Puntos a
desarrollar:
El Bautismo es el sacramento por el cual el hombre nace a la vida
espiritual, por medio de la purificación con agua y la invocación a la
Santísima Trinidad.
El Bautismo
consagra a la persona humana, la reserva para Dios.
Este Sacramento ocupa el primer lugar entre todos los sacramentos porque
al borrar el pecado original, se nos abren las puertas de la fe, la posibilidad
a los demás sacramentos y nos hace miembros de la Iglesia.
Por el Bautismo llegamos a formar parte de la Iglesia, nos invita a la
vida de Jesús que se vive en ella, nos convida a vivir unidos unos con otros,
con los sacerdotes, los Obispos y el Papa.
Este es el
inicio de nuestra vida cristiana que alcanza su plenitud en Cristo.
En el Bautismo recibimos como un regalo de Dios las tres virtudes
teologales: FE, ESPERANZA Y CARIDAD. Estas virtudes nos la da Dios por su
infinito amor, porque no hemos hecho ningún mérito para que se nos den. También
se reciben los dones del Espíritu Santo.
La fe recibida en el Bautismo debe crecer y hacerse cada día más fuerte
para dar frutos abundantes de santidad. Debe desarrollarse por medio de un
continuo y creciente conocimiento de Dios, de Cristo, de su Iglesia y de la
vida de gracia. La fe nos hace santos.
En el Bautismo el amor infinito de Dios se comunica a nuestra vida.
Nuestro amor a Dios lo demostramos: pensando en Él con frecuencia, cumpliendo
los Mandamientos, frecuentando los sacramentos, haciendo buenas obras y amando
a los demás.
Con el Bautismo recibimos muchas promesas, de las cuales la primera es
la vida eterna y las gracias necesarias para alcanzarla. Ni el dolor, ni el
sufrimiento, ni nada debe disminuir nuestra esperanza.
Mediante el Bautismo se debilita la tendencia al pecado, pero no es una
fórmula mágica, hay que luchar contra el pecado.
Se nos da la gracia sacramental que nos permite recibir los auxilios
espirituales necesarios para vivir cristianamente y poder alcanzar la santidad,
viviendo dentro de la Iglesia.
Se nos marca con el carácter bautismal, que es esa huella invisible en
el alma que nos asemeja a Cristo y que nos marca como pertenecientes a Dios.
Por ello, este Sacramento no se puede recibir más que una vez en la vida.
También nos compromete a la evangelización y a una vida de apostolado.
Podemos decir que este Sacramento es lo más importante que podemos
recibir en nuestra vida. Representa el inicio de nuestra vida cristiana. Es
como la semilla que se pone en la tierra para que crezca y llegue a dar frutos,
mas es necesario que se prepare el terreno y que se abone para lograrlo.
Aplicaciones en
la vida diaria:
Meditar junto a la pila bautismal, si hemos dado la importancia debida
al hecho de ser bautizados y si hemos incrementado nuestra vida de fe o la
hemos dejado disminuir. JyFM
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