jueves, 24 de diciembre de 2015

¿Cómo vivimos las Fiestas Navideñas y de Fin de Año?


Las fiestas navideñas y de fin de año generan emociones diferentes en las personas, producto de las creencias que cada uno tiene sobre estas fechas. Esto significa que, de acuerdo a lo que pensamos, es como nos vamos a sentir y por lo tanto la conducta que vamos a tener. 
Esto lo vamos a ver reflejado en los distintos comentarios populares: “me acostaría a dormir el 23 de diciembre y me levantaría el 2 de enero”; “cuanto antes pasen las fiestas, es mejor”; “que rápido que pasó este año”; “son fechas festivas, para estar reunidos en familia”. 
Por lo tanto, la diversidad de opiniones son producto de la interpretación que cada uno hace de las fiestas, las que van a resultar un momento de alegría y diversión para disfrutar junto a familiares y amigos, o días de angustia y malestar, producto de nuestras creencias. 

¿Qué consecuencias pueden provocar las creencias negativas? 
El resultado puede ser un estado de perturbación continua por parte del sujeto hasta que finalicen las fiestas, y en otros casos, puede agravarse afectando el área anímica con crisis de angustia, tristeza, melancolía, nostalgia, llegando en muchos casos a estados depresivos, que van a continuar hasta después de que terminen las fiestas. 
Aquellas personas que han sufrido pérdidas afectivas, es importante tener en cuenta que, de acuerdo a la Interpretación y explicación que cada persona se da sobre la pérdida del ser querido, es como se va a sentir. Esto significa que frente a las mismas situaciones desagradables, cada uno las va a interpretar de acuerdo a sus creencias y pensamientos, que pueden ser disfuncionales o saludables y van a determinar el estado del ánimo. 
En cuanto a las personas que viven solas su estado de ánimo dependerá de cómo se sentían antes de las fiestas. Por lo tanto, si el estado es de bienestar y salud, van a poder vivir con alegría dichos festejos. En cambio, los sujetos que vienen padeciendo un estado profundo de soledad y sensación de abandono, las fiestas terminan agravando el cuadro depresivo. 
También sucede lo mismo con aquellas personas que han sufrido recientemente pérdidas de seres queridos y se encuentran en pleno duelo, ya sea por fallecimiento o por distanciamiento debido a algún conflicto.

Algunas sugerencias para las fiestas que pueden resultar de gran utilidad:
- Agradecer todos los logros conseguidos durante el año y pensar los nuevos objetivos para el nuevo año. 
- Los seres queridos que no están físicamente con nosotros, están de otra manera, en los recuerdos, anécdotas y vivencias que hemos compartido. Esto significa que uno renuncia a lo físico para quedarse con todo lo bueno que ha vivido. 
- Expectativas: es importante que las personas le puedan dar el sentido que realmente tienen el 24 y el 31, para no generar grandes expectativas que son las que van a provocar el estado de sufrimiento. 
- Balance: trate de poner el énfasis en todo lo positivo que ha vivido. El objetivo es que el balance le dé positivo, para que pueda lograr un estado de mayor bienestar. 
- Evitar el aislamiento: estar solo potencia la angustia y los estados depresivos, por eso es importante poder planificar con quién uno va a pasar las fiestas, ya que al estar acompañado, se atenúa el malestar. 
- Actitud positiva hacia los más pequeños: muchos adultos recuerdan con alegría, lo bien que vivieron las fiestas navideñas cuando eran niños, lo cual influyó la conducta de los adultos de ese momento. Por lo tanto, sería importante en estas fiestas, ponernos en el lugar de los chicos para que puedan vivir ellos también, una experiencia positiva y saludable. Lic. Santiago Gómez

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