Es
una patología que afecta, aproximadamente, 14 millones de personas en todo el
mundo, según la OMS. En ese sentido, aseguraron que de este total, unos 5
millones mueren y otros 5 millones quedan con una discapacidad permanente. “Es
la tercera causa de muerte y la primera de discapacidad en el mundo. Por cada
ACV sintomático, se estima que hay 9 ‘infartos silentes’ que impactan en el nivel
cognitivo de los pacientes”, advierte un trabajo publicado en 2020 por el
Ministerio de Salud de la Nación.
En
Argentina, se estima que alrededor de 120.000 personas al año sufren un ACV, de
las cuales 40.000 mueren. “Es una de las primeras causas de muerte y
discapacidad. Según el estudio de carga de enfermedad realizado por el
Ministerio de Salud, la enfermedad cerebrovascular representó la segunda causa
de años de vida perdidos por muerte prematura (4,8% del total en hombres y 6%
en mujeres), siendo además la segunda causa de pérdida de años de vida
ajustados a discapacidad en hombres y mujeres, solamente detrás de la
enfermedad coronaria”, agregaron en el trabajo.
Asimismo,
de acuerdo a un informe de Comisión de Neurología WSO-Lancet se prevé que la
mortalidad mundial por ACV aumentará en un 50% y se cobrarán 9,7 millones de
vidas al año para 2050. El informe afirma que el ACV es la segunda causa de
muerte, la tercera causa de discapacidad y una de las principales causas de
demencia en todo el mundo. Y destaca: “Es alarmante que la incidencia de ACV
esté aumentando en personas jóvenes y de mediana edad (es decir, menos de 55
años) a nivel mundial”.
Ante
este panorama es esencial reconocer los síntomas para poder actuar de forma
precoz, advierten los expertos. En ese sentido, para detectar los síntomas, se
han desarrollado diferentes siglas con el objetivo de que la población pueda
identificar los signos que son señales de alarma. Una de ellas es la llamada
‘HaBraSo’, impulsada por la Fundación INECO, que se traduce en habla, brazos y
sonrisa, mientas que es denominada como chequeo R.A.P.I.D.O., según Federación
Argentina de Cardiología (FAC), en la que cada letra indica un aspecto afectado
durante estos episodios.
Qué es un ACV
Para
decirlo de una forma sencilla, el ACV es una obstrucción o ruptura en los vasos
sanguíneos del cerebro que impiden el correcto flujo de sangre y oxígeno. “Es
importante saber que en más del 90% de los casos se pueden prevenir. Y, aunque
tiene mayor prevalencia en los mayores de 65 años, el ACV no perdona: puede
afectar a toda la población”, indicó el doctor Pedro Lylyk, referente
internacional en el tratamiento de ACV (stroke) y Presidente de la Fundación
Argentina Contra el Ataque Cerebral.
En
palabras del experto, cuando aparecen los síntomas, es esencial actuar con
celeridad, ya que las estadísticas revelan que, durante los primeros 150
minutos (4 horas y media) después de un ACV, cada minuto sin atención médica
resulta en la muerte de aproximadamente 2 millones de neuronas. “Se debe pensar
que hay un ACV agudo y hay pequeños ACV que se van formando en el cerebro de la
gente y llevan a lo que llamamos un ACV crónico, que provoca en muchos casos un
declive cognitivo muy importante”, agregó el Presidente de la Fundación
Argentina Contra el Ataque Cerebral.
Y
destacó: “Se debe trabajar en la prevención del ACV, por ejemplo, si tenemos
hábitos de nutrición saludables desde edades tempranas, si activamos nuestro
cuerpo en movimiento, ya sea con deportes, con bailes, con actividades físicas
favoritas, si tenemos controles médicos seriados y a tiempo, si evitamos las
sustancias perjudiciales, como el consumo de cigarrillos, alcohol, y drogas, ya
que estos hábitos aumentan significativamente el riesgo de ACV, habremos
contribuido muchísimo en la prevención”.
Cuáles son los tipos de ACV
-ACV
isquémico: este tipo constituye la
forma más común de ACV. Ocurre cuando se bloquea una arteria cerebral,
impidiendo el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro, el cual provoca que
la región afectada sufra de falta de oxígeno, causando daño en las células
cerebrales. La obstrucción arterial puede ser el resultado de un trombo formado
en el sitio (local), un coágulo proveniente de otra parte del cuerpo que se
desplaza y se asienta en el cerebro (remoto), o por patologías asociadas a la
vasculatura cerebral. Las células en la región afectada comienzan a morir en
minutos.
-ACV
hemorrágico: se caracteriza por la
ruptura de una arteria cerebral, lo que lleva a una hemorragia que daña o
presiona el tejido cerebral. La hemorragia puede ser intracerebral, afectando
directamente al tejido cerebral, o puede ocurrir en la superficie cerebral,
dentro del espacio subdural o subaracnoideo. Cuando es intracerebral, la causa
más común es la hipertensión y, en ocasiones menos frecuentes, las anomalías
vasculares. En los casos donde la hemorragia sucede en el espacio subdural o
subaracnoideo, las causas principales suelen ser el trauma craneal o un
aneurisma arterial.
Una sigla y un acrónimo: las
claves para identificar los síntomas de alarma
Impulsado
por Fundación INECO, la sigla ‘HaBraSo’ advierte los signos que permiten una
identificación precoz del ACV, a través de tres sílabas que permiten detectar
si una persona lo está sufriendo:
-
HA: Habla. Pedir a la persona que
repita una frase y asegurarse de que pueda hacerlo de forma correcta, prestando
atención a la comprensión y la expresión del paciente.
-
BRA: Brazos. Pedir que levante los
brazos (como si sostuviera una bandeja) con ambos brazos y comprobar que pueda
mantenerlos arriba sin que uno de los dos caiga.
-
SO: Sonrisa. Pedir que sonría y
revisar que no tenga asimetrías.
Ante
la presencia de cualquiera de estos síntomas, es necesario que se traslade a la
persona inmediatamente a la guardia médica más cercana. Si se detecta un ACV a
tiempo se pueden disminuir las secuelas, la discapacidad y salvar vidas.
En
tanto, desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC) impulsaron el
acrónimo R.A.P.I.D.O., mediante la cual se advierten los primeros síntomas
cuando se manifiesta el ACV, que son parálisis, debilidad, problemas del
lenguaje y de vista. Los especialistas piden que los pacientes y familiares
actúen inmediatamente al detectar uno o más de los síntomas que forman el
acrónimo.
-
R: Rostro caído
-
A: Alteración en el
equilibrio
-
P: Pérdida de fuerza de brazo y/o
pierna
-
I: Impedimento visual
repentino
-
D: Dificultad para hablar
-
O: Obtener asistencia médica
10 recomendaciones para evitar
el ACV
Los
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos
(CDC, por su sigla en inglés) confeccionaron un listado de recomendaciones para
prevenir el ataque cerebral:
1 - Estilo de vida y dieta
saludable: muchos ACV pueden
prevenirse mediante cambios saludables para el estilo de vida (como abandonar
el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y la adicción a estupefacientes).
Mantener una dieta balanceada y consumir porciones abundantes de frutas y
verduras frescas. Comer alimentos con bajo contenido de grasas y con alto
contenido de fibra puede ayudar a prevenir el colesterol alto. Limitar la sal
(sodio) en la alimentación también puede reducir la presión arterial. El
colesterol alto y la presión arterial alta aumentan sus probabilidades de
sufrir un ACV.
2 - Mantener un peso
saludable: tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de ACV.
Para determinar si su peso está en un rango saludable, los médicos suelen
calcular el índice de masa corporal (IMC). Si conoce su peso y su estatura,
puede calcular su IMC en el sitio web de los CDC Evaluación del peso. A veces,
los médicos también usan la medición de la cintura y la cadera para medir el
exceso de grasa corporal.
3 - Actividad física con
regularidad: se recomienda 2 horas y 30 minutos de actividad física
aeróbica de intensidad moderada, como caminar a paso rápido, todas las semanas.
Los niños deben hacer 1 hora de actividad física al día.
4 - No fumar: el
consumo de cigarrillos aumenta enormemente las probabilidades de sufrir un ACV.
Si no fuma, no empiece a hacerlo. Si fuma, dejar de fumar disminuirá su riesgo
de ACV.
5 - Evitar el consumo excesivo
de alcohol: ya que puede aumentar la presión arterial. Los CDC
recomiendan que los hombres no tomen más de dos bebidas por día, y las mujeres,
no más de una por día.
6 - Chequeos regulares de
salud: consultar al médico para
realizarse los estudios preventivos de rutina. Si tiene enfermedad cardíaca,
colesterol alto, presión arterial alta o diabetes, puede tomar medidas para
reducir su riesgo de ACV.
7 - Controlar el colesterol: debe
realizarse un análisis de los niveles de colesterol anualmente. Si tiene
colesterol alto, hay medicamentos y cambios en el estilo de vida que pueden
ayudar a reducir su riesgo de ACV.
8 - Controlar la presión
arterial: la hipertensión por lo general no causa síntomas, así
que asegúrese de controlar su presión periódicamente. Puede controlar su
presión arterial en su casa, en el consultorio de un médico o en una farmacia.
9 - Controlar la diabetes: controle sus niveles de azúcar en sangre
periódicamente. Si sus niveles son altos, su médico puede recomendarle
determinados cambios en el estilo de vida, como hacer más actividad física o
elegir alimentos más saludables. Esas acciones ayudarán a mantener el azúcar en
sangre bien controlada y a reducir el riesgo de ACV.
10 - Siga su tratamiento si es
enfermo cardíaco: si tiene determinadas afecciones cardiovasculares,
como arteriopatía coronaria o fibrilación auricular (latidos irregulares), su
médico puede recomendarle un tratamiento específico o una cirugía. Atender los
problemas coronarios puede ayudar a prevenir el ACV.
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