lunes, 2 de noviembre de 2015

Ezequiel 29


1 El décimo año, el día doce del décimo mes, la palabra del Señor me llegó en estos términos:
2 Hijo de hombre, vuelve tu rostro contra el Faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto.
3 Habla y di: Así habla el Señor: Aquí estoy contra ti, Faraón, rey de Egipto, enorme dragón recostado en el cauce de sus Nilos, que dices: «El Nilo me pertenece, yo mismo me lo hice».
4 Yo te pondré garfios en las mandíbulas, pegaré a tus escamas los peces de tus Nilos y te sacaré fuera de sus corrientes, con todos los peces de tus Nilos pegados a tus escamas.
5 Te arrojaré en el desierto, a ti y a todos los peces de tus Nilos; quedarás tendido en pleno campo y no serás recogido ni enterrado. Te daré como pasto a las bestias de la tierra y a los pájaros del cielo.
6 Entonces todos los habitantes de Egipto sabrán que yo soy el Señor. Porque tú has sido un apoyo de caña para la casa de Israel:
7 apenas te agarraban, te partías y les desgarrabas toda la mano; cuando se apoyaban en ti, te quebrabas y hacías vacilar todos sus miembros.
8 Por eso, así habla el Señor: Yo traigo contra ti una espada, y extirparé de ti a hombres y animales.
9 La tierra de Egipto será una desolación y una ruina, y ellos sabrán que yo soy el Señor. Por haber dicho: «El Nilo me pertenece, yo mismo me lo hice»,
10 por eso, aquí estoy contra ti y contra tus Nilos. Dejaré a la tierra de Egipto desolado y en ruinas, desde Migdol hasta Siene, y hasta la frontera de Cus.
11 Ningún pie humano transitará por ella, ningún pie de animal la cruzará, y estará deshabitada durante cuarenta años.
12 Yo haré de la tierra de Egipto la más desolada entre las tierras desoladas, y sus ciudades serán una desolación entre las ciudades en ruinas, durante cuarenta años. Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los diseminaré por los países.
13 Porque así habla el Señor: Al cabo de cuarenta años, reuniré a los egipcios de entre los pueblos en los que habían sido dispersados.
14 Cambiaré la suerte de Egipto y los haré volver a la tierra de Patrós, su país de origen. Allí serán un reino humilde,
15 el más humilde de los reinos, y Egipto ya no se levantará por encima de las naciones. Yo mismo lo haré pequeño, para que no pueda dominar a las naciones.
16 Ya no ofrecerá una falsa seguridad a la casa de Israel, ni hará que se le recuerde un delito, por haber ido detrás de él. Así se sabrá que yo soy el Señor.
17 El año vigesimoséptimo, el día primero del primer mes, la palabra del Señor me llegó en estos términos:
18 Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha exigido de su ejército un gran esfuerzo contra Tiro. Todas las cabezas han quedado rapadas y todas las espaldas llagadas, pero él no ha logrado de Tiro, ni para sí ni para su ejército, ninguna recompensa por el esfuerzo realizado.
19 Por eso, así habla el Señor: Voy a entregar la tierra de Egipto al rey de Babilonia. El se llevará sus riquezas, saqueará sus despojos y se apoderará del botín, que servirá de recompensa para su ejército.
20 En retribución por el esfuerzo realizado contra Tiro, yo le entrego la tierra de Egipto, porque ellos trabajaron para mí –oráculo del Señor–.
21 Aquel día, yo acrecentaré la fuerza de la casa de Israel, y haré que tú puedas hablar libremente en medio de ellos. Así sabrán que yo soy el Señor.

Actitud expectante


La actitud es uno de los ingredientes más importantes al determinar el éxito o falta de este, para toda la gente. La gente exitosa tiene una cosa en común: una actitud expectante del éxito.
La mayoría de la gente comienza cada mañana en neutral y reacciona a los eventos del día. Podemos ser uno de los exitosos en la vida comenzando cada día con una actitud positiva, gratitud por las oportunidades que tenemos y una expectación de lo mejor para nosotros.
La gente tiende a vivir de acuerdo a sus expectativas. Sacamos de la vida lo que le metemos. Nuestro ambiente se torna en un espejo de nuestro espíritu, nuestra actitud y expectativas. Si mantenemos una gran actitud, obtendremos grandes resultados. De tener una actitud mediocre, alcanzaremos resultados mediocres y de tener una pobre actitud, lograremos pobres resultados.
El mundo nos regresará lo que esperábamos, así que, esperemos lo mejor. No estemos a la defensiva ni dudemos. Nada cambia a menos que nosotros lo hagamos. Antes de que podamos hacer algo, tenemos que ser algo. Sepamos que somos valiosos; mostrémoselo al mundo.
Tratemos a todos con quienes entremos en contacto como si fuesen la persona más importante del momento. Edificará la auto estima… ¡sonriamos! Seremos recompensados con una sonrisa de vuelta. No reaccionemos a la descortesía. Perdonemos a todos los que nos lastimen y entonces, perdonémonos a nosotros mismos.
Mantengámonos saludables; ejercitémonos. Mantengamos una dieta apropiada. Irradiemos una actitud de confianza.
Desarrollemos estos buenos hábitos y nuestra expectativa será recompensada con éxitos. Esta actitud nos colocará en ese grupo de personas genuinamente exitosas porque sabremos y comprenderemos cómo una actitud expectante mejora cada aspecto de nuestra vida. BS
No cabe duda que mucho de lo que vivimos es producto de nuestras propias escogencias… aunque siempre habrá quien le eche la culpa a las circunstancias o a los demás. Y nuestras escogencias siempre estarán basadas en nuestras actitudes ante la vida.
Cuando nuestra actitud ante la vida es pobre y derrotista, podemos darnos cuenta de que el futuro que nos aguarda no es nada halagüeño. Pero esa actitud negativa es en realidad producto del rechazo de Dios y Su palabra que nos promete varias cosas a los que nos acercamos a Él y ponemos en Él nuestra esperanza: que Sus misericordias son nuevas cada mañana, que Él siempre estará con nosotros hasta el fin, y que a los que le aman, todas las cosas habrán de resultar para bien.
Si bien ninguna de estas promesas implica la ausencia de crisis y dificultades, sí afirman que Dios ha preparado cosas maravillosas para cada día de nuestra vida… y que lo mejor de nuestras vidas siempre está por delante.
Aprovechemos para adorar al Salvador, permitirle que afirme Su palabra en nosotros. Adelante y que el Señor les continúe bendiciendo. RI

Evangelio del Martes 03 de Noviembre

Día Litúrgico: Martes XXXI (B) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 14,15-24): En aquel tiempo, dijo a Jesús uno de los que comían a la mesa: «¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!». Él le respondió: «Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: ‘Venid, que ya está todo preparado’. Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: ‘He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses’. Y otro dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me dispenses’. Otro dijo: ‘Me he casado, y por eso no puedo ir’.
»Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: ‘Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos’. Dijo el siervo: ‘Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio’. Dijo el señor al siervo: ‘Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa’. Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena».

«Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa»

Comentario: Rev. D. Joan COSTA i Bou (Barcelona, España)

Hoy, el Señor nos ofrece una imagen de la eternidad representada por un banquete. El banquete significa el lugar donde la familia y los amigos se encuentran juntos, gozando de la compañía, de la conversación y de la amistad en torno a la misma mesa. Esta imagen nos habla de la intimidad con Dios trinidad y del gozo que encontraremos en la estancia del cielo. Todo lo ha hecho para nosotros y nos llama porque «ya está todo preparado» (Lc 14,17). Nos quiere con Él; quiere a todos los hombres y las mujeres del mundo a su lado, a cada uno de nosotros.
Es necesario, sin embargo, que queramos ir. Y a pesar de saber que es donde mejor se está, porque el cielo es nuestra morada eterna, que excede todas las más nobles aspiraciones humanas —«ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman» (1Cor 2,9) y, por lo tanto, nada le es comparable—; sin embargo, somos capaces de rechazar la invitación divina y perdernos eternamente el mejor ofrecimiento que Dios podía hacernos: participar de su casa, de su mesa, de su intimidad para siempre. ¡Qué gran responsabilidad!
Somos, desdichadamente, capaces de cambiar a Dios por cualquier cosa. Unos, como leemos en el Evangelio de hoy, por un campo; otros, por unos bueyes. ¿Y tú y yo, por qué somos capaces de cambiar a aquél que es nuestro Dios y su invitación? Hay quien por pereza, por dejadez, por comodidad deja de cumplir sus deberes de amor para con Dios: ¿Tan poco vale Dios, que lo sustituimos por cualquier otra cosa? Que nuestra respuesta al ofrecimiento divino sea siempre un sí, lleno de agradecimiento y de admiración.

Detectan relación entre estrés crónico y cáncer de próstata


Investigadores de la Universidad de Buenos Aires estudiaron las variaciones de una hormona producida por el organismo en situaciones de estrés, y descubrieron que estos eventos interaccionan con un marcador del cáncer de próstata: se asocian a un mayor riesgo de padecer la enfermedad. 
Hasta el momento los científicos sabían que el cortisol, una hormona que surge como respuesta al estrés crónico, intervenía en el desarrollo de ciertas enfermedades. Lo que este equipo de científicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) ha identificado es que los casos de estrés conducen a un aumento en los niveles de cortisol, lo cual impacta sobre el marcador tumoral del cáncer de próstata, conocido como PSA (antígeno prostático específico). 
“El cortisol opera como un moderador entre los eventos de vida y el biomarcador de la patología”, afirmó la directora de la investigación, Gabriela Berg, Doctora y Profesora Asociada del Departamento de Bioquímica Clínica de la FFyB, y aclaró que por “eventos de vida” se refiere a sucesos tanto positivos como negativos, como por ejemplo el nacimiento, la mudanza, el matrimonio, la muerte. 
Estas situaciones estresantes se asocian a un mayor riesgo de padecer la enfermedad, caracterizado por el aumento del mencionado cortisol, y a un desarrollo hormonal que, en definitiva, favorece un entorno pro carcinógeno. 
El hallazgo invita a incorporar progresivamente la evaluación de los factores psicosociales en los protocolos de identificación y tratamiento de los pacientes vinculados con el desarrollo de la enfermedad oncológica. 
El cáncer de próstata es la neoplasia visceral más común en hombres americanos y europeos mayores de 50 años precediéndole el cáncer de piel, y es el tumor urogenital más frecuente del varón. Presenta una incidencia del 30 % en la quinta década de vida. 

La complejidad de medir el estrés 
La investigación, de carácter multidisciplinar, contempla la medición del estrés, para lo cual se utilizó una encuesta. “Hemos aplicado una encuesta de sucesos o eventos de vida, la escala de Holmes y Rahe, en la que el paciente indica cuáles son aquellos eventos que le causaron estrés en el último año”, destacó la Dra. Bibiana Fabre, bioquímica de la FFyB y miembro del equipo de trabajo. 
Se trata de una escala validada originariamente en Estados Unidos pero, luego, también en distintas poblaciones latinoamericanas, por lo cual fue utilizada por el equipo de científicos de la UBA. Según la especialista, es “de rápida y de fácil resolución” y, por eso, se empleó en individuos que concurrieron voluntariamente a un programa de detección temprana de cáncer de próstata organizado por el Hospital de Clínicas José de San Martín junto al Servicio de Urología y el Departamento de Bioquímica Clínica. 
“Todos los tumores tienen un componente genético pero, en este caso, está fuertemente condicionado por el estilo de vida, que incluye la alimentación, la actividad física y la obesidad, ya que se ha demostrado que también se asocia con la progresión del tumor, aunque no tanto con el desarrollo inicial”, señaló la investigadora a cargo del estudio. 
“Observamos que el cortisol interaccionaría con los eventos de vida, aumentando los niveles del antígeno prostático específico”, aportó la Dra. Fabre. 
Frente a cierta resistencia médica por el carácter “subjetivo” del estrés, la Dra. Berg defiende la utilidad de las herramientas para evaluar el estrés, como las encuestas de este tipo, y asegura que se encuentran “cada vez más adaptadas y validadas”. 
Esta encuesta no considera la subjetividad del evento, es decir, no refiere cómo el paciente lo percibió, sino que mide si sufrió o no la situación. 
“En definitiva -cerró la Dra. Berg- se trata de darse cuenta de que el paciente es vulnerable psicológicamente, está en una sociedad complicada y hay que actuar antes de que desarrolle la patología”. Los resultados de la investigación fueron publicados en revistas internacionales como 'Psychoneuroendocrinology' y 'Stress'.

02 de Noviembre - Acindino y compañeros

Acindino y compañeros, Santos
Mártires de Persia, 02 de Noviembre

San Acindino sufrió el martirio en Persia juntamente con los Santos Pegaso, Aftonio, Elpidoforo, Anempodisto, y otros siete mil cristianos en tiempos del Rey Sapor II (310-381). Estos santos pertenecían a la corte de Sapor, y secretamente cristianos. Cuando el rey inició la persecución contra los cristianos, los paganos envidiosos los denunciaron. Convocados a la presencia de Sapor para el interrogatorio, los santos mártires confesaron su fe en la Santísima Trinidad valientemente. Entonces el rey ordenó que fueran castigados con latigazos. 
Sapor decretó que Acindino, Pegaso, Anempodisto y Elpidoforo fueran decapitados, y que no se les permitiera a los cristianos enterrar sus cuerpos. 
Una notable muchedumbre, glorificando a Cristo, acompañó a estos santos cuando eran conducidos a las afueras de la ciudad para la ejecución. Entonces por orden de Sapor, los soldados masacraron a todos los cristianos en la procesión (aproximadamente siete mil), incluso san Elpidoforo. 
Acindino, Pegaso, y Anempodisto fueron quemados al día siguiente con la madre del emperador. Unos cristianos, fueron de noche secretamente al lugar de la ejecución, y encontraron los cuerpos de los santos mártires indemnes, y los sepultaron dignamente.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Ezequiel 28


1 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
2 Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así habla el Señor: Tu corazón se llenó de arrogancia y dijiste: «Yo soy un dios; estoy sentado en un trono divino, en el corazón de los mares». ¡Tú, que eres un hombre y no un dios, te has considerado igual a un dios!
3 Sí, eres más sabio que Daniel: ningún secreto te supera.
4 Con tu sabiduría y tu inteligencia, te has hecho una fortuna, acumulaste oro y plata en tus tesoros.
5 Por tu gran habilidad para el comercio fuiste acrecentando tu fortuna, y tu corazón se llenó de arrogancia a causa de tantas riquezas.
6 Por eso, así habla el Señor: Porque te has considerado igual a un dios,
7 Yo traigo contra ti gente extranjera, las más feroces de las naciones: ellos desenvainarán la espada contra tu bella sabiduría, y profanarán tu esplendor.
8 Te precipitarán en la Fosa y morirás de muerte violenta en el corazón de los mares.
9 Te atreverás a decir: «Yo soy un dios», delante de tus verdugos» Serás un hombre, no un dios, en manos de los que te traspasen.
10 Tendrás la muerte de los incircuncisos, en manos de extranjeros, porque yo he hablado –oráculo del Señor–.
11 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
12 Hijo de hombre, entona una lamentación sobre el rey de Tiro, Tú le dirás: Así habla el Señor: Eras un modelo de perfección, lleno de sabiduría y de acabada hermosura.
13 Estabas en Edén, el Jardín de Dios, recubierto de piedras preciosas de todas las especies: sardo, malaquita y diamante, crisólito, ónix y jaspe, zafiro, topacio y esmeralda. Llevabas adornos labrados en oro y encajes preparados para ti el día en que fuiste creado.
14 Yo había hecho de ti un querubín protector, con sus alas desplegadas; estabas en la montaña santa de Dios y te paseabas entre piedras de fuego.
15 Eras irreprochable en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que apareció tu iniquidad:
16 a fuerza de tanto traficar, tu interior se llenó de violencia y caíste en el pecado. Por eso yo te expulso como algo profanado lejos de la montaña de Dios; te hago desaparecer, querubín protector, de entre las piedras de fuego.
17 Tu corazón se llenó de arrogancia a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Pero yo te arrojé por tierra y te expuse como espectáculo delante de los reyes.
18 Con tus numerosas culpas, con tu comercio venal, profanaste tus santuarios. Pero yo hago brotar de ti mismo el fuego que te devora. Te reduciré a ceniza sobre el suelo delante de todos los que te miran.
19 Todos los pueblos que te conocen están consternados por ti; te has convertido en un motivo de espanto y no existirás nunca más.
20 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
21 Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Sidón y profetiza contra ella.
22 Tú dirás: Así habla el Señor: voy a ser glorificado en medio de ti. Y cuando le inflija un justo castigo y manifieste en ella mi santidad, se sabrá que yo soy el Señor.
23 Enviaré la peste contra ella y la sangre correrá por sus calles: las víctimas caerán bajo la espada alzada contra ella de todas partes. Así se sabrá que yo soy el Señor.
24 Entonces ya no habrá para la casa de Israel ni espina punzante ni aguijón doloroso entre todos los vecinos que la desprecian. Así se sabrá que yo soy el Señor.
25 Así habla el Señor: Cuando yo reúna a la casa de Israel de entre los pueblos en que ha sido dispersada, manifestaré mi santidad por medio de ellos, a los ojos de las naciones. Ellos habitarán en su propio suelo, el que di a mi servidor Jacob:
26 vivirán seguros en él, construirán casas, plantarán viñas y habitarán seguros, cuando yo inflija un justo castigo a todos los pueblos vecinos que la desprecien. Así se sabrá que yo soy el Señor, su Dios.

Estrés al mínimo


1. Tomemos siempre tiempo para nosotros mismos, por lo menos 30 minutos diarios.
2. Estemos al tanto de nuestro medidor de estrés, sepamos cuando dar un paso atrás y tomarlo con calma.
3. Concentrémonos en controlar nuestra propia situación, sin controlar a nadie más.
4. Ejercitarnos diariamente quemará los químicos del estrés.
5. Comamos mucha fruta fresca, vegetales, pan y agua, démosle a nuestro cuerpo lo mejor para que rinda al máximo.
6. Perdonemos a los demás, no guardemos rencor y seamos tolerantes.
7. Ganemos perspectiva sobre las cosas, ¿cuán importante es un asunto?
8. Abrazos, besos y risa… divirtámonos y no temamos compartir nuestros sentimientos con otros.
9. Identifiquemos los factores estresantes y planeemos mejorar la forma de enfrentarlos la próxima vez.
10. Juzguemos realísticamente nuestro rendimiento; evitemos metas más allá de nuestro alcance.
11. Mantengamos una actitud positiva… nuestra perspectiva puede influir en los resultados y en la manera como los demás nos tratan.
12. Limitemos el uso de estimulantes… afectan nuestra percepción y conducta.
13. Manejemos bien nuestro dinero, busquemos asesoramiento y ahorremos al menos el 10% de lo que ganamos.
14. “No” es una palabra que necesitamos aprender a usar sin sentirnos culpables.
15. Las actividades al aire libre ya sean por nuestra cuenta o con amigos y familiares, pueden ser una gran manera de relajarnos.
16. Escuchemos nuestra música favorita en vez de ver televisión.
17. Dejemos de fumar; estresa nuestros cuerpos diariamente sin mencionar que nos mata.
18. Nuestras relaciones: cultivémoslas y disfrutémoslas, aprendamos a escuchar más y hablar menos.
19. Durmamos bien, con un colchón firme y una almohada de apoyo; no nos sobrecalentemos y permitamos mucha ventilación.
20. Regalémonos una vez a la semana un masaje, una cena fuera, una película… la moderación es la clave.
21. Comprendamos las cosas desde la perspectiva de los demás.
22. Verifiquemos la información de las fuentes antes de explotar.
23. Preocupémonos menos, en realidad no hace que las cosas se completen mejor o más rápido.
24. Tomemos un retiro regular a nuestro lugar favorito, hagamos a los feriados parte de nuestro plan y presupuesto anual.
25. Fijémonos metas anuales… planeemos lo que queremos lograr basado en nuestras prioridades en nuestra carrera, relaciones, etc.
26. Entusiasmémonos la vida… cada día es un don, sonriamos y estemos agradecidos de que somos parte del cuadro más grande.
No cabe duda que vivimos en una sociedad occidental moderna caracterizada por el estrés. Tal pareciera ser el azote del siglo veinte… ¡que se pasó al veintiuno! Por todos lados escuchamos y leemos de las consecuencias que una vida estresada en extremo tiene sobre nuestra salud. Por ese motivo—y aunque estoy convencido de que aprender a descansar en Dios es la mejor alternativa a la vida estresada—les comparto estos consejillos que, aunque de origen desconocido, no dejan de potencialmente traer sabiduría en cuanto al tema a nuestras vidas. Adelante y que Dios les bendiga. RI

Evangelio del Lunes 02 de Noviembre

Día Litúrgico: Lunes XXXI (B) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 23,33.39-43): Cuando los soldados llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!». Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso».

«Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino»

Comentario: Fra. Agustí BOADAS Llavat OFM (Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio evoca el hecho más fundamental del cristiano: la muerte y resurrección de Jesús. Hagamos nuestra, hoy, la plegaria del Buen Ladrón: «Jesús, acuérdate de mí» (Lc 23,42). «La Iglesia no ruega por los santos como ruega por los difuntos, que duermen en el Señor, sino que se encomienda a las oraciones de aquéllos y ruega por éstos», decía san Agustín en un Sermón. Una vez al año, por lo menos, los cristianos nos preguntamos sobre el sentido de nuestra vida y sobre el sentido de nuestra muerte y resurrección. Es el día de la conmemoración de los fieles difuntos, de la que san Agustín nos ha mostrado su distinción respecto a la fiesta de Todos los Santos. 
Los sufrimientos de la Humanidad son los mismos que los de la Iglesia y, sin duda, tienen en común que todo sufrimiento humano es de algún modo privación de vida. Por eso, la muerte de un ser querido nos produce un dolor tan indescriptible que ni tan sólo la fe puede aliviarlo. Así, los hombres siempre han querido honrar a los difuntos. La memoria, en efecto, es un modo de hacer que los ausentes estén presentes, de perpetuar su vida. Pero sus mecanismos psicológicos y sociales amortiguan los recuerdos con el tiempo. Y si eso puede humanamente llevar a la angustia, cristianamente, gracias a la resurrección, tenemos paz. La ventaja de creer en ella es que nos permite confiar en que, a pesar del olvido, volveremos a encontrarlos en la otra vida.
Una segunda ventaja de creer es que, al recordar a los difuntos, oramos por ellos. Lo hacemos desde nuestro interior, en la intimidad con Dios, y cada vez que oramos juntos, en la Eucaristía, no estamos solos ante el misterio de la muerte y de la vida, sino que lo compartimos como miembros del Cuerpo de Cristo. Más aún: al ver la cruz, suspendida entre el cielo y la tierra, sabemos que se establece una comunión entre nosotros y nuestros difuntos. Por eso, san Francisco proclamó agradecido: «Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana, la muerte corporal».

Seis de cada 10 argentinos tienen sobrepeso


Según datos del Ministerio de Salud de la Nación la prevalencia de obesidad en el país aumentó de manera constante en los últimos años. A nivel mundial ya hay unos 2 mil millones de adultos con sobrepeso. Qué hacer para evitarlo.
La obesidad se define como la acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. El tema se ha convertido en una de las mayores preocupaciones sanitarias en el mundo por su creciente aumento en la población y es también una problemática en ascenso en la Argentina. 
Según los datos más recientes publicados por el Ministerio de Salud de la Nación, la prevalencia de obesidad en el país pasó del 14,6% en 2005 al 18% en 2009, y al 20,8% en 2013, lo que implica un aumento del 42,5% en tan solo ocho años. Actualmente seis de cada 10 argentinos tienen sobrepeso. 
“El exceso de peso es uno de los problemas más comunes asociados al estilo de vida actual y la obesidad es uno de los principales factores de riesgo en el desarrollo de muchas enfermedades crónicas, como enfermedades respiratorias y cardiacas, la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial, algunos tipos de cáncer, y también de muerte prematura” explica el Dr. Hernán Provera, médico cardiólogo y Coordinador del Área de Prevención Cardiovascular en INEBA. 
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el año pasado más de 1.900 millones de adultos de 18 años o más tenían sobrepeso, de los cuales 600 millones eran obesos. Esto significa que el 39% de las personas adultas tenían sobrepeso y un 13% de esa población era obesa. A su vez, en 2013 más de 42 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso. 
“Aunque parezca una epidemia, la obesidad puede prevenirse. En INEBA trabajamos fuertemente en el camino de la prevención y en darle a nuestros pacientes herramientas para mejorar su calidad de vida. Es por esto que les proponemos que miren qué y cuánto comen como para llevar una dieta equilibrada, limitar la ingesta de alimentos con alta densidad energética, aumentar el consumo de frutas y verduras, organizar los menúes, hidratarse, comer despacio, hacer ejercicio y descansar lo suficiente, entre otras cosas”, agrega Provera. 
“Las causas más comunes de la obesidad son la ingesta excesiva de alimentos no saludables y calorías, y el sedentarismo, aunque también hay una gran influencia genética. El tratamiento para combatirla se basa en un programa de modificación de hábitos que consiste en la elaboración de una dieta individualizada combinada con ejercicio físico. Durante el tratamiento dietético se deben modificar los hábitos alimentarios erróneos e instaurar hábitos saludables para mantener la pérdida de peso a largo plazo mejorando el perfil de salud”, explica la Licenciada en Nutrición Teresa Coccaro, a cargo del área en INEBA. 
Algunas recomendaciones para bajar de peso: 
• Comer correctamente y fraccionar la alimentación a lo largo del día.
• Realizar cuatro comidas principales y dos colaciones si se requieren.
• Tener una alimentación rica en fibra y pobre en grasas.
• Controlar la cantidad de azúcares simples y sustituir el azúcar o miel por edulcorante.
• Reducir los alimentos que contienen muchas calorías y pocos nutrientes.
• Remplazar las bebidas azucaradas por su versión light o diet.
• Comer a diario lácteos descremados.
• Elegir las carnes más magras y quitar la grasa visible antes de su cocinado.
• Consumir más pescado que carnes rojas.
• Elegir técnicas culinarias con poca grasa y evitar los fritos, rebozados y guisos.
• Beber un mínimo de 1,5 litros de agua a diario.
• Realizar cenas livianas.
• Hacer actividad física todos los días. Ayuda mantener el tono muscular y a reducir peso.
• Consultar a un profesional para obtener guía y seguimiento en el tratamiento.

01 de Noviembre - Lucinio de Angers

Lucinio de Angers, Santo
Obispo, 01 de Noviembre

Martirologio Romano: En Anjou, en Neustria, san Lucinio, obispo, a quien el papa san Gregorio I Magno encomendó los monjes que se dirigían a Inglaterra (c. 618).

Nacido hacia el 540 y muerto alrededor del 618. Conde de Anjou, atraído por la vida religiosa pero preocupado también por el porvenir del condado, aceptó prometerse; cuando su futura esposa se vio súbitamente afectada por la lepra, vio en aquel acontecimiento una señal del Cielo y abandonó sus funciones para convertirse en obispo de Angers. 
Dando pruebas de una incansable devoción, iba personalmente a consolar a los enfermos y a las mujeres a punto de parir. 
Y desde la ciudad de Angers, difunde la suavidad y pureza de sus costumbres y de su caridad como obispo santo, hasta su muerte. 
San Lucinio, que había sido el XVII en el elenco episcopal de aquella diócesis, pronto fue venerado en Angers como el patrono de la ciudad.
Angers es la antigua capital de Anjou.