Ofrecemos estos
breves puntos con la intención de que puedan servir para la meditación
individual o comunitaria. Son tomados de las lecturas y de las oraciones de la
misa del domingo 12 de enero de 2025.
Se dividen en tres
partes: lo que Dios nos dice (con un comentario que nos puede ayudar a
comprender el Evangelio); lo que nosotros podemos decirle a Él como respuesta;
y de qué modo podemos llevarlo a la vida cotidiana. Dios quiera que ayuden a
muchos a dedicarle, cada domingo, un tiempo especial a Dios, nuestro Señor.
Dios nos habla
•
“Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del
Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! ¡Que se rellenen todos
los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se
conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies! Entonces se
revelará la gloria del Señor… Como un pastor, Él apacienta su rebaño, lo reúne
con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que
han dado a luz” (Is 40,3ss).
•
“Cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y
su amor a los hombres, no por las obras de justicia que habíamos realizado,
sino solamente por su misericordia, Él nos salvó, haciéndonos renacer por el
bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo. Y derramó abundantemente ese
Espíritu sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, a fin de
que, justificados por su gracia, seamos en esperanza herederos de la Vida
eterna” (Tit 3,4-7).
“Todo el pueblo se
hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se
abrió el cielo y el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal, como
una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en
quien tengo puesta toda mi predilección”» (Lc
3,21-22).
Reflexión
“El Padre de la
inmortalidad envió al mundo a su Hijo, Palabra inmortal, que vino a los hombres
para lavarlos con el agua y el Espíritu; y, para regenerarnos con la
incorruptibilidad del alma y del cuerpo, insufló en nosotros el espíritu de
vida y nos vistió con una armadura incorruptible.
Si, pues, el hombre
ha sido hecho inmortal, también será dios. Y si se ve hecho dios por la
generación del baño del bautismo, en virtud del agua y del Espíritu Santo,
resulta también que después de la resurrección de entre los muertos será
coheredero de Cristo” (San Hipólito de
Roma, Sermón [atribuido] en la santa Teofanía).
Nosotros le hablamos
•
“¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de
esplendor y majestad y te envuelves con un manto de luz” (Salmo 103).
•
“Dios todopoderoso y eterno, que proclamaste a Cristo como
Hijo tuyo muy amado, cuando era bautizado en el Jordán, y el Espíritu Santo
descendía sobre él; concede a tus hijos, renacidos del agua y del Espíritu,
perseverar siempre en el cumplimiento de tu voluntad. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos” (Oración
Colecta).
Nuestra vida cambia
•
¿Cómo podemos preparar nuestro camino de encuentro con Dios?
•
¿Recordamos, agradecemos y vivimos la gracia de nuestro
bautismo?
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