Allí
donde hay oscuridad, la Iglesia no retrocede: enciende una lámpara.
Cristo
no vino a evitar la oscuridad, sino a brillar dentro de ella.
Cada
calle sin esperanza, cada corazón hundido, cada historia marcada por el
abandono… es un lugar donde la Iglesia está llamada a ser presencia que
alumbra, no institución que huye.
Pistas para
aterrizar:
Personal:
¿Dónde estoy llamado a encender una lámpara? ¿En mi familia, en mi trabajo, en
mi calle?
Comunitario:
¿Nuestra parroquia o comunidad está iluminando el entorno o encerrada en su
templo?
Pastoral:
Incluir espacios de escucha, oración en la calle, visitas a lugares donde nadie
va: hospitales, reclusorios, albergues. RM
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