En los días de calor, no hay
nada más refrescante y divertido que zambullirse en el agua. Sobre todos para
los niños. Sin embargo, las piletas, el mar, los ríos, los lagos no están
exentos de peligros. Por eso es imprescindible tomar los recaudos necesarios y
estar preparados, porque un simple descuido en el agua puede resultar fatal.
Según un informe de la
Organización Panamericana de la Salud, en países de las Américas, las muertes
por ahogamiento figuran entre las primeras cinco causas de muerte entre las
personas de hasta 14 años y las tasas más elevadas se dan en menores de 5 años.
Los expertos suelen recomendar
utilizar múltiples estrategias para prevenir el ahogamiento, ya que es poco probable
que solo una pueda dar la protección suficiente.
Sus recomendaciones incluyen 5
intervenciones principales:
• Vallas en los 4 lados de las
piletas: la instalación de vallas en los 4 lados de las piletas (de al menos 1
metro y medio de alto) con puertas con cierres y trabas automáticas que aíslan
completamente la pileta de la casa y el jardín es la estrategia de prevención
del ahogamiento más estudiada y efectiva para los niños, y previene más del 50%
de los ahogamientos en piletas en niños pequeños.
• Chalecos salvavidas: también se
ha comprobado que los chalecos salvavidas evitan muertes por ahogamiento.
• Lecciones de natación: algunos
datos revelan que las lecciones de natación pueden reducir las tasas de
ahogamiento en niños.
• Supervisión: a menudo se
cita a la supervisión inadecuada como un factor que contribuye en el
ahogamiento de niños, especialmente niños pequeños. No obstante, la supervisión
adecuada, que se describe como la supervisión cercana, constante y atenta de
niños pequeños en o cerca del agua, es una estrategia de prevención primaria y
absolutamente esencial.
Para nadadores principiantes,
la supervisión adecuada es la supervisión de contacto, en la que el adulto que
supervisa está a un brazo de distancia del niño como para sacarlo del agua si
su cabeza se sumerge. Para nadadores más avanzados, la supervisión debe incluir
ser capaz de reconocer y responder adecuadamente a un niño en peligro.
• Guardavidas: los
guardavidas y el entrenamiento de RCP son medidas de prevención efectivas adicionales
que pueden ayudar a evitar el ahogamiento.
Y además de las estrategias de
prevención, es fundamental saber actuar en caso de que sea necesario.
- En las piletas de natación: cuando un
niño cae a la pileta, y no sabe nadar o no sale a flote, lo primero que hay que
hacer es rescatarlo de inmediato. Si el niño no hubiera perdido la conciencia,
se debe llamar al número de emergencias médicas local para que lo evalúe un
médico. Durante la llamada, recibirás orientación de acuerdo con las
características de la situación. En caso de que el niño esté inconsciente,
habrá que pedir ayuda inmediatamente, llamar al número de emergencias médicas
local e iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) mientras
llega la ambulancia.
- En el mar: lo primero
que se debe tener en cuenta es que ningún niño debería acercarse al mar sin la
compañía de un adulto. Pero, en caso de que sea arrastrado por una ola, los
guardavidas serán las personas entrenadas para asistirlo.
La primera reacción de la
madre o el padre es arriesgarse a tratar de rescatarlo. Sin embargo, no es
aconsejable que lo intenten si no saben cómo hacerlo ya que lo único que
lograrán es entorpecer la tarea de los guardavidas, que en lugar de auxiliar a
una persona deberá asistir a dos o más. Lo que sí deben hacer los papás es no
perder de vista a los chicos ni siquiera por un minuto, y evitar que se metan
en el mar si en la playa no hay guardavidas.
Un consejo que siempre damos
desde la Fundación Cardiológica Argentina es que como parte de los preparativos
de las vacaciones, al menos dos integrantes del grupo familiar tomen el curso
de primeros auxilios y RCP para saber actuar en caso de una emergencia.
Cómo realizar las maniobras de
RCP:
• Si el niño cayó al agua,
rescatarlo enseguida, apoyarlo boca arriba sobre una superficie firme, y
observar el pecho para ver si respira con normalidad.
• Si no respira, empezar a
alternar 30 compresiones y 2 ventilaciones de boca a boca, de la siguiente
manera:
- Niños desde 1 año hasta la
pubertad: apoyar el talón de la mano en el centro de su pecho, a la altura de las
tetillas, y la otra mano encima. Con los brazos extendidos, comprima 30 veces
con una profundidad de al menos 5 cm y una velocidad de entre 100 y 120
compresiones por minuto. Luego de cada ciclo de 30 compresiones, se suministran
2 ventilaciones de boca a boca: coloque una mano sobre la frente del niño y la
otra en el mentón; tirarle la cabeza hacia atrás; taparle la nariz y soplar 2
veces por la boca, con suficiente aire como para que su pecho se aleve.
- Niños menores de 1 año: realice las
compresiones colocando 2 dedos en el centro del tórax, justo por debajo de la
línea de los pezones. Alternar 30 compresiones con 2 ventilaciones, con
suficiente presión como para comprimir alrededor de 4 cm de profundidad. Para
ventilar bebés cubrir con la boca la boquita y la nariz del bebé. Soplar
suficiente aire como para inflar el pecho del niño.
• Si sale líquido por la boca,
coloque al niño un momento de costado para que lo elimine, y continúe con las
maniobras RCP.
• No detenga la RCP hasta que
llegue la ambulancia o el niño se recupere. Si el adulto que realiza las
maniobras se encuentra fatigado, debe reemplazarlo por otra persona. BP
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