miércoles, 31 de octubre de 2018

Vuelta al mundo 22


Vuelta al mundo 21


No mires hacia el pasado...


Belleza y dulzura...


Virgen de Luján - Patrona de Argentina... 11


No hay corazón...


Cesario de Terracina, Santo

Mártir, 01 de Noviembre
Existía en Terracina, Italia, la bárbara costumbre de que, en ciertas ocasiones solemnes, un joven se ofreciese voluntariamente en sacrificio a Apolo, que era el dios tutelar de la ciudad.
Tras un período en el que el pueblo satisfacía todos los caprichos del joven elegido, éste se ofrecía como víctima y se arrojaba al mar desde un acantilado.
Cesario, que era un diácono africano, presenció en cierta ocasión la escena, y no pudiendo contener su indignación, habló abiertamente contra tan abominable superstición.
El sacerdote del templo le mandó arrestar y le acusó ante el gobernador. Al cabo de dos años de prisión. Cesario fue condenado por el gobernador a ser arrojado al mar en un saco, junto con un sacerdote cristiano llamado Julián.
Aunque no sabemos qué fue lo que realmente sucedió, lo cierto es que los nombres de San Cesario y San Julián figuran en los martirologios primitivos.
En Roma hubo desde el siglo VI una iglesia consagrada a San Cesario, que es actualmente un título cardenalicio.

El 95% de las quemaduras en niñas y niños pequeños sucede en el hogar

En Argentina todos los días un niño o niña sufre quemaduras moderadas o de gravedad y los más expuestos a estas lesiones traumáticas son los menores de 2 años. El 26-10 se conmemoró en América Latina el Día de Prevención de las Quemaduras.
Se sabe que el 75% de las quemaduras en niños pequeños se deben a líquidos calientes, como bebidas, agua del grifo o vapor, y que son una causa frecuente de internación en niñas y niños. Las quemaduras pueden dejar secuelas importantes e incluso poner en riesgo la vida. En Argentina, todos los días una niña o niño sufre quemaduras moderadas o de gravedad. El 95% de esas quemaduras se producen en el hogar: el lugar donde con las medidas adecuadas pueden reducirse y prevenirse. 
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las quemaduras ocasionan aproximadamente 180.000 muertes al año, en su gran mayoría tienen lugar en los países de ingresos bajos y medianos. Una quemadura es una lesión a la piel u otro tejido orgánico causada principalmente por el calor o la radiación, la radioactividad, la electricidad, la fricción o el contacto con productos químicos. Las quemaduras son la quinta causa más común de lesiones que pueden ser fatales durante la infancia. 
La doctora de la Unidad de Quemados del Garrahan, Mabel Villasboas, advierte que los más expuestos a quemarse son los menores de dos años y que las quemaduras suceden en los hogares en todas las épocas del año, por deficiencias en el gas o la electricidad y la falta de prevención sobre el acceso de los nenes y nenas a situaciones que los ponen en peligro.
El Hospital Garrahan realiza capacitaciones y simulación de atención en quemaduras de gravedad para sus profesionales y para profesionales de la salud de todo el país. En 2017, el Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de la institución pediátrica realizó 9.112 atenciones. 
Las quemaduras son una causa frecuente de internación en niñas y niños y pueden dejar secuelas importantes e incluso poner en riesgo la vida. Por ello, en el Día Latinoamericano de Prevención de las Quemaduras, la Unidad de Quemados del Hospital Garrahan recomienda: 
·        No sirva los alimentos calientes. Siempre deben estar tibios. 
·        Nunca deje a niños solos en el baño o donde tengan acceso a grifería de agua caliente. 
·        Proteja la salamandra o calefactor con un cerco a 1 metro de distancia. 
·        Cocine en las hornallas de atrás. Asegúrese que la cocina esté fija. 
·        Los mangos de ollas y sartenes siempre deben estar hacia atrás. 
·        Proteja a los niños y niñas de los enchufes. 
·        Verifique la instalación eléctrica y de gas de su casa con profesionales matriculados. 
·        Deje fuera del alcance de niñas y niños encendedores, fósforos y cualquier elemento inflamable.
·        No confíe tareas como cocinar o cuidar a niñas y niños pequeños. BP

La mirada de amor de Dios descansa sobre ti

Existes y vives de la mirada de amor que Dios hace descansar sobre ti.
Sabes muy bien cómo los ateísmos modernos rechazan a un Dios que nos impediría existir como hombres libres. A este propósito, Merleau-Ponty escribía: “La conciencia muere al contacto con el absoluto”. Y en cierto sentido tienen razón; si Dios fuese verdaderamente el otro, te encontrarías con la absoluta necesidad de emprender una lucha terrible para tu liberación. Pero Dios no pertenece más a la categoría “del otro” que a la categoría “del mismo”.
Para Dios, crearte no significa colocarte en el ser de una manera impersonal, no es para ti un “otro”. Del mismo modo tú no puedes concebir tu relación con Dios en un trato de identidad, no eres el “mismo” que Dios. Decir que tú has sido creado por él, es afirmar al mismo tiempo que Dios no es “tú”, pero que no es, tampoco, un “otro”.
Esta aparente contradicción escapa a tu expresión conceptual pero puedes percibirla en tu conciencia religiosa. Por eso debes experimentar en tu oración el lazo creador que te une a Dios. En la fuente de toda oración, se da esta toma de conciencia de la mirada de amor de Dios que te crea sin cesar. Por no empezar por esta “realidad” es por lo que muchísimas oraciones se desvanecen. Es este lazo creador el que fundamenta toda tu vida espiritual y tu oración; por eso al comienzo de un retiro, después de haber contemplado al Único, necesitas contemplar la presencia creadora de Dios. El salmo 139 desgranado lentamente puede situarte así delante de Dios, que no cesa hoy de crearte y recrearte.
Toma conciencia de tu existencia, de tu cuerpo y de tu espíritu, es Dios el que te hace ser y pensar. No te crea como a las cosas y a los seres inanimados por un querer impersonal. Dios no crea así a la persona, pues sería un acto desprovisto de sentido y los ateos tendrían razón en rechazar a un Dios que limitaría su libertad. Te crea por un acto que anticipa y fundamenta tu dignidad, es decir por una llamada. Las cosas nacen por orden de Dios, tú naces de su llamada. Dios no es pues otro sujeto situado en el mismo plano que tú, sino que es la verdadera fuente de tu ser, más cercano y más intimo a ti, que tú mismo.
“Dios ve, es decir que vuelve su rostro hacia el hombre, y por eso mismo, da al hombre su propio rostro. Soy yo mismo porque él me ve. El alma vive de la mirada de amor que Dios envía sobre ella. Se da en esto una profundidad infinita, un bienaventurado misterio. Dios es el que ve con amor; por su mirada las cosas son lo que son; por su mirada, soy yo mismo”.
Esta presencia creadora de Dios que te rodea es pues una presencia universal de amor (Sal 139, 13-22). Al crearte, Dios te llama y está delante de ti como un “tú”. Si existes es porque eres una obra del amor de Dios.
Orar, es sencillamente hacer consciente este diálogo existencial entre Dios y tú y entre Dios y todos los hombres. En lo más profundo, tu ser tiene una estructura dialogal. Decir “tú” a Dios en la oración, es reconocer que es la fuente de tu persona libre. Vuelve a leer los versículos 19 a 22 del salmo 139 y comprenderás que el impío es aquél que no quiere dejarse crear y hacer por esta presencia. Eres impío cuando pretendes realizarte fuera de Dios o cuando rehúsas recibirte de Dios o responder a su llamada creadora. No es que por ello seas menos libre pero entras en contradicción con tu propio ser, y si este rechazo se eternizase, sería la condenación.
Dios te hace libre para mendigar tu consentimiento a su amor creador. Orar, es aceptar y desear ser conocido por Dios.
No imites a Adán en el jardín del Edén que se oculta para escapar de la mirada creadora de Dios. Acepta el nombre propio que él te da al dirigirte su llamada. En la oración, siente la felicidad de ser la obra de la mirada de Dios, incorpórate en lo interior de este influjo creador y ofrece a Dios todo lo que tienes y todo lo que eres en un movimiento de alabanza y de acción de gracias. JL

Día litúrgico: Jueves XXX (B) del T.O.

Texto del Evangelio (Mt 5,1-12a): En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos».

«Alegraos y regocijaos»

Comentario: Mons. F. Xavier CIURANETA i Aymí Obispo Emérito de Lleida (Lleida, España)

Hoy celebramos la realidad de un misterio salvador expresado en el “credo” y que resulta muy consolador: «Creo en la comunión de los santos». Todos los santos, desde la Virgen María, que han pasado ya a la vida eterna, forman una unidad: son la Iglesia de los bienaventurados, a quienes Jesús felicita: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). Al mismo tiempo, también están en comunión con nosotros. La fe y la esperanza no pueden unirnos porque ellos ya gozan de la eterna visión de Dios; pero nos une, en cambio el amor «que no pasa nunca» (1Cor 13,13); ese amor que nos une con ellos al mismo Padre, al mismo Cristo Redentor y al mismo Espíritu Santo. El amor que les hace solidarios y solícitos para con nosotros. Por tanto, no veneramos a los santos solamente por su ejemplaridad, sino sobre todo por la unidad en el Espíritu de toda la Iglesia, que se fortalece con la práctica del amor fraterno.
Por esta profunda unidad, hemos de sentirnos cerca de todos los santos que, anteriormente a nosotros, han creído y esperado lo mismo que nosotros creemos y esperamos y, sobre todo, han amado al Padre Dios y a sus hermanos los hombres, procurando imitar el amor de Cristo.
Los santos apóstoles, los santos mártires, los santos confesores que han existido a lo largo de la historia son, por tanto, nuestros hermanos e intercesores; en ellos se han cumplido estas palabras proféticas de Jesús: «Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos» (Mt 5,11-12). Los tesoros de su santidad son bienes de familia, con los que podemos contar. Éstos son los tesoros del cielo que Jesús invita a reunir (cf. Mt 6,20). Como afirma el Concilio Vaticano II, «su fraterna solicitud ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad» (Lumen gentium, 49). Esta solemnidad nos aporta una noticia reconfortante que nos invita a la alegría y a la fiesta.

martes, 30 de octubre de 2018

Greensleeves - Gregorian


Tears In Heaven... Gregorian Masters of Chant


Vuelta al mundo 20


Vuelta al mundo 19


Señor y Padre mío...


Cristóbal de Romagna, Beato

Sacerdote, 31 de Octubre
Fue inicialmente sacerdote diocesano, ejercía el ministerio de párroco quizás en Cesena en Romagna. Aproximadamente cuando tenía cuarenta años dejó todo para ser un seguidor de San Francisco de Asís y entrar en la naciente Orden de Frailes Menores.
El Beato Cristóbal ejerció su apostolado entre los leprosos y es distinguido por la austeridad de su vida.
San Francisco lo envió a que predicara en Francia contra algunos herejes. Fundó varios conventos franciscanos, el primero de ellos fue el de Cahors en Guyenne una región al sur de Francia. Le pertenece el gran mérito de ser capaz de extender la orden franciscana por las Galias. Murió en 1272, en Cahors, de Aquitania, posiblemente ya centenario.
Su veneración fue ratificada en 1905.

Un ataque de ACV mata 2 millones de neuronas por minuto

29-10 Día Mundial del ACV. Es la segunda causa de muerte en Argentina y la primera causa de discapacidad permanente en adultos. En su día, expertos afirman que el 90% de los casos se asocia a factores de riesgo, controlables y tratables.
Los manuales de medicina definen al Ataque o Accidente Cerebrovascular (ACV), también llamado Enfermedad Vascular Cerebral (EVC), como una enfermedad cardiovascular que afecta los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro. Ocurre cuando estos vasos, que conducen oxígeno al cerebro, se rompen o se obstruyen por una embolia sanguínea o una trombosis. Como consecuencia, parte del cerebro no recibe flujo.
Las células cerebrales afectadas no pueden funcionar por la falta de oxígeno y mueren. Lo mismo sucede con la parte del cuerpo que ellas controlan.
“Una cosa es segura: nada es igual en la vida de un paciente después de que lo experimenta. Actividades cotidianas como comer, hablar y caminar pueden convertirse en verdaderos desafíos, y aunque la ciencia hizo importantes avances en materia de neurorehabilitación para el tratamiento de quienes padecieron un ACV, la detección a tiempo y la pronta atención médica siguen siendo una de las claves para reducir considerablemente las posibilidades de muerte y discapacidad”, explicó el Dr. Máximo Zimerman, jefe de la Clínica de ACV y de la Clínica de Neurorehabilitación de INECO.
Los ataques cerebrovasculares son la segunda causa de muerte en Argentina y la primera causa de discapacidad permanente en adultos. Tiene una incidencia cercana a 126.000 casos al año en el país, lo que significa que ocurre un ACV cada 4 minutos. El dato oficial que se desprende de la cartera de Salud nacional es que en la Argentina mueren 18 mil personas por año a causa de un ACV.
Los ataques cerebrovasculares, en las últimas décadas, tuvieron un avance muy notorio. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), 15 millones de personas sufren un ACV por año. De esos, 5 millones mueren y otros 5 millones quedan con una discapacidad permanente. Se calcula que el 25% de los ACV mundiales se producen en menores de 65 años y que los casos de pacientes jóvenes que los sufren se encuentran en incremento.
“El cerebro tiene aproximadamente 120 millones de neuronas y en situación de ACV se pierden casi 2 millones de neuronas por minuto. Esa persona, por hora no atendida, envejece casi 10 años”, manifestó el Dr. Adolfo Savia, Jefe del Servicio de Urgencias del Sanatorio Anchorena.
“Por eso es muy importante que el paciente reconozca los principales síntomas del ACV, ya que el tiempo es determinante para que reciba atención médica oportuna. Entre más rápido solicite atención médica, mejor responderá a los tratamientos y aumentará las posibilidades de reincorporarse a su vida normal. Se trata de una patología 'tiempo-dependiente', donde no es cuestión de aplicar más o nuevos medicamentos sino de aplicar rápidamente los procedimientos médicos necesarios para evitar la pérdida neuronal”, agregó el médico emergentólogo.
Así, “la clave radica en reducir el tiempo de diagnóstico del paciente para decidir el mejor curso de acción y consecuentemente, mejorar la tasa de sobrevida y las probabilidades de recuperación”, concluyó el Dr. Savia, que recordó que “en el 70% de los casos el paciente se salva de la muerte, pero sus secuelas suelen ser severas”.
Existen dos tipos de ACV
El Dr. Julio Fernández, neurocirujano del Hospital Padilla de Tucumán, explicó cuáles son los dos tipos de ACV que existen.
·        Ataque cerebrovascular isquémico: es la causa más frecuente y se produce cuando un vaso sanguíneo que irriga sangre al cerebro resulta bloqueado por un coágulo de sangre, produciendo un infarto cerebral.
·        Ataque cerebrovascular hemorrágico: se produce cuando un vaso sanguíneo de una parte del cerebro se debilita y se rompe. Esto provoca una hemorragia en el cerebro que daña a las células del mismo, matándolas. Es menos frecuente, pero más letal.
“En general el isquémico se da en entre el 80 y el 85% de los casos, siendo el hemorrágico el de menor incidencia con un 15 a 20% de ocurrencia. La mortalidad en un Ataque Cerebro Vascular supera el 14% a los 30 días isquémicos, un paciente que tuvo la patología tiene un 26% de repetir el cuadro en los primeros 5 años y el 39% en los 10, si no modifica su estilo de vida”, precisó Fernández.
Según explica claramente el Dr. Zimerman, de Ineco, existen tres signos principales del ACV que pueden detectarse en el cuerpo a simple vista, que pueden resumirse en un “HaBraSo” y que implica prestar atención al habla, a los brazos y a la sonrisa.
“Si el paciente habla con dificultad, pronuncia frases incompletas o le cuesta articular su discurso, podría tratarse de un síntoma de ACV. También, si la persona levanta ambos brazos hacia adelante y uno de ellos cae; o bien, si sonríe de forma asimétrica –es decir, si las dos mitades de su sonrisa se perciben 'desparejas'- existe la posibilidad de que el paciente corra riesgos de padecer un ACV”, precisó el especialista.
Y agregó: “Entre las secuelas más comunes del ACV se encuentran las que comprometen distintos dominios neurológicos afectando la motricidad, la sensibilidad, el habla, el lenguaje, la deglución, la vista, las funciones cognitivas y el ánimo, entre otras. Por otra parte, 18% de los casos vuelve a padecer un nuevo ACV después del primer año. Es por ello que los objetivos fundamentales en el tratamiento de estos pacientes radican en prevención de futuros episodios vasculares y conseguir la recuperación de los síntomas presentes”.
La Dra. María Valeria El Haj, Directora Médica de Vittal, describió cuáles son los signos de alerta que debemos tener en cuenta para llamar inmediatamente a un servicio médico de emergencia:
·        Entumecimiento o debilidad repentinos en el rostro, brazos o piernas (especialmente de un lado del cuerpo).
·        Confusión repentina.
·        Problemas para hablar o comprender.
·        Problemas súbitos para ver con uno o ambos ojos.
·        Dificultad para caminar, mareos, pérdida de equilibrio o coordinación de los movimientos.
·        Dolor de cabeza severo sin causa conocida.
“Gracias al reconocimiento temprano de los síntomas y la pronta búsqueda de atención médica, se pueden reducir considerablemente las posibilidades de muerte y discapacidad, es decir, se puede disminuir al mínimo la lesión cerebral aguda y maximizar las oportunidades de recuperación del paciente”, detalló la Dra. El Haj.
Finalmente, la especialista describió las principales acciones que debemos hacer a la hora de auxiliar a alguien que sufrió un ACV:
·        Acostar a la persona para que no se caiga, teniendo la precaución que sea sobre uno de sus lados.
·        Llamar rápidamente al servicio de emergencias, ya que es una Emergencia Neurológica.
·        No administrar ninguna medicación.
·        Recordar la hora de inicio de los síntomas.
El 90% de los casos son prevenibles
Los ACV se encuentran entre las enfermedades no transmisibles (ENT), las cuales representan más del 70% de las muertes a escala global. Se estima que 5.5 millones de personas murieron de un derrame cerebral en 2016. La prevención de los ACV se basa en el control que hagan las personas de los factores de riesgo del mismo. Y todos estos riesgos se pueden evitar en la mayoría de los casos, llevando adelante una vida sana.
El 90% de los ACV se asocian a factores de riesgo que son controlables y tratables: HTA (está presente en casi el 80% de los pacientes que sufren un ataque cerebral en la Argentina), colesterol elevado, diabetes (el 22% de quienes tienen un ACV son diabéticos), sedentarismo, obesidad, mala alimentación, y tabaquismo (el peligro aumenta entre un 50% y un 70% en fumadores, y el impacto es mayor en las mujeres), alcoholismo y fibrilación auricular, entre otros.
Sobre este tema preventivo sumamente importante, la Dra. Vanina Daniela Fernández Caputi, cardióloga de planta de ALPI Asociación Civil, indicó los factores de riesgo, controlables o modificables que una persona debe seguir para prevenir la aparición de un ACV.
·        Presión arterial: juega un rol crucial. En el ACV Hemorrágico, se encuentra en el 85% de los pacientes y en alrededor del 50 % de los isquémicos.
·        Dieta saludable: aumentar el consumo de verduras, frutas y productos lácteos bajos en grasa y grasa saturada reducida; evitar el consumo excesivo de sal y la baja ingesta de potasio para disminuir la presión arterial.
·        Consumo de alcohol: de manera leve a moderada.
·        No fumar: Es un factor potente de riesgo de ACV Isquémico (lo duplica), mientras que dicho riesgo aumenta de 2 a 4 veces para el ACV Hemorrágico.
·        Actividad física: se recomienda 150 minutos por semana de intensidad moderada (por ejemplo, una caminata rápida) o 75 minutos por semana de actividad aeróbica de intensidad vigorosa (por ejemplo, correr) o una combinación equivalente. ¡Siempre es mejor realizar cualquier tipo de actividad física que ninguna!
·        Uso de anticonceptivos orales.
·        Diabetes mellitus: es un factor de riesgo independiente de ACV, duplica el riesgo con una mortalidad del 20 %.
·        Obesidad (índice de masa corporal: Peso / Talla 2 > 30 kg / m2). OBESIDAD MÓRBIDA (IMC > 40 kg / m2). SOBREPESO (IMC entre 25 a 29 kg / m2). Los hombres que presentan una circunferencia de cintura > 102 cm y las mujeres con una circunferencia de cintura > 88 cm, están clasificados como obesos abdominales.
Factores de riesgo no modificables:
·        Edad.
·        Género: los hombres son más propensos a tener un ACV.
·        Herencia: tendencia familiar.
·        Antecedentes personales: aquellos que ya tuvieron un ACV, presentan un mayor peligro de volver a presentar otro episodio.
·        Arritmias: la presencia de fibrilación auricular, aun en ausencia de enfermedad valvular cardíaca, se asocia con un aumento de riesgo de padecer un ACV Isquémico de 4 a 5 veces.
·        Cardiopatías.
Una vez que se tuvo un ACV se debe focalizar el tratamiento para lograr la mayor independencia posible. La recuperación y la rehabilitación deben iniciarse cuanto antes, es decir, se debe volver a habilitar la función… RE APRENDER… para alcanzar nuevamente la reinserción familiar y social.
“Un ACV afecta a casi al 30 % de las personas mayores de 65 años y el riesgo de padecerlo se duplica en cada década a partir de los 65 años. También puede ocurrir en personas jóvenes con factores de riesgo”, resaltó la Dra. Fernández Caputi.
Y agregó: “En los mayores de 65 años, el 20 % de las personas es dependiente de terceros en sus actividades diarias hasta los 6 meses y el 46% tienen déficit cognitivo. Por lo tanto, un episodio de ACV no solo cambia la vida de la persona que la padece, sino también la de toda su familia y amigos”.
Ventana terapéutica para aplicar un tratamiento
Existe una ventana de tiempo, que en los últimos año se ha extendido, durante la cual se pueden implementar dos tratamientos fundamentales para evitar las secuelas.
“En un comienzo contábamos con una ventana de tres horas para tratar con éxito a un paciente con un ACV isquémico. Luego ese margen se amplió a 4,5 horas. Y más tarde – mediante trombectomía mecánica con stent – a 6 y hoy incluso podemos dar tratamiento exitoso luego de 16 o 24 horas de ocurrido el ataque, dependiendo de las características del ACV y del paciente”, expresó el Dr. Gabriel Persi, médico neurólogo, jefe del área de Enfermedades Cerebrovasculares de INEBA.
“Las primeras 24 horas al ACV son fundamentales (tiempo de ventana extendida para realizar tratamientos como trombolisis endovenosa o mecánica) ya que la atención debe ser inmediata para poder reducir al mínimo el daño cerebral y la posibilidad de secuelas y complicaciones a futuro”, afirmó la Dra. Marina Romano, Neuróloga consultora de Alcla, Clínica de Rehabilitación Integral.
¿Puede rehabilitarse después de un ACV?
“Sí, el cerebro tiene la capacidad de reponerse después del daño que genera un ACV (es lo que se llama Plasticidad Neuronal), por lo cual lo antes posible se comience la rehabilitación, mayor es la probabilidad de recuperación” comenta la Dra. Lilian Pérez, Jefa de Medicina Física y Rehabilitación en Alcla.
Y agregó: “De acuerdo a la magnitud de la lesión generada, van a ser las complicaciones y secuelas que presente la persona. La función de la rehabilitación es reducir al máximo dichas secuelas y llevar al paciente al mayor grado de independencia, es decir rehabilitar la función que se perdió, como por ejemplo: comer, hablar, caminar y todas aquellas actividades de la vida diaria”.
El Dr. Eduardo Silvestre, médico pediatra, Divulgador Científico de Grupo Medihome, puntualizó que el ACV a cualquier edad suele dejar secuelas, a veces severas. Si bien se puede dar a cualquier edad, la realidad es que a mayor edad, hay más riesgo de sufrirlo, y aumenta el predominio de los de tipo isquémico en las personas mayores. En los más jóvenes, predomina la ruptura de los aneurismas.
“La mayoría (61%) de las muertes por accidente cerebrovascular se producen en personas de 70 años o más. Los que tienen entre 50 y 69 años representan aproximadamente un tercio de las muertes, y los que tienen 49 años o menos representan colectivamente alrededor del 7%. En bebés, aunque muy infrecuente, los ACV están relacionados con problemas durante el embarazo o parto”, indicó el Dr. Silvestre.
Y agregó: “Es importante saber que 1 de cada 3 personas que lo sufren presentan secuelas graves, que requieren de cuidados especiales y de la asistencia de terceros por el resto de sus vidas. El tratamiento del ACV en el período agudo requiere, indefectiblemente, hospitalización. Pero es muy importante que el paciente pueda ser externado lo más pronto como sus condiciones clínicas lo permitan. El mejor lugar para recuperarse y hacer la rehabilitación es la propia casa del enfermo, con sus cosas, junto a sus afectos”. BP

La tos nocturna además de interrumpir el sueño afecta a las defensas

La tos nocturna está vinculada a los trastornos del sueño y se calcula que con estos problemas una persona puede perder hasta dos horas de sueño al día, y de no atenderse a tiempo puede afectar el sistema inmune, lo que a su vez eleva el riesgo de padecer enfermedades, según los expertos.
“Es un problema al que no suele dársele importancia y de hecho en el 98% de los casos se atiende tardíamente, cuando la tos ya tiene que ser tratada por un neumólogo”, indicó el Dr. Reyes Haro Valencia, director del Instituto Mexicano de Medicina Integral del Sueño.
Señaló asimismo que la tos es un síntoma que todas las personas han experimentado en algún momento de su vida, “pero como es muy común no se le presta la debida atención médica”.
Sin embargo, explicó que la tos se relaciona con los problemas de sueño porque dificulta conciliarlo y, a lo largo de la noche, interrumpe su continuidad y aumenta el tiempo que normalmente una persona pasa despierta, lo que contribuye a un problema de calidad de sueño.
No considerar la tos como “algo normal”
El especialista detalló que la tos es un reflejo protector y defensivo cuya acción asegura la remoción de moco, sustancias tóxicas e infecciones de laringe, tráquea y bronquios, y se caracteriza como seca (no productiva) o productiva con expectoración de sangre y flemas. “Tener tos no es algo normal, y muchas veces este problema puede provocar que las personas ronquen, debido a que los tejidos alrededor de la garganta se agrandan y con ello el aire pasa con dificultad, lo que indica que existe un problema respiratorio”, refirió el Dr. Haro Valencia.
El especialista detalló que existen maneras de identificar si alguien no está durmiendo de manera que pueda descansar. “Si por ejemplo, se tardan menos de 10 minutos en dormir o duermen inmediatamente, si se interrumpe la continuidad del sueño, si no recuerda sus sueños o no duerme siete horas de manera regular”, dijo.
Esto, aseguró, puede provocar un deterioro físico y mental, además de que la apnea del sueño -cuando alguien se queda sin respirar por 30 segundos- puede provocar arritmias, y la persona puede sufrir trastornos en el estado de ánimo, problemas de atención, de memoria y fatiga. Además, una persona que no duerme bien es más propensa a padecer enfermedades y a sufrir accidentes relacionados a la falla de sus funciones cognitivas.
Es por esto que el especialista resaltó la importancia de la higiene del sueño, pero dijo que muchas veces esta se ve afecta por la tos. “Por ejemplo, en el inicio del sueño, la persona debe dormir en los primeros 15 minutos, pero la tos puede aumentar este tiempo, mientras que la continuidad del sueño también se puede ver afectada, así como la profundidad para dormir y la duración del tiempo por las interrupciones y la dificultad para volver a conciliar el sueño”, señaló.
Resaltó por último la importancia de consultar a un especialista para tratar este problema que no sólo afecta al sueño sino a la calidad de vida en su conjunto. BP

El Arte de Escuchar

Cuando se trata de opinar, siempre nos gusta ser tomados en cuenta, en el interior pensamos que nuestras ideas son mejores a las demás, queremos ser escuchados. Esto nos lleva a no tomar en consideración a los demás, pues no se trata sólo de proponer ideas, sino de considerar los estados de ánimo, los diversos temperamentos y actitudes de cada persona. Es por eso que escuchar se convierte en una verdadera virtud cristiana que consiste en dejarse a uno mismo, dejar las propias ideas, los propios sentimientos y ánimos del momento para estar dispuesto a acoger las palabras del prójimo. Escuchar implica callar, y callar implica dejarse a sí mismo, dejar ese impulso egoísta y natural de querer ser escuchada/o a toda costa.
Así el arte de escuchar se ejercita en todo momento, con cualquier persona con la que hablamos y sólo si permanecemos unidos a Cristo podremos ir venciendo en cada momento ese impulso del egoísmo que nos impulsa a querer imponer ideas u olvidarnos de cómo puede reaccionar el otro ante mis comentarios. Así el escuchar pasa a ser un apéndice de la caridad, sólo el que ama a Cristo y por Él a sus hermanos será capaz de escuchar.
La Virtud de Callar
Es entonces cuando se aprende a callar por virtud, por amor al prójimo. El callar no excluye la sana discusión, necesaria siempre para discernir ante las opiniones, pero cuando dentro están las pasiones se corre el riesgo de excluir la caridad para hacer prevalecer el propio egoísmo; se cierra la mente, pero lo más triste, se cierra el corazón.
Callar por amor. Cuánto nos falta aprender esta virtud tan necesaria hoy en día. Si supiéramos callar por amor, evitaríamos discusiones innecesarias, críticas mordaces y comentarios hirientes. De esta manera saber guardar silencio no sólo es cuestión de prudencia, sino de amor cristiano, es la lucha de vencer el egoísmo y la soberbia cada día, de imponerse a las pasiones y propios estados de ánimo.
Saber hablar y saber guardar silencio, saber escuchar y acoger la opinión del prójimo, todas estas actitudes podemos vivirlas cada día, comenzando con la familia, pero también en la calle, en el trabajo o la oficina. Saber hablar, callar y escuchar no son sólo virtudes cristianas, sino que son también humanas, pero si actuamos siempre bajo el amor de Cristo el esfuerzo realizado toma un valor más trascendente, un valor para la vida eterna. JS

Día litúrgico: Miércoles XXX (B) del T.O.

Texto del Evangelio (Lc 13,22-30): En aquel tiempo, Jesús atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». El les dijo: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’. Y os responderá: ‘No sé de dónde sois’. Entonces empezaréis a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas’, y os volverá a decir: ‘No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!’. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos».

«Luchad por entrar por la puerta estrecha»

Comentario: Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés (Tarragona, España)

Hoy, camino de Jerusalén, Jesús se detiene un momento y alguien lo aprovecha para preguntarle: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» (Lc 13,23). Quizás, al escuchar a Jesús, aquel hombre se inquietó. Por supuesto, lo que Jesús enseña es maravilloso y atractivo, pero las exigencias que comporta ya no son tan de su agrado. Pero, ¿y si viviera el Evangelio a su aire, con una “moral a la carta”?, ¿qué probabilidades tendría de salvarse?
Así pues, pregunta: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» Jesús no acepta este planteamiento. La salvación es una cuestión demasiado seria como para resolverla mediante un cálculo de probabilidades. Dios «no quiere que alguno se pierda, sino que todos se conviertan» (2Pe 3,9).
Jesús responde: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’. Y os responderá: ‘No sé de dónde sois’» (Lc 13,24-25). ¿Cómo pueden ser ovejas de su rebaño si no siguen al Buen Pastor ni aceptan el Magisterio de la Iglesia? «¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia! Allí será el llanto y el rechinar de dientes» (Lc 13,27-28). 
Ni Jesús ni la Iglesia temen que la imagen de Dios Padre quede empañada al revelar el misterio del infierno. Como afirma el Catecismo de la Iglesia, «las afirmaciones de la Sagrada Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno. Constituyen al mismo tiempo un llamamiento apremiante a la conversión» (n. 1036).
Dejemos de “pasarnos de listos” y de hacer cálculos. Afanémonos para entrar por la puerta estrecha, volviendo a empezar tantas veces como sea necesario, confiados en su misericordia. «Todo eso, que te preocupa de momento —dice san Josemaría—, importa más o menos. —Lo que importa absolutamente es que seas feliz, que te salves».

lunes, 29 de octubre de 2018

In the Air Tonight - Gregorian Masters of Chant


Gregorian - Evening Falls

Vuelta al mundo 18


Vuelta al mundo 17


Jesús Crucificado... 17


Terencio Alberto O’Brien, Beato

Obispo, 30 de Octubre
Nacido en Limerick, a los 21 años ingresó a la Orden Dominica, fue enviado a España donde recibe la orden sacerdotal.
Retornó a Irlanda, donde en 1647 es nombrado Obispo y se le designa para la sede de Emly, trabajó con empeño en favor de los afectados por la peste, pero, bajo el régimen de Oliver Cromwell, fue detenido por los soldados y conducido al patíbulo en odio a la fe católica (1651).
Juan Pablo II lo beatificó, juntamente con otros dieciséis mártires irlandeses, el 27 de septiembre de 1992.

Es importante cuidar la presión arterial durante el embarazo

Edad avanzada, obesidad, sedentarismo, tabaquismo y colesterol son algunas de las causas que están aumentando la cantidad de embarazos que cursan con trastornos hipertensivos, que según los expertos ya llegan al 16% de los casos. 
“Hasta 2009 los datos mostraban que la incidencia de esos trastornos hipertensivos en los embarazos era del 13%, pero en los últimos años superó el 16% y hoy es la tercera causa de muerte materna”, afirmó la Dra. Analía Aquieri, especialista en clínica médica y cardiología, al abordar uno de los temas que fueron tratados en el 44º Congreso Argentino de Cardiología, que se realizó en Buenos Aires. 
La Dra. Aquieri explicó que si bien en la actualidad una mujer puede quedar embarazada a los 45 años, “el riesgo cardiovascular es mucho mayor que a los 23, lo que puede generar complicaciones”. 
Los trastornos hipertensivos en el embarazo -entre ellos hipertensión gestacional, eclampsia, preeclampsia e hipertensión crónica-, “aumentan la mortalidad y morbilidad tanto materna como fetal”, enfatizó. 
Por su parte la Dra. Lucía Kazelian, cardióloga e integrante del Grupo Corazón y Mujer de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), coincidió y agregó que aquellas mujeres que durante el embarazo sufren de hipertensión, eclampsia o preeclampsia “incrementan varias veces el riesgo de tener problemas cardiovasculares en la edad adulta mayor”. 
Es por eso que deben tener un seguimiento más cuidado desde el punto de vista cardiológico, para evitar que con el paso de los años aparezcan eventos como angina inestable, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular”, precisó. 
Ambas especialistas recomendaron realizar chequeos desde el comienzo del embarazo “no sólo para controlar la presión, sino también para advertir la presencia de alguna cardiopatía ignorada hasta ese momento”. BP