Hay suficiente evidencia de
que los patógenos orales están implicados en la etiología de diversas
enfermedades crónicas, no en vano, la cavidad oral es la puerta de entrada al
tracto gastrointestinal, con residentes microbianos transitorios y permanentes.
Mientras, la migraña, la
fibromialgia, el síndrome de dolor regional crónico (SDRC), el síndrome del
intestino irritable (SII) y el trastorno de la articulación temporomandibular
(ATM), por poner solo unos ejemplos, son trastornos considerados de
sensibilización central y, en gran medida, de etiología desconocida.
Hasta ahora, parece no haberse
explorado lo suficiente el papel de la salud bucal y la microbiota bucal en la
etiología del dolor en los trastornos de sensibilización. Precisamente, este ha
sido el objetivo principal de un estudio llevado a cabo por investigadores de
la Universidad de Sydney (Australia), cuyos resultados se han publicado,
recientemente, en 'Frontiers in Pain Research' y que destacan un posible papel
de la microbiota oral en la etiología del dolor que experimentan las mujeres
con migraña, dolor abdominal y dolor corporal.
“Este es el primer estudio que
investiga la salud bucal, la microbiota bucal y el dolor que experimentan
comúnmente las mujeres con fibromialgia. Nuestro trabajo muestra una asociación
clara y significativa entre la mala salud bucal y el dolor”, según la
investigadora principal, la profesora asociada Joanna Harnett, de la Facultad
de Medicina y Salud de la citada Universidad.
La investigación examinó las
asociaciones entre la salud bucal autoinformada, el microbioma bucal y diversas
presentaciones de dolor en un grupo de mujeres de Nueva Zelanda con y sin
fibromialgia. Las participantes se sometieron a evaluaciones utilizando
instrumentos validados, incluyendo el cuestionario de salud bucodental de la
OMS y herramientas de evaluación del dolor. Estas evaluaciones revelaron una
fuerte asociación entre las puntuaciones de salud bucodental de los participantes
y sus experiencias de dolor reportadas, lo que sugiere que la mala salud
bucodental no es solo un problema local, sino que puede tener implicaciones
sistémicas generalizadas.
Las mujeres que presentaron
una peor salud bucal tenían mayor probabilidad de sufrir niveles más altos de
dolor: el 60% tenía mayor probabilidad de experimentar dolor corporal de
moderado a intenso, y el 49% tenía mayor probabilidad de sufrir migrañas. Una
salud bucal deficiente fue un predictor estadísticamente significativo de
migraña frecuente y crónica. En concreto, cuatro especies microbianas orales de
los géneros Dialister, Fusobacterium, Parvimonas y Solobacterium se asociaron
significativamente con el dolor después de la edad; se consideraron el IMC y
los azúcares dietéticos agregados.
Según los autores, este
estudio sirve como recordatorio de las amplias implicaciones para la salud
relacionadas con la higiene dental que incluyen mantener hábitos de higiene
dental regulares, incluyendo revisiones periódicas y rutinas de cuidado bucal
consistentes, como cepillarse los dientes 2 veces al día y usar hilo dental.
Estas prácticas no solo favorecen la salud bucal, sino que también pueden
contribuir a la prevención o mitigación de diversas afecciones dolorosas, lo
que enfatiza un enfoque proactivo en el cuidado de la persona. BP
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