Ofrecemos estos
breves puntos con la intención de que puedan servir para la meditación
individual o comunitaria. Son tomados de las lecturas y de las oraciones de la
misa del domingo 9 de febrero de 2025.
Se dividen en tres
partes: lo que Dios nos dice (con un comentario que nos puede ayudar a
comprender el Evangelio); lo que nosotros podemos decirle a Él como respuesta;
y de qué modo podemos llevarlo a la vida cotidiana. Dios quiera que ayuden a
muchos a dedicarle, cada domingo, un tiempo especial a Dios, nuestro Señor.
Dios nos habla
•
“En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de
Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y Él estaba de pie a la orilla del lago
de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los
pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de
las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla;
después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de
hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes». Simón le
respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada,
pero si tú lo dices, echaré las redes». Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad
de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a
los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y
llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se
echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un
pecador». El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la
cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a
Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No
temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres». Ellos atracaron las
barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron” (Lc 5,1-11).
•
“Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí:
Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y
resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Cefas y
después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo
tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto. Además, se
apareció a Santiago y a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también
a mí, que soy como el fruto de un aborto” (1
Cor 15,3ss).
•
“Yo oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré y quién
irá por nosotros?» Yo respondí: «¡Aquí estoy: envíame!” (Isaías 6,8).
Reflexión
“Si para dar comienzo
a su obra, Cristo hubiera elegido un orador, el orador hubiera dicho: «He sido
elegido en consideración a mi elocuencia». Si hubiera escogido a un senador, el
senador hubiera dicho: «He sido escogido en atención a mi dignidad».
Finalmente, si primeramente hubiera elegido a un emperador, el emperador
hubiera dicho: «He sido elegido en consideración a mi poder». Descansen los
tales y aguarden todavía un poco. Descansen un poco: no se prescinda de ellos
ni se les desprecie; sean tan sólo aplazados quienes pueden gloriarse de
sí mismos y en sí mismos.
Dame —dice— ese pescador, dame a ese
ignorante, dame ese analfabeto, dame a ese con quien no se digna hablar el
senador, ni siquiera al comprarle la pesca: dame a ese. Y cuando le haya
colmado de mis dones, quedará patente que soy yo quien actúo. Aunque bien es
verdad que me propongo hacer lo mismo con el senador, el orador y el emperador:
lo haré llegado el momento también con el senador, pero con un pescador mi
actuación es más evidente. Puede el senador gloriarse de sí mismo, y lo mismo
el orador y el emperador: en cambio el pescador sólo puede gloriarse en Cristo.
Que venga, que venga primero el pescador a enseñar la humildad que salva; por
su medio será más fácilmente conducido a Cristo el emperador.
Acordaos, pues, del
pescador santo, justo, bueno, lleno de Cristo” (San Agustín de Hipona, Sermón
43).
Nosotros le hablamos
•
“Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad. Me
respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma” (Salmo 137).
•
“Dios nuestro, cuida a tu familia con incansable bondad, y,
ya que sólo en ti ha puesto su esperanza, defiéndela siempre con tu protección.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
•
¿He descubierto el llamado de Dios en mi vida?
•
¿Tengo la confianza de hacer su voluntad como el pescador
Pedro?
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