jueves, 30 de enero de 2014

Predilectos de Dios

Predilectos de Dios (31-01-14)

Cuando nació mi primera hija, la quería tanto que casi me dolía.
Tontamente llegué a pensar que no iba a poder querer tanto a nuestro próximo hijo, o que tendría que dividir mi amor entre los dos para ser justa.
Pero cuando nació nuestra segunda hija descubrí con alegría que la amaba tan intensamente como a la primera, aunque de una manera única.
Ese descubrimiento me recordó que nuestro gran Dios es capaz de amar a cada uno de sus hijos totalmente sin quitarle amor a ninguno, porque ama a cada uno de manera única.
Por tanto, todo creyente que pide ayuda a Dios la recibirá tan completamente como si nadie más necesitara su atención.
En la vida y enseñanza de Jesús encontramos amplia evidencia de esto. En Juan 10, Él declaró que es «el buen pastor» que llama, cuida y conoce a sus propias ovejas por nombre y es conocido por ellas. Jesús entonces comparó esta relación entre pastor y ovejas con la relación que Él disfruta con su Padre. ¡Qué especiales somos para Él!
En respuesta a aquellos que nos advierten para que no actuemos como si el Señor tuviera predilectos, una vez escuché a un religioso decir: «¡Claro que Dios tiene predilectos! ¡Todos somos sus predilectos!» Como hijos suyos podemos estar seguros de su atención y amor.
El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a cada una por su nombre y las hace salir. Juan 10:3

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