete la chiquilla, se le aparece su madre:
“Hija mía, acabo de expirar en este mismo momento. Estoy esperando tus oraciones para entrar en la gloria”. Y tres horas más tarde, Catalina recibía el consuelo de que su madre estaba en el cielo. Huérfana, Catalina fue recogida por unos tíos suyos, quienes la llevaron al predio “Son Gallart”. Durante once años, Catalina vivió en aquella finca, a seis o siete kilómetros de Valldemosa. Es éste un momento duro para Catalina, pues la ausencia de Valldemosa significa dificultad para ir al templo, para oír misa y para las prácticas religiosas en la casa de Dios. Los domingos, al fin, podía asistir a misa en el oratorio de la Trinidad. Es aquella zona donde los eremitas buscaban la paz de Dios frente a la paz de aquel mar inolvidable; frente a esos crepúsculos de Mallorca en los que el sol parece incendiar finalmente las aguas, teñirlas de rojo o, cuando está en lo alto, revela desde la cornisa valldemosina, el fondo limpísimo del mar.
Pero Catalina no tenía mucho tiempo para la contemplación poética. Una finca como “Son Gallart” exige mucho trabajo. Hay en ella muchos peones, y ganado, y faenas de labranza que realizar. Catalina es una muchacha activa. Ya es la criadita. Va a donde trabajan unos peones a llevarles la comida de mediodía, trabaja en la casa, fregando, cosiendo, barriendo; guarda algún rebaño cuando lo manda tío Bartolomé. Y tiene siempre buen semblante, sonrisa a punto, corazón abierto.
Aparece entonces en la vida de Catalina un personaje importante y muy decisivo. Uno de aquellos ermitaños, el venerable padre Castañeda. Es un hombre que ha abandonado el mundo buscando la total entrega de su alma al Señor. Vive en las colinas y de limosna. Un día pasa por el predio a pedir y Catalina le conoce. Surge entre ambos una corriente de simpatía y de afecto. Recomendada más tarde por Ana Más, Catalina va a visitar al padre Castañeda al oratorio de la Trinidad. Catalina se le confía: ella quiere ser religiosa. A la segunda entrevista, el padre Castañeda está convencido. La dirección espiritual del religioso hará todavía un gran bien a la muchacha. Pero entonces empieza un largo episodio: el de las dificultades.
Los tíos, al saber la vocación de su sobrina, se oponen decididamente. Por aquellas fechas, una muchacha valldemosina, que había ingresado en un convento de Palma, se sale, reconociéndose sin verdadera vocación. Es, pues, mal momento político para que nadie ayude a Catalina. Por otra parte, Catalina era una muchacha guapa y muy atractiva. Es natural que muchos jóvenes de los alrededores se fijaran en ella con el deseo de entablar relaciones y casarse. Catalina espera pacientemente. Y otra dificultad llega. El padre Castañeda decide marcharse de Mallorca.
Catalina se despide de él con una sonrisa misteriosa. No, el padre se irá, pero volverá, porque Dios quiere que él sea su apoyo para entrar en el convento. Efectivamente, el barco que llevaba al religioso sale de Sóller con una fuerte tormenta que le impide llegar a Barcelona. Y regresa de nuevo a Valldemosa. El religioso ve que la profecía de la muchacha se ha cumplido y decide ayudarla plenamente. Va a hablar con los tíos y los convence. Catalina se marcha a Palma, para ir realizando las gestiones previas a su ingreso en un convento. Y, en tanto, se coloca como sirvienta en la casa de don Mateo Zaforteza Tagamanent y, en concreto, al servicio de una hija de este señor llamada Isabel. Las dos muchachas se cobran un fuerte cariño. Isabel la enseña a leer, escribir, bordar y otros trabajos. Catalina da más; Catalina habla de Dios, permanentemente, a Isabel. Y lleva una vida tan heroica, tan mortificada, que cae enferma. Los señores y sus hijos se turnan celosamente junto al lecho de la criada. Como si la criada fuese ahora la señora y ellos los honrados en servirla.
Y llega el momento de intentar, ya en serio, el ingreso en alguno de los conventos de Palma. El padre Castañeda los recorre, uno tras otro. Hay un grave inconveniente: Catalina carece de dote. Es totalmente pobre. Pero estos conventos son también necesitados. No pueden acoger a una aspirante que no traiga alguna ayuda... Convento de Santa Magdalena, de San Jerónimo, de Santa Margarita... Las noticias que el padre va llevando a Catalina son descorazonadoras. Catalina se refugia en la oración. Y reza tan intensamente que, cuando ya todo aparece perdido, los tres conventos a la vez, interesados por la descripción que de la joven les ha hecho el religioso, deciden pasar por alto el requisito de la dote. Y los tres conventos están dispuestos a admitir a Catalina Thomás.
Una tradición representa a Santa Catalina, sentada en una piedra del mercado, llorando tristemente su soledad. Y en aquella piedra, según la misma tradición, recibe Catalina la noticia de que ha sido admitida. Aún se conserva esta piedra, adosada al muro exterior de la sacristía, en la parroquia de San Nicolás, con una lápida —colocada en 1826— que lo acredita. Catalina, entonces, decide ingresar en el primero de los tres conventos visitados, el de Santa Magdalena.
A los dos meses y doce días de su ingreso, Catalina toma el velo blanco. Media ciudad de Palma, con su nobleza al frente, acude al acto, pues tanta es ya la fama de la muchacha. Enero de 1553.
Los años que vive Catalina en el convento palmesano serán casi ocultos. Pero como es tan difícil que la santidad pueda estar bajo el celemín, toda la ciudad acude a verla, a consultarle sus problemas, a encomendarse a sus oraciones, a pedirle consejo... Ella se resiste a salir al locutorio, se negaba a recibir regalos y cuando tenía que recibirlos, los daba a las demás monjas. Practicaba la pobreza, la obediencia, la castidad, siempre en grado heroico. La prelada decidió un día someterla a una prueba bien dura. En pleno verano, le ordenó que se saliese al patio y estuviera bajo el sol hasta nueva orden. Catalina no dice una sola palabra: va al lugar indicado y permanece allí varias horas, hasta que la superiora, admirada de su fortaleza, la manda llamar.
Catalina crece en amor y sabiduría. Sus éxtasis son cada vez más frecuentes e intensos. Algunos duran hasta días. En su celda se conserva aún la piedra sobre la que se arrodillaba y que muestra las hendiduras practicadas por tantísimas horas de oración en hinojos. Aunque ella procuraba ocultar, por humildad, estos regalos de Dios, era natural que sus hermanas se enterasen. Y la fama crecía.
Un día, Catalina recibe el aviso de Dios. Diez años antes de su muerte, supo cuándo sería llamada por el Señor. Y estuvo esperando ansiosamente este momento. La Dominica de Pasión de 1574, el 28 de marzo, Catalina entró en el locutorio donde estaba una hermana suya con una visita. Iba a despedirse —dijo—, pues se marchaba al cielo. Y efectivamente, al día siguiente, después de comulgar en éxtasis, mandó llamar al sacerdote porque se sentía morir. Los médicos dijeron que no la encontraban grave, pero el sacerdote acudió y apenas recibidos los sacramentos, mientras la superiora rezaba con ella las oraciones, tras haber pedido perdón a la madre y a las hermanas, cayó en un éxtasis al final del cual entregó su alma a Dios el 5 de abril.
Lo demás, vendría por sus pies contados. El proceso de beatificación, la beatificación, el proceso siguiente y por fin la gloria de los altares. Con una particularidad. El fervor popular por Santa Catalina Thomás iría creciendo y manteniéndose de tal modo que, aunque ella murió en 1574, la beatificación se dicta —por Pío VI— en 1792 y la canonización —por Pío XI— en 1930. El cuerpo de Catalina Thomás se ha conservado incorrupto.
La vida de esta muchacha mallorquina es, ya lo decimos, un distinto camino de la santidad, Una santidad vivida con impresionante sencillez, con rotunda eficacia. Una santidad hecha de la elevación de la virtud al grado heroico. Y, al mismo tiempo, una santidad popular. En el alma de Mallorca sigue bien recio el amor por su santita criada, su santita pastora, su santita monja. Aunque el turismo no muestre su itinerario, está en el corazón de los mallorquines.
En Valldemosa se la festeja durante dos días, 27 y 28 de Julio. El Martirologio romano la recuerda el 5 de Abril.

Transmitiendo el amor de Dios


Claire Townsend encontró que las reuniones semanales de producción en el importante estudio cinematográfico donde trabajaba eran extremadamente fatigosas.
Todas las mañanas, varios responsables de departamentos luchaban por mantener sus puestos. El estudio había sido recién adquirido, los trabajos eran inseguros y se había perdido el espíritu de equipo.
Por su parte, Claire comenzó a dedicarle más tiempo a su vida espiritual para contrarrestar la tensión. Inició nuevamente su rutina de oración, descubriendo el poder del amor de Dios en su vida. Aun así, le temía a ese momento de batalla semanal.
Entonces fue cuando durante una reunión particularmente tensa, le vino un pensamiento. Ora. Ora en este momento.
Ella comenzó a imaginarse al amor de Dios pulsando en su interior, y luego salir disparado de su corazón igual que un rayo. Apuntó su láser de amor hacia la persona sentada frente a ella. Su compañero de trabajo la miró con curiosidad y ella le sonrió. Uno por uno, les mandó el rayo de amor de Dios alrededor de la mesa, mientras oraba silenciosamente.
En minutos cambió el clima de la reunión, de enfrentamiento a compromiso. Al aflojarse el grupo, se tornaron más creativos, y Claire comenzó a considerar los encuentros como una oportunidad de comunicar el amor de Dios.
Nadie tiene que saber que usted está cambiando una reunión de negocios en una reunión de oración, pero Dios lo sabrá. Usted puede hacer mucho más en una hora con Dios que toda su vida sin Él.
Para Dios todo es posible. Mateo 19:26

Tesoro...