lunes, 30 de noviembre de 2020

Arcano - Vida de rico...


Daniela de Santos - Ave María...


Es necesario... 01


Agradable... 02


Leoncio de Fréjus, Santo

Obispo, 01 de Diciembre
Elogio: En Frejus, de la Provenza, san Leoncio, obispo, que favoreció la vida monástica de san Honorato en la isla de Lérins, y a quien san Juan Casiano, su amigo, le dedicó las diez primeras Colaciones.
 
San Leoncio de Fréjus, nació probablemente en Nimes, hacia el final del siglo IV. La fecha de su ordenación episcopal es incierta, pero lo más probable es que haya ocurrido entre los años 400 y 419. Lamentablemente, la oscuridad que rodea su vida no ha sido totalmente disipada por el concienzudo trabajo de los historiadores. Sin embargo, es indiscutible que fue un hombre de santidad eminente, y su episcopado dio importantes frutos, puesto que desde fecha temprana estuvo asociado a la Virgen María como cotitular de la iglesia catedral de Fréjus; así aparece en un documento del siglo X. Hay razones para creer que era hermano de san Castor, el obispo de Apt, y que en consecuencia era, como él, nativo de Nimes. A veces ha sido confundido con otros del mismo nombre, especialmente con Leoncio, obispo de Arles, que vivió a finales del siglo V. Pero además de la diferencia en el tiempo, los importantes acontecimientos relacionados con el nombre de este último Leoncio hacen imposible la identificación.

El principal suceso durante el episcopado de Leoncio de Fréjus fue la creación del monasterio de Lérins, que tanta influencia tuvo en Occidente, a principios del siglo V. El nombre de este obispo está inseparablemente unido al de Honorato, el fundador del monasterio, y parece haber desempeñado un papel importante en el desarrollo de la vida monástica en el sur-este de la Galia. Honorato lo llamaba su «superior y padre», mientras que Casiano, que gobernó a los numerosos religiosos de la Abadía de San Víctor en Marsella, le dedicó la mayor parte de sus «Conferencias» (o «Colaciones»). Las relaciones del monasterio de Lérins con el obispo diocesano fueron de lo más cordiales y liberales. Algunos autores creen que esto se debía simplemente a la costumbre de la época, pero otros tienen, y no sin razones, el parecer de que era el resultado de los privilegios especiales concedidos por Leoncio a Honorato, con quien estaba unido íntimamente en lazos de amistad. Sea como fuere, estos reglamentos, que, salvaguardando la dignidad episcopal, aseguraron la independencia del monasterio, y fueron confirmados por el Tercer Concilio de Arles, parecen haber sido el comienzo de las inmunidades que más adelante disfrutaron en grado creciente las comunidades religiosas.

Por otra parte, parece que también eran cordiales las relaciones existentes entre el santo y los soberanos pontífices, a juzgar por una tradición que afirma que san León I, después de su memorable disputa con san Honorato (cuando ya era obispo de Arles), privó a la última sede de las prerrogativas que le daban una especie de primacía sobre el distrito de Vienne, y la depositó en Leoncio. Aunque debe tenerse presente que este importante evento se llevó a cabo en el 445, mientras que Leoncio había sido sucedido en el episcopado por Teodoro en el 433. Por eso es que algunos han sostenido que estas prerrogativas fueron concedidas a otro obispo de Fréjus, también llamado Leoncio, que habría sido el sucesor de Teodoro. Pero los partidarios de la respuesta tradicional aducen que -como era habitual en la época- san Leoncio abandonó su sede en el 432 para ir a predicar el Evangelio a las tribus teutónicas, y regresó a su diócesis en 442, donde muere en el 445 o incluso en el 448. Lamentablemente no puede aducirse sobre este apostolado una prueba muy sólida. Por consiguiente, es aún bastante incierto si en la diócesis de Fréjus hubo más de un obispo llamado Leoncio. Otra tradición, que afirma que san Leoncio murió mártir, no parece anterior al principio del siglo XIII, y no merece crédito. Murió casi con seguridad en el 433, aunque por las razones mencionadas algunos afirman que fue en el 443 o 448.

Coronavirus: una revisión de estudios recomienda la utilización masiva y constante de mascarillas…

Investigadores de Singapur concluyen que la pandemia se podría parar si al menos el 70% de la población usara mascarillas quirúrgicas, aunque también las de tela serían útiles.
El uso de los distintos tipos de mascarillas, ya sean sanitarias, quirúrgicas, higiénicas e incluso improvisadas con telas domésticas, ha desempeñado un papel fundamental en la reducción de la transmisión del SARS-CoV-2, así como en la gravedad de la misma. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Singapur tras revisar las investigaciones publicadas hasta la fecha sobre cómo filtran o bloquean el coronavirus las máscaras faciales. Su review se presenta en la revista científica estadounidense Physics of Fluids.
Los resultados sugieren que el uso de mascarillas faciales eficientes, como las quirúrgicas, podría conducir a la erradicación de la pandemia si al menos el 70 % de la población las usara en público de manera constante, declara Sanjay Kumar, autor del estudio, haciendo referencia a un modelo matemático simulado en la ciudad de Nueva York. Incluso las mascarillas de tela menos eficientes también podrían retrasar la propagación si se usan de manera constante, indica, señalando otro de los muchos estudios que han examinado.
A pesar de que la ciudadanía conoce cuáles son las más efectivas, sobre todo a la hora de filtrar las gotitas más pequeñas, factores como el precio, la comodidad o el diseño inciden en la decisión sobre cuál emplear. Para atrapar eficazmente las gotitas, los filtros de la mascarilla deben contener poros microscópicos; sin embargo, los poros de tamaño minúsculo impiden la ventilación del aire, lo que crea una situación incómoda para el usuario, explica el estudio. En cualquier caso, un aspecto clave de la función de la mascarilla está relacionado con el tamaño de las gotitas de líquido expulsadas por la nariz y la boca cuando una persona habla, canta, estornuda, tose o incluso simplemente respira. Las más grandes, con tamaños de entre 5 y 10 micras, son las más comunes. Sin embargo, estas gotitas aún son bastante pequeñas si se las compara con un cabello humano que aproximadamente tiene 70 micras de diámetro. Incluso las gotitas más diminutas, las de menos de 5 micras (aunque los expertos no se ponen de acuerdo dónde establecer el límite), son posiblemente las más peligrosas. Estas pueden convertirse en aerosol y permanecer suspendidas en el aire durante períodos prolongados. Entre los muchos tipos de mascarillas, solo las N95 pueden filtrarlas.
Elementos susceptibles de mejora
Uno de los factores que más influye en el consumidor a la hora de decantarse por una u otra mascarilla ha sido, según los investigadores, el confort térmico, un aspecto esencial, ya que puede afectar a la conformidad del uso de la misma durante el verano o en los países tropicales. Los usuarios han reportado erupciones cutáneas, aumento del estrés por calor, sudoración o molestias debido al uso prolongado en condiciones de humedad y calor. Los autores también encontraron que las mascarillas faciales hechas de materiales poliméricos híbridos podían filtrar partículas con alta eficiencia mientras simultáneamente enfriaban la cara. Las fibras utilizadas en estas máscaras especiales son transparentes a la radiación infrarroja, lo que permite que el calor se escape por debajo.
Otro de los parámetros considerados ha sido la resistencia al flujo de la mascarilla, es decir, la facilidad con la que se puede respirar a través de ella. El uso prolongado de mascarillas tiene algunos efectos secundarios en la salud humana, como la somnolencia o la frecuencia cardíaca inusual, explica la revisión. También se menciona que hay algunas preocupaciones ambientales asociadas con las mascarillas de un solo uso. Algunas de estas, hechas de capas de plástico, pueden no biodegradarse, creando una carga masiva para el medioambiente. Para validar cada tipo de mascarilla, la ciencia ha tratado de determinar la eficacia de la filtración y el índice de fuga de la mascarilla. Son cada vez más numerosos los métodos numéricos basados en la dinámica del flujo de fluidos para evaluar este aspecto. No obstante, los investigadores, tras revisar la documentación publicada, consideran que queda mucho por mejorar en este tipo de trabajos. Según sus conclusiones, no se ha tenido lo suficientemente en cuenta cómo reaccionan los pulmones humanos ante la resistencia que oponen las mascarillas durante un uso prolongado.
Podría haber alguna relación entre la resistencia a la respiración y la resistencia al flujo de la mascarilla facial, que deberá estudiarse en intervalos de tiempo mientras se usa, considera Heow Pueh Lee, otro de los autores y subdirector del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional de Singapur. Además, las condiciones ambientales en el espacio compartimental dentro de la mascarilla se podrán cuantificar con mayor precisión utilizando sensores miniaturizados y desarrollando réplicas de humanos para estos estudios, apunta el investigador. BP

Fases que debe recorrer el desarrollo de una vacuna…

La investigación de las vacunas, como cualquier fármaco, parte de un marco estratégico, siguen con la identificación de un objetivo y de sus análisis con animales en el laboratorio, pasos que se desarrolla en la etapa preclínica. Si los resultados son favorables, es imprescindible avanzar al desarrollo clínico para validarlos en seres humanos.
El primer paso son los estudios clínicos de fase I. Estos se realizan con entre 20 y 100 voluntarios sanos, y buscan analizar básicamente, la seguridad de la vacuna, estudiando su acción farmacológica, metabolismo y potenciales efectos secundarios. Puede eventualmente obtenerse alguna información temprana sobre la eficacia del medicamento, pero no es el objetivo de esta etapa, ya que para ello están diseñadas las dos siguientes.
Los estudios de fase II y fase III de las vacunas también se realizan con voluntarios sanos, a diferencia de cuando se testea un medicamento que tiene una acción terapéutica, en cuyo caso en estas etapas se enrolan a pacientes que estén cursando la patología que el fármaco busca tratar. En estas instancias, lo que se busca es determinar la eficacia y seguridad de distintos rangos de dosis. La principal diferencia entre los estudios de fase II y los de fase III es la cantidad de pacientes que forman parte de cada uno.
En el primero, son grupos más pequeños de participantes, menos de mil. Por eso, si el resultado es favorable, se pasa a analizarlo en una mayor cantidad de personas (centenares o miles) para determinar efectivamente el balance beneficio-riesgo tanto en el corto como en el largo plazo.
En estos estudios, los voluntarios se dividen en dos grupos. Uno recibe la inmunización que se está probando y el otro, un placebo: un fármaco de iguales características pero que no tiene ningún efecto. Estos estudios son aleatorizados, es decir, que la asignación a uno u otro grupo se hace por azar, con un programa de computación. Y por lo general son también 'doble ciego', lo que significa que ni el paciente ni el médico saben si está recibiendo la vacuna de prueba o el placebo (eso solo se revela al final del estudio para que nada interfiera en la objetividad de todas las partes).
Durante ambas etapas, se aplican estrictos protocolos de seguridad y los pacientes son monitoreados permanentemente para detectar cualquier potencial efecto adverso. No sólo la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) tiene que autorizar cada una de estas fases, sino que también hay comités de ética que siguen de cerca estos protocolos.
Para garantizar sus derechos, los voluntarios que aceptan participar de un estudio de estas características deben expresar su consentimiento informado, que implica firmar un formulario para participar del estudio luego de un proceso en el que se le brinda toda la información necesaria para la toma de esa decisión. Y más allá de la firma del consentimiento, en Argentina el voluntario que forma parte de un estudio mantiene todos los derechos que las leyes locales le garanticen respecto a los posibles efectos derivados de su participación.
El control posterior
Si los resultados de la fase III son positivos, el laboratorio que desarrolló la vacuna puede presentar toda esa información a las diferentes autoridades regulatorias de cada país para solicitar la autorización de comercialización.
Sin embargo, esto no significa que el control sobre el fármaco haya finalizado: de hecho, la cuarta etapa de un ensayo clínico, la fase IV, comienza una vez que la vacuna llega al mercado. Estos estudios continúan analizando el valor terapéutico y también monitorean la aparición eventual de nuevas reacciones adversas que no se hubieran manifestado hasta entonces. BP

Por qué hay que hablar de la diarrea y las heces…

Algo que con frecuencia se suele evitar decir, incluso cuando se va a consulta por algún problema intestinal (como una diarrea) son datos sobre las evacuaciones. Sin embargo, dar esta información al médico puede ser útil para detectar el estado de salud no sólo del intestino, sino del organismo en general y ayudar al diagnóstico. Los datos sobre las evacuaciones van más allá de simplemente saber la consistencia, es decir si las evacuaciones son líquidas, duras o normales. 

Color de las evacuaciones

El color, por ejemplo, es una de las características que puede ser muy útil. Evacuaciones de color blanco pueden dar indicios de que puede haber problemas en el hígado.  Evacuaciones de color negro puede ser sinónimo de un problema de sangrado en el estómago. Evacuaciones de color rojo (con sangre) puede advertirnos de un problema en el intestino. 

Olor de las heces

Evacuaciones con un olor muy fuerte puede indicar que hay un problema de digestión y que los nutrientes no se están aprovechando adecuadamente y que puede ser consecuencia de una enfermedad del intestino o una infección.

¿Diarrea?

La consistencia también difiere, hay evacuaciones muy líquidas, que parecen agua, que es lo que se conoce comúnmente como diarrea.

Consistencia y características de las evacuaciones

- Evacuaciones en donde parece que la comida no se digirió bien.

- Evacuaciones en las que las heces parecen lodo.

- Evacuaciones como con baba.

- Evacuaciones que flotan en el agua (lo normal es que se hundan).

- Evacuaciones en pedazos o bolitas o evacuaciones muy duras, como piedras.

Incluso en las mismas infecciones las características son diferentes, una infección por virus (como el rotavirus) las evacuaciones son líquidas, casi transparentes y muy abundantes.

Evacuaciones en las infecciones bacterianas

En las infecciones por bacterias las evacuaciones pueden ser más pastosas o se pueden acompañar por moco.

En las infecciones por parásitos las evacuaciones pueden acompañarse por sangre y dificultad para defecar.

Todos estos datos juntos pueden ayudar a hacer un diagnóstico más confiable y dan la posibilidad de iniciar un tratamiento más rápidamente y es información que seguramente tu médico te preguntará la próxima vez que acudas a consulta por un problema intestinal. Y seguramente te indicará un coprocultivo y otros análisis para confirmar el diagnóstico. JP

El arca sin Noé…

Se imagina usted un nuevo diluvio universal. Los periódicos lo calificarían como la catástrofe del milenio, los geólogos dirían que superaría al ‘niño’ y llamarían a este colosal fenómeno el ‘abuelo’, dado que sus estudios al parecer, sólo sirven para nominar catástrofes.
Imbuidos en este contexto, Dios nuevamente con su infinita misericordia se dispondría a salvar al hombre, esta vez se adaptaría a las circunstancias de los tiempos y se lo pondría más fácil.
Les proporcionaría un submarino nuclear, del tamaño de un portaviones de esos de los Estados Unidos, con sus correspondientes divisiones para cada una de las parejas de animales de todo el mundo, con su ventilación asistida, control digital de grados ambiental, con su pasto artificial para crear ambiente, maceteros bien iluminados con riego a goteo etc. Y el así llamado arca no podría estar a la deriva con una paloma como medio de comunicación, para eso están los satélites, claro. Pues el hombre ha creado con su inteligencia cosas justas ¿Para qué impedírselo?
Para llamar y buscar a todas las clases de animales, lo haría de una manera rápida y eficaz, bastaría con dejar una reseña de las direcciones de internet de los mayores zoológicos del mundo y en cuestión de minutos su pedido está hecho. La técnica hoy día hace maravillas.
Ahora sólo queda encontrar a un hombre justo, claro está, con su correspondiente familia justa. Cosa fácil. En la tierra hoy abundan los derechos del hombre, las cartas magnas, la ONU, el Fondo Monetario Internacional, cientos de organizaciones y fundaciones que trabajan por respaldar al hombre justo por medio de sus decálogos, pocos deberes y muchos derechos.
Confrontando a un hombre con las leyes que hoy día se dan para que sea justo, se lo ponemos muy difícil a Dios para que el género humano se salve del diluvio. Según estos parámetros el Noé de hoy día (con su respectiva familia) que podría albergar nuestro arca, podría ser desde un hombre normal en el sentido clásico y natural de la palabra con su esposa e hijos hasta un homosexual con su pareja de hecho, con derecho a abortar, a dar la dulce muerte al suegro o al abuelo cuando este se vea sin fuerzas, a divorciarse y quedarse a convivir con la ‘amiga’, y ser calificado de justo ante el mundo por haber sido digno usuario de los ‘derechos’ concedidos a la humanidad.
¿Se imagina el aprieto en que estaría metido Dios, en países como España o ahora recientemente en Francia? Porque los derechos naturales en la jurisdicción del arca, todos los animales sin excepción lo cumplen y eso que tienen menos cerebro que el hombre. Una de dos, o se cambia la naturaleza de todo ser viviente sobre el planeta, racional como irracional, o el arca se queda sin Noé. ¿Usted que haría? AS

Día litúrgico: Martes I (B) de adviento

Texto del Evangelio (Lc 10,21-24): En aquel momento, Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».
 
«Te bendigo, Padre»
 
Comentario: Abbé Jean GOTTIGNY (Bruxelles, Bélgica)
 
Hoy leemos un extracto del capítulo 10 del Evangelio según san Lucas. El Señor ha enviado a setenta y dos discípulos a los lugares adonde Él mismo ha de ir. Y regresan exultantes. Oyéndoles contar sus hechos y gestas, «Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra’» (Lc 10,21).
La gratitud es una de las facetas de la humildad. El arrogante considera que no debe nada a nadie. Pero para estar agradecido, primero, hay que ser capaz de descubrir nuestra pequeñez. ‘Gracias’ es una de las primeras palabras que enseñamos a los niños. «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños» (Lc 10,21).
Benedicto XVI, al hablar de la actitud de adoración, afirma que ella presupone un «reconocimiento de la presencia de Dios, Creador y Señor del universo. Es un reconocimiento lleno de gratitud, que brota desde lo más hondo del corazón y abarca todo el ser, porque el hombre sólo puede realizarse plenamente a sí mismo adorando y amando a Dios por encima de todas las cosas».
Un alma sensible experimenta la necesidad de manifestar su reconocimiento. Es lo único que los hombres podemos hacer para responder a los favores divinos. «¿Qué tienes que no hayas recibido?» (1 Cor 4,7). Desde luego, nos hace falta «dar gracias a Dios Padre, a través de su Hijo, en el Espíritu Santo; con la gran misericordia con la que nos ha amado, ha sentido lástima por nosotros, y cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos ha hecho revivir con Cristo para que seamos en Él una nueva creación» (San León Magno).

Buenos días... 194


domingo, 29 de noviembre de 2020

Cantemos al amor de los amores...


Edgar Tuniyants - Lluvia detrás de mi ventana...


Humildad... 24


A menos que...


Tugdual, Santo

Abad y obispo, 30 de Noviembre
Elogio: En la Bretaña Menor, san Tugdual, llamado «Pabu», abad y obispo, que fundó un monasterio en la ciudad de Tréguier.
 
Según la tradición bretona, san Tugdual nació en Gales. De allí se trasladó con su madre, su hermana, varios monjes y algunas personas más, a la Bretaña, cuyo rey, Deroc, era primo suyo. Se estableció en Lan Pabu (más tarde Trebabu) de Léon (en Bretaña se daba al santo el nombre de «Pabu», es decit, «padre») y fundó varios monasterios. Tugdual hizo un viaje a París, donde fue consagrado obispo, y el rey Childeberto I ratificó las concesiones de tierras que se le habían hecho. Fue el primer obispo de Tréguier y murió en el monasterio de esa ciudad. El nombre de «Pabu» dio origen a la leyenda de que san Tugdual había sido Papa con el nombre de León. Los hagiógrafos bretones enriquecieron mucho esa leyenda. San Tugdual no figura en ningún calendario galés, pero tres sitios de la península de Lleyn (que forma el brazo septentrional de la bahía de Cardigan) llevan su nombre. El principal de dichos sitios es una isla desierta (Ynis Tudwal, frente a Abersoch), en la que se conservan ruinas de una antigua capilla. La fiesta de san Tugdual se celebra en Bretaña, y la iglesia católica de Barmouth está dedicada al santo.

La OMS advirtió que las vacunas no erradicarán el coronavirus hasta que no se sepa cómo se transmite…

La OMS aseguró que las futuras vacunas en proceso “no erradicarán al coronavirus” hasta que no se sepa “cómo funcionan esas inmunizaciones en la vida real” o existan “más detalles sobre la forma en la que se transmite el virus”.
El director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Michael Ryan, manifestó la necesidad de centrar “muy bien” los grupos de población que van a ser vacunados, y que hay que centrarse “en aquellos que están participando más en el proceso de transmisión del virus. Hay que ser muy cautos, ya que siempre que haya el potencial de una persona supercontagiadora nos arriesgamos a que haya una transmisión aunque exista una campaña de vacunación”, dijo Ryan, citado por la agencia de noticias DPA.
Por su parte, la directora de Inmunización, Katherine O'Brien, aseguró que “aunque es posible" que las vacunas cambien el periodo de tiempo de la infección de COVID-19, o la forma de transmisión del virus, todavía no se sabe con exactitud cuál es el porcentaje de población que debería estar inmunizada a nivel mundial para lograr la inmunidad de rebaño. Hay estudios que sugieren que sería necesario que entre un 60 y un 70% de la población tendría que ser inmune al virus para que se interrumpa eficazmente la transmisión, si bien todo esto va a depender de la eficacia de las vacunas”, precisó.
La OMS asegura que los países que mejor controlaron la transmisión del coronavirus son los que más pruebas realizaron a la población O`Brien puntualizó que “es muy importante recabar más información sobre los efectos que van a tener tanto para proteger a una persona como para interrumpir la transmisión”.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que realizar test de COVID-19 a la población “va a seguir siendo ‘vital’ para frenar la pandemia” y recordó que los países que mejor han controlado la transmisión del coronavirus “son los que más pruebas han realizado a la población”.
En este sentido, Tedros manifestó la necesidad de contar con “más y mejores” test de COVID-19 que sean “fáciles de usar, baratos, fiables y rápidos” con el fin de que los pacientes puedan ser atendidos lo más rápidamente posible, aislados y sus contactos rastreados.Las vacunas se van a ir desplegando por el mundo, pero los test van a seguir teniendo un papel vital en la pandemia, por lo que se deben realizar de manera estratégica ya que son los que permiten detectar el sitio en el que se encuentra el virus”, detalló. BP

Diabetes, la enfermedad crónica que aumenta el riesgo de COVID-19 grave…

La diabetes es una patología crónica silenciosa que afecta a aproximadamente el 14% de la población, aunque casi la mitad no la tiene diagnosticada. «Los síntomas clásicos son tener mucha sed, mucho apetito, orinar mucho y perder peso, pero es una enfermedad que en los primeros estadios es muy poco sintomática. A la mayoría de los pacientes los diagnosticamos de forma precoz sin que estén presentes los síntomas mediante análisis de sangre», advirtió el Dr. Esteban Jódar, jefe del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.
Esta descompensación del azúcar en sangre es más frecuente en pacientes que presentan obesidad abdominal, hipertensión e hiperlipidemia (niveles elevados de grasa en la sangre).
«El control de la diabetes es fundamental porque, si no se trata, se duplica el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares (infarto, ictus, pie diabético, insuficiencia cardiorrenal) y también pueden producirse daños en las arterias pequeñas, lo que puede desembocar en retinopatía diabética (primera causa de ceguera en países occidentales), nefropatía diabética (primera causa de fallo renal crónico), neuropatía y alteraciones de todo tipo del sistema nervioso autónomo», explicó el Dr. Jódar.
Ahora, más que nunca, es importante tener un diagnóstico y cumplir con el tratamiento. La diabetes es una de las comorbilidades más frecuentes en personas con COVID-19. La prevalencia varía ampliamente según las series publicadas, pero se estima que se sitúa entre el 7 y el 30%. Aunque no está demostrado que los pacientes diabéticos se infecten más, sí tienen más probabilidades de tener un peor pronóstico si se contagian. «La diabetes aumenta la gravedad y mortalidad de la enfermedad, de forma que las personas con diabetes y/o hiperglucemia no controlada tienen más del doble de probabilidades de ser ingresadas en unidades de cuidados intensivos y la mortalidad es hasta tres veces mayor en comparación con los pacientes sin diabetes y/o hiperglucemia no controlada», afirmó el Dr. Antonio Pérez, presidente de la Sociedad Española de Diabetes (SED).
Dieta, ejercicio y medicación
Precisamente, un reciente estudio liderado por internistas españoles y vinculado al Registro Clínico SEMI-COVID-19 de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), apunta a que tener el azúcar alto en sangre (hiperglucemia), incluso en personas no diabéticas, es un factor de riesgo fuerte e independiente de mortalidad en pacientes COVID-19.
«En estos momentos las personas con diabetes tienen que estar tan controladas como sea posible con dieta, ejercicio y la medicación prescrita porque el pronóstico de la COVID-19, si hay contagio, será mejor», añadió el Dr. Jódar. En diabetes es muy importante el seguimiento y la educación del paciente en el control de su enfermedad y las circunstancias actuales lo han puesto bastante difícil. En los peores meses de la pandemia se suspendieron las visitas presenciales y no en todos los casos se pudieron mantener las consultas telefónicas.
«Hay pacientes que tienen sistemas de autocontrol en casa y pueden detectar descompensaciones y consultar. El gran problema son los que no pueden monitorizarse en casa y no saben si están bien controlados porque dependen de las analíticas y la visita al especialista», advirtió el Dr. Antonio Pérez. Ahora se intenta recuperar ese tiempo perdido, pero todavía no se ha vuelto a la absoluta normalidad. «Tenemos que recuperar las visitas. Si no se hacen analíticas, no habrá diagnóstico y, cuando se detecte, la situación será más grave», señaló el presidente de la SED.
La buena noticia en diabetes tipo 2 es que es una patología muy ligada al estilo de vida, por lo que, si nos cuidamos, podemos prevenirla. Nunca es tarde para mejorar los hábitos. «Si no hubiera obesidad, el 70-80% de las personas que tienen diabetes no la tendrían», aseguró el Dr. Antonio Pérez, quien añadió otro dato: «Solo reduciendo el 5% del peso, las personas con predisposición disminuirían su riesgo en un 60%. Reducir la ingesta calórica, evitar los azúcares refinados y las grasas poco saludables, y salir a caminar cada día son claves para prevenir la aparición de esta enfermedad». BP

La ciencia explica por qué algunas personas no pueden dormir sin ventilador…

Puede que no te consideres de sueño ligero, pero si lo primero que haces cuando te preparas para ir a dormir es encender el ventilador de techo, es probable que lo seas. Sin embargo, si tienes el sueño ligero, pero aún no has descubierto el truco de los fanáticos, decimos que lo intentes, incluso si no lo necesitas para el control de temperatura. La razón por la que algunos de nosotros juramos por este truco para un mejor descanso nocturno es sorprendentemente simple: el ventilador actúa como una máquina de ruido blanco que nos adormece mientras cancela el ruido de fondo del tráfico, los ladridos de los perros de los vecinos o lo que sea que se agite tu sueño.
Hoy, centrémonos en las razones reales que hacen que algunas personas, pero no otras, sean más sensibles al ruido de fondo mientras duermen. Los científicos han descubierto recientemente que todo se reduce a diferencias individuales en el cableado cerebral. Y aunque algunas personas incluso pueden dormir durante un huracán, incluso el más mínimo ruido puede arruinar irreversiblemente la noche de los demás.
El poder de cancelación de ruido de los husillos de suspensión
Los investigadores dicen que la solidez de nuestro sueño depende de nuestros ciclos cerebrales individuales y, para ser aún más precisos, de un fenómeno conocido como husos del sueño. Según la Asociación Estadounidense de Psicología, los husos del sueño son ráfagas repentinas de actividad oscilatoria neural que producen picos significativos en las pruebas de electroencefalograma (EEG), que es exactamente cómo obtuvieron su nombre. Los husos del sueño no duran mucho, por lo general entre 0,5 y 3 segundos, y solo pueden ocurrir durante el sueño NREM ligero y el sueño profundo de ondas lentas, pero no durante el sueño REM, según Current Biology Magazine. Pero, ¿por qué es tan importante? Bueno, principalmente porque los investigadores han descubierto que los husos del sueño son cruciales para dormir bien y retener la información. “Durante un evento de huso, se suprime la transmisión de información sensorial entrante (...), las respuestas cerebrales a estímulos externos se reducen y es más difícil despertar a alguien mientras se generan husos de sueño”, apunta el mismo artículo de la revista Current Biology. Por lo tanto, cuanto más sueño experimenta alguien, mejor defensa tiene contra los ruidos y luces exteriores. Lo contrario también es cierto: cuantos menos husos de sueño tenga uno, más sensible será a los estímulos externos, que es exactamente la razón por la que las personas que duermen poco a poco son tan sensibles a los ruidos nocturnos.
¿Por qué algunas personas tienen menos husos de sueño?
A partir de ahora, no está claro por qué algunas personas producen más husos de sueño que otras y pueden disfrutar de un mejor sueño en general. Algunos investigadores afirman que los niveles de ansiedad juegan un papel importante en la disminución del número de husos del sueño, pero esta afirmación requiere más pruebas. También se sabe que las mujeres experimentan entre 9 y 10 más husos de sueño cada hora que los hombres, en promedio, y los investigadores han afirmado que esto puede estar relacionado de alguna manera con los niveles de estrógeno. Sin embargo, lo más importante es que existe cierta evidencia que sugiere que aprender una nueva habilidad o simplemente nueva información puede generar más husos de sueño, por lo que parece que mantener nuestro cerebro activo y funcionando es una de las mejores maneras de dormir mejor. Dicho esto, dejemos claro que tener el sueño ligero está perfectamente bien, y si necesitas controlar el entorno para dormir bien y recurrir a métodos externos que te ayuden a dormir, haz lo que tengas que hacer. ¡Usa esa máquina de ruido blanco o enciende ese ventilador todas las noches porque dormir bien no tiene precio! JQR

El 13 ¿es de mala suerte?

¿Has visto alguna vez la cara de felicidad de los que se sacan la lotería? ¿O cuando alguien recibe una casa o un coche en uno de esos sorteos que se anuncian por televisión y radio? Sin ir más lejos, ¿cómo te has sentido cuando en la tómbola de tu parroquia sales premiado con aquel regalo que tanto deseabas? ¿Suerte, superstición, magia, coincidencia, carambolas?
Asignarle buena o mala suerte a un número, concretamente al número 13, es estar hablando de una superstición y si comenzamos a hablar de supersticiones, hay muchas: En día 13, ni te cases ni te embarques. Pensar en un viernes 13 para muchas personas es sinónimo de desgracias seguras. Romper un espejo trae consigo la mala suerte durante siete años. Pasar debajo de una escalera trae mala suerte.
Una superstición no es otra cosa que “asignarle presuntas fuerzas o poderes contenidos implícitamente a ciertos objetos y que con un gesto o una actitud pueden hacerse activos para alcanzar la felicidad o la desgracia” (Diccionario del cristianismo. A. Morian).
Todas las cosas, los números incluso, han sido creadas por Dios y Dios les ha fijado a cada una de ellas una función muy determinada, por eso se llaman criaturas. Nosotros debemos respetar y alegrarnos con todas esas criaturas y, cómo dice San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales “usar de ellas tanto en cuanto nos ayuden para alcanzar a Dios” (Sn. Ignacio de Loyola. “Libro de los Ejercicios Espirituales”).
Lo que hacemos cuando le damos a las cosas un valor que no tienen en sí o esperamos de ellas una función para la cual no fueron creadas, estamos cayendo en una superstición, es decir, estamos usando las cosas en una forma equivocada, en una forma que no es la que Dios ha dispuesto.
La suerte, o más bien dicho, la casualidad, puede existir: “me tropecé con el escalón y me fracturé un hueso”, o bien, “estaba caminando por la calle y me encontré una moneda”.
Eso es una casualidad. Pero decir que me fracturé un hueso porque era día 13 y ese número es un número de mala suerte, eso sí que es una superstición, pues le estás atribuyendo al número 13 una función que no le corresponde.
Muchos hombres llegan a perder poco a poco su fe por atribuirle propiedades a cosas que no las tienen. Hay quienes además, se aprovechan de esa falsa credibilidad y logran embaucar a otros, basándose en sus supersticiones: son aquellos que piensan adivinar el futuro leyendo las cartas, los horóscopos o el agua.
Yo te recomiendo estar tranquilo. Confiar en Dios, pues como dice el salmo: “En su mano están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes; suyo el mar, pues Él mismo lo hizo y la tierra firme que sus manos formaron” (Ps. 94, 4-5). GSG

Una Iglesia despierta…

Lo digo a todos: velad.
Las primeras generaciones cristianas vivieron obsesionadas por la pronta venida de Jesús. El resucitado no podía tardar. Vivían tan atraídos por él que querían encontrarse de nuevo cuanto antes. Los problemas empezaron cuando vieron que el tiempo pasaba y la venida del Señor se demoraba. Pronto se dieron cuenta de que esta tardanza encerraba un peligro mortal. Se podía apagar el primer ardor. Con el tiempo, aquellas pequeñas comunidades podían caer poco a poco en la indiferencia y el olvido. Les preocupaba una cosa: «Que, al llegar, Cristo no nos encuentre dormidos». La vigilancia se convirtió en la palabra clave. Los evangelios la repiten constantemente: «vigilad», «estad alerta», «vivid despiertos». Según Marcos, la orden de Jesús no es sólo para los discípulos que le están escuchando. «Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: Velad». No es una llamada más. La orden es para todos sus seguidores de todos los tiempos.
Han pasado veinte siglos de cristianismo. ¿Qué ha sido de esta orden de Jesús? ¿Cómo vivimos los cristianos de hoy? ¿Seguimos despiertos? ¿Se mantiene viva nuestra fe o se ha ido apagando en la indiferencia y la mediocridad? ¿No vemos que la Iglesia necesita un corazón nuevo? ¿No sentimos la necesidad de sacudirnos la apatía y el autoengaño? ¿No vamos a despertar lo mejor que hay en la Iglesia? ¿No vamos a reavivar esa fe humilde y limpia de tantos creyentes sencillos? ¿No hemos de recuperar el rostro vivo de Jesús, que atrae, llama, interpela y despierta? ¿Cómo podemos seguir hablando, escribiendo y discutiendo tanto de Cristo, sin que su persona nos enamore y trasforme un poco más? ¿No nos damos cuenta de que una Iglesia «dormida» a la que Jesucristo no seduce ni toca el corazón, es una Iglesia sin futuro, que se irá apagando y envejeciendo por falta de vida? ¿No sentimos la necesidad de despertar e intensificar nuestra relación con él? ¿Quién como él puede despertar nuestro cristianismo de la inmovilidad, de la inercia, del peso del pasado, de la falta de creatividad? ¿Quién podrá contagiarnos su alegría? ¿Quién nos dará su fuerza creadora y su vitalidad? JAP