sábado, 2 de abril de 2022

Cinco datos para conocer sobre el trasplante de médula ósea…

El trasplante de médula ósea es una de las alternativas de tratamiento para las enfermedades oncohematológicas. Sin embargo, es necesario alentar a la donación, ya que la probabilidad de que exista compatibilidad entre hermanos de los mismos padres es de apenas un 25%. Es por ello que todos los 1° de abril se conmemora en Argentina el Día Nacional del Trasplante de Médula Ósea, con el objetivo de estimular la donación de médula ósea, a partir de la difusión de las ventajas del trasplante para el tratamiento de ciertas enfermedades. 
1) El trasplante de médula ósea es utilizado para el tratamiento de varias enfermedades. Patologías como las leucemias agudas, los linfomas, los síndromes mielodisplásicos, la mielofibrosis, las aplasias o fallos medulares e inmunodeficiencias congénitas (entre otras), pueden utilizar como tratamiento el trasplante de médula ósea e incluso algunas veces esta es la única opción curativa. 
2) Existen dos tipos de trasplante. El trasplante de médula ósea es un tratamiento en el que se reemplazan las células enfermas de la médula ósea por células madre provenientes de la médula de un donante sano compatible (trasplante alogénico) o proveniente de una extracción previa almacenada del mismo paciente (trasplante autólogo). La decisión del tipo de trasplante se relaciona con el diagnóstico, con la respuesta al tratamiento recibido y la disponibilidad o no de un donante. A su vez, el trasplante alogénico puede ser con un donante familiar o no familiar, este último generalmente proveniente de una búsqueda en el registro mundial de médula ósea. 
3) Existen dos formas de donar médula ósea. La primera es por aféresis, unos días antes de la extracción, el donante se aplica unas inyecciones en el abdomen y en el día de la donación, se le coloca un catéter en una vena por donde sale la sangre y entra a una máquina que separa las células ‘madre’ y lo demás es restituido al donante. Es muy perecido a una donación de sangre. La segunda forma es por extracción directa en quirófano, este es un método poco utilizado, pero se lo prefiere en casos pediátricos y en enfermedades específicas. Se realiza en quirófano bajo sedación, extrayendo la médula del hueso a través de la pelvis. Es muy seguro para el donante. 
4) El proceso de registro de donadores de médula ósea es muy sencillo. Cuando una persona se registra como donante, se le toma una muestra de sangre para análisis y se analiza para que su información genética sea incorporada a este registro mundial. Si alguien que necesita médula compatible con ese donante, lo llamarán para preguntarle si se anima a donar. En el caso de una respuesta positiva, se organiza un operativo para que esas células, luego de extraídas, viajen de manera segura al lugar del mundo donde está la persona que las necesita. 
5) Existe un registro mundial con 32 millones de personas anotadas. Este registro se encuentra en una red Internacional llamada BMDW (Bone Marrow Donors Worldwide), la cual agrupa registros de más de 63 países. Argentina posee su propio registro nacional que funciona en el INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante), el cual está afiliado a la BMDW y ayuda a incrementar cada año la lista de argentinos que se suman a la red mundial de donantes voluntarios. SB

Nueva variante de COVID comienza a dominar en el mundo…

Mientras los casos de COVID causados por la variante ómicron siguen bajando en el mundo, su sucesora, BA.2 avanza: es 30% más contagiosa y se disemina más rápido. Ya es la variante dominante en Sudáfrica y en otros países.  
En los Estados Unidos representa hasta la fecha el 3.9% de los casos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). 
Puntos clave 
·        Se llama BA.2 y tiene componentes de ómicron 
·        Es 30% más contagiosa. 
·        La vacunación es la mejor protección. 
Se está investigando el potencial de las vacunas y de los tratamientos actuales contra COVID para neutralizar a BA.2 
Una investigación en Japón comprobó que BA.2 puede causar formas graves de COVID, como las primeras variantes que circularon por el mundo. 
Esta nueva variante tiene muchas más mutaciones genéticas que las primeras. 
Expertos dicen que la vacunación sigue siendo la principal forma de enfrentar ésta y otras variantes porque protege a la persona de una forma grave de COVID y de la muerte. Y también a toda la comunidad. HD

Con María, caminando la Cuaresma…

Convertíos, y creed en el Evangelio... repetirá una y otra vez, el sacerdote en la imposición de las cenizas. Convertíos.

- Pero ¿No se supone, Madre querida, que ya estamos convertidos? Digo, estamos aquí, en misa, creemos en tu Hijo, ¿Por qué nos dice esto?

Miro tu imagen, tu conocida y querida imagen, Señora de Luján, y te pido disculpas por mi ignorancia, pero mi amor a tu Hijo necesita respuestas...

- Hija querida, puedes preguntarme todo, todo lo que no comprendas, porque cada pregunta tuya, cada búsqueda de la verdad es una caricia a mi corazón entristecido. Y nada me hace más feliz que contestarte, mostrarte los caminos a mi Hijo, tomarte de la mano y llevarte a Él, pues muchas veces veo que no te atreves a caminar sola.

Es cierto, María, muchas veces me quedo atrapada en mis miedos, mis dudas, mis ignorancias, pero me consuela saber que puedo extender mi mano en la plenísima seguridad de que siempre hallaré la tuya.

- Para aclarar tu duda te digo que ese “Convertíos” que tanto te descoloca es como una puerta para comenzar a caminar tu cuaresma...

- ¿Mi Cuaresma, Señora?

- Sí, tu Cuaresma... como te hablé un día de tu propio camino hacia la Navidad, debo hablarte ahora de tu propio camino de Cuaresma...

- Explícame, Señora

Me quedo mirando tu imagen fijamente, me abrazas el alma y me llevas de la mano a los lejanos parajes de Tierra Santa...

Era invierno (Jn 10,22). El viento helado cala hasta los huesos, caminamos entre la gente y te sigo, sin saber adónde. De repente nos encontramos frente a las escalinatas del Templo de Jerusalén. Allí  Jesús se había sentado frente a las alcancías del Templo, y podía ver como la gente echaba dinero para el tesoro (Mc 12,41) Nos vamos acercando lentamente, yo temo que alguien advierta mi presencia...

- No temas, nadie puede verte, solo Jesús y yo...

- Recuerdo muchas veces en que creí que nadie podía verme, y siento vergüenza por todos mis pecados escondidos...

- Señora ¿qué hacemos aquí?

- Quiero que comiences a caminar tu cuaresma, y que la vivas tan plenamente como te sea posible.

- Supongo que eso será muy bueno para mí.

- No sólo para ti. Verás, si todo el dolor de esta cuaresma de tu vida, lo depositas en mi corazón, si vives tu tristeza, tu angustia y tu soledad como un compartir la tristeza y soledad de mi Hijo, entonces, querida mía, no sólo será beneficioso para tu alma, sino que yo lo multiplicaré para otras almas...

Asombro, esa es la palabra que podría definir todos mis encuentros contigo... asombro; ante la magnitud de tu amor, ante la magnitud de la misericordia tuya y de tu Hijo... Asombro y alegría... una dulcísima alegría de saberme tan amada.

- Mira, hija, el rostro de Jesús...

Contemplo el amadísimo rostro. Su mirada está serena, aunque inmensamente triste.

- ¿Por qué esta triste el Maestro, Madre?

- Pregúntaselo hija, vamos anda...

Confieso que me tiemblan las piernas y el corazón amenaza con salir de mi pecho pero, increíblemente, una serena paz me inunda el alma...

- Señor- y no encuentro palabras. Sí, todas las palabras que transito diariamente y cuyos rostros y voluntades creo conocer, todas las palabras con la que he justificado mis olvidos, parecen desvanecerse antes de que pueda atraparlas. Vuelan, como pájaros espantados, no se sienten dignas, comprendo entonces que sólo el amor es digno. Por fin, atrapo las más puras...

- Señor, déjame compartir tu tristeza...

Oh, Señora mía, tu Hijo vuelve sus ojos mansos hacia mí y su mano se apoya en mi hombro... mi alma se estremece ¿Quién soy yo, para merecer tal detalle de amor?

-¿Por qué me pides eso?

- Porque te amo, y no tengo nada digno para darte que te alivie -mi voz es apenas un susurro- Porque me amas y sé que estás pasando todo esto para que yo tenga vida eterna. Tú nos pides que carguemos la cruz y te sigamos, Maestro… pero yo... ¡yo no sé cómo se hace eso!- Y me deshago en llanto, y me siento pequeña, insignificante, tan pecadora e indigna que quisiera salir corriendo... pero ¿Adónde? Adonde iré, Señor mío, si sólo tú tienes palabras de vida eterna.

- Hermanita del alma -y tu voz mansa calma y disipa mis tempestades- si quieres seguirme, niégate a ti misma, carga con tu cruz de cada día y sígueme.

Jesús me mira y su mirada traspasa todas las corazas con las que intento cada día disfrazar mi corazón. Quisiera que viese el paisaje que Él espera, no el que mi tibieza y olvidos construyeron neciamente. Pero ya es tarde para pretender eso… o no. Tu misericordia, Señor, es un torrente inagotable que puede sanar el corazón más destruido, el más olvidado, el más solitario.

Unos hombres se acercan. Probablemente sus apóstoles. Jesús se retira y María, que está a pocos pasos escuchando cada palabra, se acerca a mí. Tomándome por los hombros, me lleva a las afueras de la ciudad. Allí, en un reparo tibio doy rienda suelta a mi llanto...

Ella nada dice, sólo me mira con infinita ternura.

- Ay, Madre, Madre, ¡Cómo puedo ser tan torpe! El Maestro es tan sencillo y claro para hablarme, que se supone debo entender ¡Pero no, no entiendo! ¡No sé cómo llevar a mi vida de cada día sus preciosísimos consejos! ¡Ayúdame, por piedad!...

Colocas delicadamente mi cabeza en tu hombro... ¡Qué remanso para mi alma dolorida!...
- Hija, intentaré explicarte más detalladamente, no sólo para que comprendas sino para que te determines a caminar.

- Te escucho, Madre, mi corazón tiene tanta sed de tus palabras.

- Bien, comenzaremos por lo primero que te dijo Jesús: “¿Por qué me pides eso?”. Él sabe que tú no le pedirías caminos si no fuese que el Espíritu te ha creado esa necesidad. Tú no amaste a Jesús y Él te escuchó, sino que Él te amó primero. ¿Comprendes la diferencia? Que tú le busques, le necesites, es una clara señal de que Él te ama. Luego te dijo las condiciones para seguirlo. Veamos esto parte por partes: “Si quieres seguirme”. No se trata de que te acerques por interés de conseguir algo que deseas, porque te sientes sola y no encuentras nada mejor o porque se supone que debes hacerlo. Nada de eso. Se trata de que “quieras” y ese querer parte de una gracia del Espíritu que tu corazón escucha y acepta. Luego te dijo: “Niégate a ti misma”. Allí te está pidiendo que cultives, en lo más profundo de ti, la humildad y que la dejes crecer sin ahogarla con tu orgullo y vanidad.

- Para ello necesitaré mucha oración, supongo...

- Por cierto. Oración, pero oración que no es mera repetición de palabras. Puedes comenzar analizando tu actitud en la oración. ¿Cómo rezas? ¿Como el fariseo? “Te doy gracias porque no soy como los demás”, creyendo que tu fe es mejor o más valiosa a los ojos de Dios que la de una simple mujer que reza cada día el rosario en la soledad de la parroquia, con una voluntad y constancia que tú no posees. Hija, intenta rezar como el publicano, que se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo: “Dios mío, ten piedad de mí que soy un pecador”. Renunciar a la tentación del aplauso, del halago. Renunciar a la vanidad de sentirse mejor que otros es difícil hija, más no imposible. Cuando lo logras, las alas de tu alma se despliegan en vuelo límpido hacia cielos más altos.

- Madre, madre... cuánto he lastimado el Sagrado Corazón de tu Hijo, cuánto necesito de su misericordia. Continúa, que en este punto ya no quiero el retorno...

- “Toma tu cruz y sígueme”. Así, tal cual, hija. “Tu” cruz, no la ajena, no la que te gustaría, sino la tuya, la conocida, la que crees no merecer y que, sin embargo, te lleva a la eternidad. ”Sígueme” pero ¿Cómo piensas seguirle? ¿Rezongando y protestando por el peso de tu cruz, quejándote de que otros tienen cruces más livianas? ¡Cómo si pudieras tú ver el corazón sangrante o el alma doliente de tu hermano! ¿Le seguirás arrastrando la cruz para que deje marcas en la arena buscando la compasión de los demás?... Hija, debes abrazar tu cruz y amarla...

- ¿Cómo se ama la cruz, Señora?

- Se ama en aquél que te lastima con su indiferencia, en el que no te escucha, en la que te difama. Se ama construyendo cada día en tu familia aunque sientas que predicas en el desierto. Se ama sembrando, aunque sientas que el viento de la indiferencia arrastra la semilla. Tú nunca sabes si alguna quedó plantada y la misericordia de Dios hará que dé fruto, a su tiempo, cuando menos lo esperes. No temas la dureza del tiempo de siembra, piensa en la alegría de la cosecha... que llega, hija, llega, siempre.

Tu voz dulce, segura y pura riega la aridez de mi alma, abre puertas cerradas por tanto tiempo y el sol de la luz de Cristo entra a raudales en los más recónditos espacios de mi interior. Caminar la cuaresma, vencerme, cargar la cruz. ¿Podré? ¿Cuánto tiempo durará en mí este deseo de caminar tras Jesús?

- Tanto tiempo como lo alimentes. La Eucaristía, Jesús mismo, te dará la fuerza, la constancia, la paz. Y yo estaré siempre contigo, para secar tu frente, para enjugar tus lágrimas, aún cuando no me veas, aún cuando me creas lejos. Siempre.

Cae la tarde y el sol se esconde en el horizonte mientras yo me escondo en tu pecho en apretado abrazo. Cuando abro los ojos el sacerdote está por comenzar la ofrenda del pan y del vino. Miro tu imagen. Me sonríes desde ella. Un viento fresco entra por la ventana, el sol se termina de esconder en el horizonte y, por un exquisito regalo tuyo, siento que me continúas abrazando. Siempre.

Amigo que lees estas líneas. No temas recorrer tu propia Cuaresma, no reniegues de tu cruz. Cuando sientas que caes bajo su peso, levanta los ojos y verás la mano de tu madre, extendida. No le reproches nada, sólo tómala, y veras que tus heridas cicatrizan en medio del más profundo amor. MSR

Día litúrgico: Domingo V (C) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 8,1-11): En aquel tiempo, Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a Él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?». Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.
Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?». Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».
 
«Tampoco yo te condeno»
 
Comentario: Pbro. D. Pablo ARCE Gargollo (Ciudad de México, México)
 
Hoy vemos a Jesús «escribir con el dedo en la tierra» (Jn 8,6), como si estuviera a la vez ocupado y divertido en algo más importante que el escuchar a quienes acusan a la mujer que le presentan porque «ha sido sorprendida en flagrante adulterio» (Jn 8,3).
Llama la atención la serenidad e incluso el buen humor que vemos en Jesucristo, aún en los momentos que para otros son de gran tensión. Una enseñanza práctica para cada uno, en estos días nuestros que llevan velocidad de vértigo y ponen los nervios de punta en un buen número de ocasiones.
La sigilosa y graciosa huida de los acusadores, nos recuerda que quien juzga es sólo Dios y que todos nosotros somos pecadores. En nuestra vida diaria, con ocasión del trabajo, en las relaciones familiares o de amistad, hacemos juicios de valor. Más de alguna vez, nuestros juicios son erróneos y quitan la buena fama de los demás. Se trata de una verdadera falta de justicia que nos obliga a reparar, tarea no siempre fácil. Al contemplar a Jesús en medio de esa ‘jauría’ de acusadores, entendemos muy bien lo que señaló santo Tomás de Aquino: «La justicia y la misericordia están tan unidas que la una sostiene a la otra. La justicia sin misericordia es crueldad; y la misericordia sin justicia es ruina, destrucción».
Hemos de llenarnos de alegría al saber, con certeza, que Dios nos perdona todo, absolutamente todo, en el sacramento de la confesión. En estos días de Cuaresma tenemos la oportunidad magnífica de acudir a quien es rico en misericordia en el sacramento de la reconciliación.
Y, además, para el día de hoy, un propósito concreto: al ver a los demás, diré en el interior de mi corazón las mismas palabras de Jesús: «Tampoco yo te condeno» (Jn 8,11).
 
Pensamientos para el Evangelio de hoy
 
«¿Cómo pueden cumplir la Ley y castigar a aquella mujer unos pecadores? Mírese cada uno a sí mismo, entre en su interior y póngase en presencia del tribunal de su corazón y de su conciencia, y se verá obligado a confesarse pecador» (San Agustín)
«El Dios Redentor, el Dios tierno, sufre por la dureza del corazón» (Francisco)
«El Amor, como el Cuerpo de Cristo, es indivisible; no podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano, a la hermana a quien vemos. Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del Padre (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.840)

Buenos días... 544

viernes, 1 de abril de 2022

Nara Noian - Ayer otra vez...

Dave Monk - Un momento en el tiempo 2...

La sátira es...

Nos encontramos seguros...

Abundio de Como, Santo

Obispo, 02 de Abril
Elogio: En Como, en la región italiana de Liguria, san Abundio, obispo, que enviado a Constantinopla por san León Magno, con gran celo defendió allí la fe ortodoxa.
País: Italia - †: c. 468
 
San Abundio fue obispo de Como, Italia, ciudad que conserva hasta hoy sus restos en la basílica a él dedicada, y que le honra como patrono. Una tradición lo dice griego, de Tesalónica (actual Salónica), pero su nombre, claramente latino, hace dudar. Resulta no obstante que Abundio conoce bien la lengua griega, cosa muy rara en Occidente en su época.

El tiempo y lugar de nacimiento son desconocidos; la primera fecha cierta de su biografía es el 17 de noviembre del 440: en ella Abundio, que ya era colaborador del obispo Amancio, en Como, recibe la consagración episcopal como su sucesor. Pero no puede dedicarse inmediatamente a la diócesis: el papa León I Magno lo necesita para cumplir un encargo nada sencillo: debe ir a Constantinopla como legado pontificio a la corte del emperador Teodosio II. Y allí Abundio deberá restablecer de modo duradero la unidad en la fe, después del largo conflicto doctrinal suscitado por el obispo Nestorio y por el archimandrita Eutiques. Estas son dos figuras eminentes del cristianismo oriental, las dos en contraste con la doctrina de la iglesia de Roma y de los concilios sobre el tema de las dos naturalezas, humana y divina, de Cristo; y además están en conflicto entre sí, con las inevitables divisiones entre los cristianos, y los desacuerdos en el nombramiento de los obispos, acompañados incluso de violencia física, como ocurrió con el patriarca Flaviano de Constantinopla, seguidor de la ortodoxia, agredido brutalmente y depuesto, tanto que murió poco después.

Muerto también el emperador Teodosio II en el 450, Abundio encuentra en Constantinopla a su sucesor Marciano, y tanto a él, como a los obispos, al clero, a los monjes y a los fieles, Abundio les reafirma con claridad la doctrina católica sobre las dos naturalezas de Cristo, tal como venía expuesta en la carta de León I a Flaviano (el conocido «Tomus ad Flavianum»). Lleva a término la misión que le fue encomendada haciendo aceptar el documento pontificio por todos los obispos de Oriente, con el de Constantinopla -enemigo de Flaviano- a la cabeza.

Un final pacífico y completo a favor de Abundio, acogido festivamente en Roma por el papa León en el 451. Después de una misión similar en el norte de Italia, podrá ya dedicarse plenamente a su diócesis de Como, y esto significa volverse misionero, anunciar el evangelio en las regiones montañosas, en la zona de Lugano y en otros terrenos no cristianizados. El diplomático y teólogo deviene predicador. Muere un día de Pascua, dice un texto de la época, justo después de haber predicado. Pero no se conoce con certeza el año de la muerte, signado por algunos en el 469, o en el 488 o en el 499. El Martirologio Romano lo inscribe el 2 de abril, aniversario de la muerte, mientras que en Como se lo festeja el 31 de agosto.