viernes, 29 de diciembre de 2023

Día litúrgico: Navidad: 30 de Diciembre

Texto del Evangelio (Lc 2,36-40): Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy seguimos todavía en el Templo de Jerusalén. Después de Simeón, otra persona anciana descubre a Jesús-Salvador. Parece que ella y Simeón tienen como un olfato especial para encontrar a Dios. Eso es cosa del Espíritu Santo.
—La Virgen, siempre que quieras, te entrega el Niño Jesús. No es difícil: ¡ve a la iglesia y allí los encontrarás!

29 de Diciembre...

Buenos días... 922

jueves, 28 de diciembre de 2023

Colección de la Música de Violín más elegante de la Historia - Música Romántica española...

La Quinta Estación - El sol no regresa...

Cuando el pilar se tambalea...

28 de Diciembre - Día de los Santos Inocentes...

Marcelo Akimetes, Santo

Abad, 29 de Diciembre
Elogio: En Constantinopla, san Marcelo, abad del monasterio de los «Akoimetoi» en el Bósforo, donde día y noche, sin parar, se cantaban salmos.
País: Turquía - †: c. 480

Porciones de comida: ¿Cuánto debes comer exactamente?...

Mantener una dieta equilibrada pasa no sólo por los tipos de alimentos que consumimos sino también por las cantidades. Comprender el tamaño de las porciones ayuda a gestionar las porciones, lo cual es fundamental para gestionar la ingesta de calorías y alcanzar los objetivos nutricionales. Puede resultar difícil juzgar qué cantidad de un determinado alimento es suficiente, especialmente cuando el tamaño de las porciones varía mucho. Comer la cantidad adecuada de alimentos es fundamental, ya que comer en exceso puede provocar aumento de peso y otros problemas de salud. En este artículo, analizaremos los tamaños de porción recomendados para nueve alimentos comunes.
1. Pan
Cuando preparas un almuerzo que consiste en un sándwich compuesto de carne magra y verduras entre dos rebanadas de pan integral, es probable que estés disfrutando de una comida más equilibrada desde el punto de vista nutricional en comparación con comer fuera de casa. Sin embargo, es importante tener en cuenta que evaluar con precisión las calorías del pan integral puede resultar un poco complicado. Normalmente, una sola porción de pan equivale a una rebanada y el contenido calórico puede variar significativamente entre las diferentes marcas. El pan denso contiene el doble de calorías que sus homólogos más ligeros y finos. Sin embargo, el pan integral más espeso a menudo ofrece más nutrientes, fibra y proteínas, que pueden nutrirlo, energizarlo y mantenerlo saciado de manera efectiva durante todo el día.
2. Pechuga de pollo
La pechuga de pollo es una fuente de proteína magra. La porción única recomendada de pollo es de 3 a 4 onzas, aproximadamente del tamaño de una baraja de cartas. Algunas personas utilizan la palma de la mano como guía. Dependiendo del proveedor, algunas pechugas de pollo tienen dos o tres veces el tamaño de porción recomendado. Una porción de 3 onzas de pollo cocido equivale aproximadamente a 85 gramos o poco más de media taza de pollo. Para 4 onzas, serían 133 gramos o aproximadamente 3/4 de taza. Tenga en cuenta que medir el pollo en tazas no es muy preciso. Una porción de 3 onzas de pechuga de pollo contiene 128 calorías, 26 gramos de proteína y 2,7 gramos de grasa. Dependiendo de sus necesidades, es posible que le vaya mejor con más o menos.
3. Fruta
Elegir fruta fresca en lugar de postres ricos en grasas es una medida dietética inteligente. Sin embargo, para quienes controlan meticulosamente su ingesta de calorías o azúcar, es prudente regular el tamaño de las porciones. Digamos que tienes un plato de uvas. En tu diario de alimentos, eso se contaría como una porción de uvas. Sin embargo, una ración de uvas equivale a sólo una taza o 16 uvas. Para lograr tamaños de porción precisos, considera usar una báscula de alimentos confiable para pesar la fruta en gramos. La fruta es rica en nutrientes esenciales y tiene un efecto saciante por su contenido de agua y fibra. Incluso si consumes un poco más de fruta de la prevista, es poco probable que afecte significativamente tu dieta. Ten en cuenta que para una alimentación saludable y el control del peso, la densidad de nutrientes debe tener prioridad sobre el recuento de calorías.
4. Pasta
La pasta, un alimento reconfortante muy apreciado, a menudo se subestima en el tamaño de las porciones. Una porción de pasta cocida suele ser una taza o el tamaño de la mano cerrada. Esta cantidad tiene aproximadamente 200 calorías, lo que la convierte en una adición manejable a su plan de alimentación. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta las cantidades de las porciones de pasta, ya que es fácil subestimarlas y excederse. La cantidad de calorías de la pasta puede dispararse si se consume en grandes cantidades. Medir la pasta antes de cocinarla es una buena forma de realizar un seguimiento del consumo de calorías y evitar comer en exceso. También se encuentran disponibles pastas integrales y, con frecuencia, son una opción más saludable debido a su mayor contenido de fibra. Estos también pueden hacer que te sientas satisfecho durante períodos prolongados, lo que facilita el control del tamaño de las porciones y el mantenimiento de una dieta saludable.
5. Arroz
El arroz es un pilar de muchas cocinas de todo el mundo, pero el tamaño de las porciones importa. Garantiza que obtengas la cantidad adecuada de carbohidratos, que son una fuente de energía clave, sin comer en exceso. Una porción típica se considera media taza de arroz cocido. El tamaño de esta porción (aproximadamente 125 gramos) es aproximadamente del tamaño de una mano ahuecada o una pelota de tenis. Tiene unas 100 calorías, lo que lo convierte en un complemento útil y adaptable a tus comidas. Este tamaño de porción también se ajusta a las necesidades dietéticas, fomentando la moderación y evitando el consumo excesivo de calorías. Comprender el tamaño de la porción de arroz es particularmente importante porque los platos de arroz pueden variar desde salteados asiáticos hasta paella española. Si bien el arroz es un plato básico en muchos países, es sencillo servir o consumir porciones más grandes sin saberlo, lo que resulta en una ingesta innecesaria de calorías.
6. Salmón
El salmón está repleto de ácidos grasos omega-3 saludables. El tamaño de porción recomendado de salmón es de 3 a 4 onzas, que es aproximadamente el tamaño de una baraja de cartas estándar o la palma de la mano. Este tamaño de porción se usa ampliamente como guía, ya que permite a las personas controlar su ingesta de calorías y al mismo tiempo aprovechar las ventajas nutricionales de este delicioso pescado. Esta porción aporta alrededor de 180 calorías y es una excelente adición a tu dieta. El salmón es un alimento rico en nutrientes con numerosos beneficios para la salud. Es una excelente fuente de proteína de alta calidad, necesaria para el mantenimiento y reparación del tejido humano. El salmón también es conocido por sus ácidos grasos omega-3, particularmente EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico), que se han relacionado con una variedad de beneficios para la salud, incluido un menor riesgo de enfermedades cardíacas, una mejor función cognitiva, y reducción de la inflamación.
7. Almendras
Los frutos secos como las almendras son un snack nutritivo. El tamaño de porción recomendado de almendras es 1 onza, que es más o menos similar a un pequeño puñado de almendras o aproximadamente 23 nueces individuales. Este tamaño de porción contiene aproximadamente 160 calorías, lo que lo convierte en una opción de refrigerio lleno de calorías pero extremadamente nutritivo. Las almendras son una fuente inagotable de nutrición, ya que proporcionan grasas monoinsaturadas, proteínas, fibra dietética, vitaminas (particularmente vitamina E) y minerales como el magnesio y el calcio, saludables para el corazón. También son una buena fuente de antioxidantes, como flavonoides y compuestos fenólicos, que aumentan sus efectos positivos para la salud. A pesar de su alto contenido calórico, las almendras pueden ser un complemento saludable para una dieta equilibrada si se consumen con moderación. Debido a sus efectos saciantes, se han relacionado con una variedad de beneficios para la salud, incluida una mejor salud del corazón, un menor riesgo de enfermedades crónicas y un mejor control del peso.
8. Aguacate
El aguacate es rico en grasas saludables. Una ración suele ser la mitad de un aguacate de tamaño mediano y aporta alrededor de 120 calorías. Esto equivale aproximadamente a 1/3 a 1/2 taza de aguacate en rodajas o en cubos. Dentro de esta porción, encontrará alrededor de 120 a 160 calorías, según el tamaño específico y la variedad de aguacate. El aguacate es una fruta rica en nutrientes y grasas monoinsaturadas saludables para el corazón. Además de estas grasas beneficiosas, también contiene vitaminas y minerales esenciales como potasio, vitamina K, vitamina E y folato. Además, contiene fibra dietética, que se ha demostrado que mejora la digestión y proporciona sensación de saciedad.
9. Avena
La avena es una opción abundante para el desayuno. Una porción típica de media taza de avena seca aporta aproximadamente 150 calorías cuando se cocina. La avena es ampliamente reconocida por sus beneficios para la salud, debido principalmente a su alto contenido de fibra, que promueve la saciedad y favorece la salud digestiva. Además de las calorías, la avena contiene nutrientes críticos como carbohidratos complejos, que proporcionan energía prolongada, y numerosas vitaminas y minerales como hierro, magnesio y vitamina B. Personaliza tu avena con aderezos como frutas, nueces o miel para darle más sabor y nutrición. JQR

La Navidad, su verdadero significado…

1.- LA FIESTA DE LA NAVIDAD:
La fiesta de Navidad fue instituida por la Iglesia en el siglo IV y es originaria de la Iglesia latina y más propiamente de la Sede Apostólica de Roma.
Por falta de documentos exactos sobre el nacimiento de nuestro Señor, no existe una certeza absoluta acerca del año, que algunos escritores sagrados y profanos señalan entre el 747 y 749 de la fundación de Roma (del 7 al 5 A.C.), y del día, que han hecho oscilar entre el 25 de marzo y el 17 de diciembre.
Hay pruebas del este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.
2.- EL 25 DE DICIEMBRE Y LA NAVIDAD:
La Navidad se celebra el 25 de diciembre. Navidad no es el 24 de diciembre, es TODO el 25 de diciembre. Eso sí: Navidad NO ES LA CELEBRACION DE UNA FECHA, SINO DE UN HECHO, el nacimiento del Salvador, evento absolutamente decisivo en la historia de la salvación. Es entonces una conmemoración del significado de ese hecho. Se lee en las profecías: Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: “Consejero admirable, Dios fuerte, Padre que no muere, príncipe de la Paz”. (Is 9, 5)
Ese hecho fue de tal magnitud que todo el cielo lo celebró: De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y alababan a Dios con estas palabras: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia”. (Lc 2, 13-14)
Nosotros, los beneficiados con este hecho, tenemos no solamente motivos sino una verdadera obligación de celebrarlo.
Como lo importante es el significado, todo lo anterior se resume en que debemos ser conscientes de que hubo un día en el que Dios encarnado llegó a nuestras vidas, las cuales deben estar listas para fructificar bajo su luz (“Yo soy la luz del mundo” dijo Jesús en Jn 8, 12), de aquí que la temporada de adviento sea de penitencia y reflexión (ese es el sentido del color morado en los trajes de los sacerdotes en las misas, el mismo color de la cuaresma). Como dijo el Santo Padre Juan Pablo II: “Jesús nace para la humanidad que busca libertad y paz; nace para todo hombre oprimido por el pecado, necesitado de salvación y sediento de esperanza”.
3.- LA NAVIDAD CRISTIANA Y LA NAVIDAD CONSUMISTA:
Navidad es una fiesta que está bajo un ataque tremendo en estos últimos tiempos. Santa Claus ha tomado el lugar de Jesús-niño y el mall o el centro comercial ha tomado el lugar del templo. Qué triste que el Domingo antes de Navidad los estacionamientos de las Iglesias estén vacíos y en los centros comerciales sea una hazaña encontrar un lugar donde estacionar el automóvil. Dice la Palabra de Dios: “Donde está tu tesoro, allí está tu corazón” (Mat.6:21) ¿Dónde está tu corazón? ¿En un centro comercial?…. ¿Cuando llegue la tribulación a tu vida, a donde vas a ir a buscar consuelo y paz? ¿Al centro comercial?
Navidad es una fiesta de cumpleaños donde se le compran regalos a todos menos al niño que se festeja. Donde se hace una fiesta y no se invita al homenajeado, donde hoy -tristemente- se trata de que no se mencione el nombre del niño que nació, su nombre es Jesús.
El Apóstol Pablo, un hombre que un día fue su enemigo y que se rindió a Él, dice que: frente a ese nombre se doblará toda rodilla en el cielo, en la tierra, y hasta en el infierno y a este ‘nombre sobre todo nombre’ lo queremos borrar de nuestras vidas.
Para más confusión y desconsuelo en los últimos años, hemos visto surgir ciertos líderes de distintas denominaciones cristianas que se han sumado a la campaña de enemigos de la Navidad. Ellos, desde estaciones radiales gritan: ¡Es una fiesta pagana!, y basan su ‘guerra santa’ contra la celebración del nacimiento de Jesús, en la creencia de que en la antigua Roma ese día la fiesta del ‘sol invicto’... al diablo no le faltan ‘casualidades’. Otros estudiosos de la Palabra de Dios reclaman que Jesús no nació en esta fecha y proponen como solución al tema el olvidarse de esta fiesta. Pobres predicadores que quieren privar al cristianismo de lo más hermoso de Aquel que le dio vida, la sensibilidad.
Para los que unen sus fuerzas con el enemigo aclaremos algunos puntos:
Los cristianos no celebramos fechas, celebramos hechos. Nosotros nos alegramos y celebramos el hecho de Aquel que no cabe en el universo quiso nacer de una virgen en este pequeño planeta del inmenso universo para reconciliar al hombre con su Creador.
Como todo hecho neotestamentario, la Navidad tiene precedencia bíblica. Inclusive, el día 25 de Diciembre ya era celebrado en el antiguo pacto.
En 1 Macabeos 4, 52-53 leemos: “52 El día veinticinco del noveno mes, llamado Quisleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al despuntar el alba y ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido”.
Obviamente los no católicos no incluyen este libro en su canon, no lo consideran libro de inspiración divina, pero no pueden negar su valor histórico.
Judas Macabeo y sus hermanos ordenaron a los sacerdotes que purificaran el santuario y echaran fuera el altar profanado. En su lugar se edificó un nuevo altar y en la madrugada del 25 de Quisleu, correspondiente a nuestro mes de diciembre, fue consagrado. La fachada del templo fue adornada, se encendieron luces y fue grande la alegría en el pueblo.
También en la madrugada del 25 de Quisleu, los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús. Así como el altar profanado fue echado fuera y se construyó un altar nuevo, así también el sacrificio antiguo y una ley profanada por preceptos humanos fueron anulados con el nacimiento del Mesías y un nuevo altar con un sacrificio perfecto fue instaurado para regocijo y salvación de toda la humanidad.
Este es el verdadero sentido de la Navidad, cuyo centro es Jesús y no un evento comercial o una fiesta pagana. Rescatemos la Navidad para Cristo y cantemos con los ángeles de Belén: “Gloria a Dios en las alturas y Paz en la tierra a los hombres que confían en Él”.
¿Hemos de limitarnos a llenarnos de signos exteriores, como hermosos adornos, guirnaldas y enormes árboles de navidad?, ¿hemos de limitarnos a servir opulentas cenas y entregar costosos regalos?, ¿hemos de limitarnos a arreglarnos y vestirnos lo mejor que podamos?, todo eso tan sólo son adornos para el exterior.
Recordemos lo que el Señor Jesús nos dijo: “Cuiden de ustedes mismos, no sea que la vida depravada, las borracheras o las preocupaciones de este mundo los vuelvan interiormente torpes y ese día caiga sobre ustedes de improviso…” Lucas 21, 34
“¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes son como sepulcros bien pintados, que se ven maravillosos, pero que por dentro están llenos de huesos y de toda clase de podredumbre. Ustedes también aparentan como que fueran personas muy correctas, pero en su interior están llenos de falsedad y de maldad”. (Mt 23, 27-28)
El Señor le dijo: “Así son ustedes, los fariseos. Ustedes limpian por fuera las copas y platos, pero el interior de ustedes está lleno de rapiñas y perversidades. ¡Insensatos!” (Lc 11, 39-40)
La dureza de la expresión es significativa, porque el que se concentra tan sólo en lo exterior, está irrespetando a Dios, siendo que lo sensato es preparar nuestro corazón para que el Señor venga, hacer renovación de nuestro interior, renovación que no es posible sin el Señor. Por eso pide el salmista: “Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un firme espíritu”. (Sal 51, 12)
Y es que el Señor no rechaza el corazón que se convierte honestamente: “Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré, pues no desdeñas a un corazón contrito”. (Sal 51, 19)
En fin, que esta temporada de Adviento camino de la Navidad, y la Navidad misma, sean ocasión especial para que el Señor nos regale un corazón sensato: “Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato”. (Sal 90, 12)
“Les daré un corazón nuevo y pondré en su interior un espíritu nuevo. Quitaré de su carne su corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Así caminarán según mis mandamientos, observarán mis leyes y las pondrán en práctica; entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios”. (Ez 11, 19-20)
Así es que tiene sentido la Navidad. Así es que tienen sentido los adornos y las celebraciones, pero en la sencillez que gusta al Señor que es la que conviene a nuestra naturaleza y todo como testigos de una realidad eterna y no pasajera.
Que esta Navidad sea otra ocasión para el nacimiento de Jesús pero en nuestro corazón, lo que supone que nazcamos a la nueva vida como El mismo nos lo enseñó: “En verdad te digo que nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo desde arriba”. Nicodemo le dijo: “¿Cómo renacerá el hombre ya viejo? ¿Quién volverá al vientre de su madre para nacer otra vez?” Jesús le contestó: “En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu”. (Jn 3, 4-6) R