Cada 4 de febrero se conmemora
el Día Mundial contra el Cáncer, una de las enfermedades más legendarias,
investigadas y letales de la humanidad. Esta fecha tiene como objetivo concientizar
sobre la importancia del diagnóstico precoz, usar todos los métodos
diagnósticos y preventivos para la población, y ganar acceso a tratamientos de
calidad para todo el mundo.
La Dra. María Abril Acosta,
oncóloga clínica de DIM CENTROS DE SALUD, explica que “el cáncer es un amplio
grupo de enfermedades que comienzan en las células de casi cualquier lugar del
cuerpo. Normalmente, las células crecen y se dividen para producir nuevas que
son indispensables para mantenernos sanos. Algunas veces este proceso se
descontrola: nuevas células se siguen formando cuando el cuerpo no las necesita
y otras viejas no mueren cuando deberían hacerlo, formando una masa de tejido
llamado tumor. Estos pueden ser benignos o malignos”.
Al respecto, la especialista
amplía: “Los benignos no son cancerosos ya que las células de este tipo de
tumores no se diseminan a otras partes del cuerpo, generalmente se pueden
extirpar y en la mayoría de los casos no reaparecen. Los tumores malignos son
cancerosos, dado que sus células tienen anomalías, se dividen sin control,
pueden invadir y destruir el tejido a su alrededor, entrar al torrente
sanguíneo o al sistema linfático y diseminarse a otros órganos”.
La OPS señala que los tipos de
cáncer diagnosticados con mayor frecuencia en hombres son: de próstata (8,6%),
pulmón (11,7%), colorrectal (10,2%) y vejiga (5,9%). En tanto, en mujeres: de
mama (30,7%), pulmón (10,3%), colorrectal (9,6%) y cuerpo uterino (6,4%).
También advierte que un 40% de casos podrían prevenirse al evitar factores de
riesgo clave y un 30%, pueden curarse si se detectan temprano y se tratan
adecuadamente.
Por eso, la Dra. Acosta nos
responde algunas preguntas sobre los factores de riesgo, los estudios
preventivos por edad y género, y los avances en tratamientos.
¿Cuáles son los principales
factores de riesgo?
Existen múltiples factores de
riesgo, algunos de ellos no son modificables, como la edad, los antecedentes
familiares o personales y las alteraciones genéticas predisponentes. Otros de
ellos son modificables, por ejemplo, el sobrepeso, el sedentarismo, y consumo
excesivo de alcohol, los cuales son factores que se pueden evitar para
disminuir el riesgo de tener cáncer de mama y colon.
Se recomienda fuertemente
consumir una dieta rica en fibras, especialmente vegetales y frutas, disminuir
el consumo de carnes rojas y grasas de origen animal, ingerir productos ricos
en calcio (lácteos), realizar ejercicio físico regularmente, evitar el
sobrepeso, disminuir el consumo de bebidas alcohólicas, evitar el tabaco y mantener
los ambientes libres de humo, para prevenir el cáncer de pulmón y otros tipos.
El principal factor de riesgo
para el cáncer de piel es la exposición solar, por lo que se debe evitar
exponerse al sol entre las 10 y las 16 horas, cubrirse con ropas de colores
claros y prendas holgadas, sombreros y anteojos de sol. Utilizar protector
solar de más de 30 FPS (Factor de Protección Solar). Y proteger especialmente a
los niños. Los bebés menores de 1 año deben evitar completamente la exposición.
Por su parte, la vacunación
contra VPH previene la infección de los tipos virales que causan
aproximadamente el 80% de los casos de cáncer de cuello de útero. La vacuna es
gratuita y obligatoria para los niños y las niñas de 11 años.
¿Qué estudios preventivos
podemos hacer?
Se recomienda que todas las
mujeres de 50 a 69 años se realicen al menos una mamografía cada dos años junto
a un examen físico de las mamas por parte de un profesional de la salud.
También se sugiere la realización de un Papanicolaou y colposcopia a todas las
mujeres a partir de los 25 años. Si durante 2 años seguidos el PAP da negativo,
se puede espaciar a 3 años. El riesgo de desarrollar cáncer de cuello de útero
aumenta con la edad y es mayor en las mujeres de más de 50 años, por eso es
importante que las mujeres después de la menopausia se realicen este estudio.
A su vez, todas las personas
de 50 a 75 años, aunque no tengan síntomas, deben efectuar chequeos regulares
para detectar y extirpar los adenomas o detectar y tratar el cáncer colorrectal
en una etapa temprana. En caso de tener antecedentes familiares o personales de
cáncer de colon o pólipos debe consultarse a un médico especialista si es
necesaria la realización de exámenes a más temprana edad.
Los exámenes que pueden
realizarse son: el test de sangre oculta en materia fecal inmunoquímico
(tsomfi). Se utiliza para saber si hay presencia de sangre en la materia fecal,
no observable a simple vista. Una ventaja de este examen es su simpleza y que
puede ser realizado por la persona en su propia casa. La colonoscopía es un
estudio que utiliza un tubo flexible con una cámara para examinar
minuciosamente el colon y el recto. Posibilita la detección y extirpación de
pólipos previniendo el cáncer colorrectal.
Los exámenes para detectar el
cáncer de próstata en estadios tempranos consisten en la realización de un
análisis de sangre para medir el Antígeno Prostático Específico (PSA) y en un
examen digital a través del recto.
¿Cuáles son los tipos de
cáncer más frecuentes en Argentina?
Varios tipos de cáncer pueden
prevenirse. Otros pueden detectarse tempranamente, lo que favorece las
posibilidades de curación. Existen varios tipos de cáncer, entre ellos los más
frecuentes en Argentina son el cáncer de mama, el cáncer de cuello uterino,
cáncer colorrectal, cáncer de próstata, cáncer de pulmón y cáncer de piel.
¿Qué hacemos ante un
diagnóstico de cáncer?
Ante un resultado con una
imagen sospechosa de cáncer o un examen físico que detecte una lesión visible
y/o palpable, se deberá realizar una biopsia para definir el tratamiento. La
biopsia consiste en la extracción de células y tejidos que un médico patólogo
observa en un microscopio para verificar si hay signos de cáncer. Ante un
diagnóstico confirmado de cáncer, se realizan estudios adicionales para evaluar
su extensión y decidir el mejor tratamiento. Ante un diagnóstico de cáncer,
siempre hay algo por hacer.
¿Qué avances hay en materia de
investigación y tratamientos?
En muchos centros de
investigación del cáncer, se investigan las causas, el diagnóstico y el
tratamiento de la enfermedad. Los científicos cada vez entienden un poco mejor
cómo los cambios en el ADN de una persona pueden provocar que las células
normales se tornen cancerosas lo cual puede conducir a mejores diagnósticos y
tratamientos del cáncer. La inmunohistoquímica (técnicas complejas de estudio
de las biopsias) y otras pruebas de laboratorio pueden ser muy útiles para este
propósito.
A medida que los
investigadores han logrado entender los cambios genéticos que causan estos
tumores, se han podido utilizar nuevos tratamientos que tienen como blanco a
estos cambios. Algunos de estos medicamentos más recientes son llamados
terapias dirigidas. Estos tienen efectos más selectivos en comparación con la
quimioterapia, siendo mejor tolerados y con menos tasas de efectos adversos.
Los estudios recientes han descubierto que los cánceres que se originan en cada
órgano no son todos los mismos. Éstos pueden presentar distintos cambios en sus
moléculas más importantes y por este motivo responder de manera diferente a los
tratamientos.
Asimismo, los estudios
clínicos de los nuevos tratamientos son una parte esencial si se desea lograr
avances en este campo. En algunos de estos estudios se están probando nuevos
medicamentos para quimioterapia, nuevas combinaciones de medicamentos y nuevas
formas de administrarlos. Otros estudios se concentran en nuevos enfoques para
el tratamiento, como la terapia biológica, la inmunoterapia y el tratamiento
génico. Los médicos alentamos siempre la participación en estos ensayos,
considerándolo parte esencial de los avances en la oncología. BP
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