domingo, 20 de diciembre de 2015

El agradecimiento puede restaurar el matrimonio


¡Agradecer es reconocer y manifestar gratitud a otra persona por un bien recibido!
Efesios 5:20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Demos gracias a Dios primeramente por todo, por ser hijos de ÉL, por la vida, por la salud, por el esposo(a) y los hijos, por el Sol, por la luna, por el agua que nos da, por estar con nosotros en toda dificultad aunque no le veamos, por la provisión, por todo lo que nos ha permitido disfrutar, etc.
Agradecer es reconocer que hemos sido bendecidos en alguna manera, que se nos ha suplido una necesidad o un bien importante en nuestra vida. Agradecer siempre produce paz, alegría, entusiasmo y una sensación de fe y esperanza. Agradecer es una acción que nos ayuda a vencer el orgullo en nuestra vida.
Agradecer es un mandato divino que produce bendición en el que agradece y el que recibe el agradecimiento. Agradecer produce conexión con Dios y con las personas a quienes agradeces.
Una persona agradecida genera conexión con personas a su alrededor y esa conexión produce muchas bendiciones.
1 Tesalonicenses 5:18 Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. Todos los matrimonios tenemos conflictos, pero al menos la gran mayoría hacemos muchas cosas buenas por nuestro cónyuge. Sin embargo es poco común que los cónyuges se agradezcan por todas esas cosas, grandes y pequeñas que se hacen cada día. Cuando tu tomas la decisión de agradecer a tu cónyuge aun por los más pequeños detalles, eso le hace sentir que está haciendo bien las cosas y le estimula a seguirlas haciendo y también a comenzar a hacer aquellas que no está haciendo.
El agradecimiento es una acción que produce vida y agrega valor a las personas. El matrimonio es la relación ideal para ejercitar el agradecimiento. Por cuanto es una relación que comparte muchas cosas, es el ambiente ideal para agradecerse mutuamente por cada detalle de su cónyuge hacia usted. Dele gracias constantemente a su cónyuge por cada gesto o acción a favor de usted. Se sorprenderá de los resultados que verá a muy corto plazo.
Si tu cónyuge no da muchas cosas, agradécele las pocas cosas que da y verás que pronto comenzará a dar más y más. El agradecer produce multiplicación. Ejemplos de cómo le puede agradecer a su cónyuge: Dale gracias por ser tu compañero(a) en la aventura de la vida, por las muestras de amor que has recibido, por abrazarte de vez en cuando, por escucharte, por estar ahí cuando le has necesitado, por proveer para las necesidades del hogar, por cada detalle o gesto que te ha beneficiado, por ayudarte en las labores cotidianas, por cada oración que hace por ti, etc.
Cuando no agradeces, no valoras y cuando no valoras, puedes perder lo que no agradeciste. La falta de agradecimiento, da la sensación de que no valoras para nada los beneficios que estas recibiendo y la persona que te los está dando, puede sentirse desanimada a seguir dándote esos beneficios. Lamentablemente muchos esperan hasta ver perdidos los beneficios para valorarlos y darse cuenta de lo orgulloso(a) que fue por no valorar lo que estaba recibiendo. En muchos casos se reconoce muy tarde…
Toma la decisión de valorar cada gesto, cada detalle, cada servicio que tu cónyuge hace por ti. Haz una lista de todas las cosas por las que le puedes agradecer y comienza a darle gracias por cada una de esas cosas y de manera permanente. Tu cónyuge comenzará a valorar y reconocer también lo que tú haces por él (ella) y esa actitud generará un ambiente muy agradable en el hogar.
Practica también darle gracias a tus padres, a tus hijos, a toda tu familia, a la familia de tu cónyuge, a tus compañeros de trabajo, a tu jefe, a tus socios, a tus vecinos, a todas las personas a tu alrededor y muy pronto comenzarás a cosechar grandes bendiciones a tu vida. Como hijo(a) de Dios comienza a practicar el agradecimiento genuino por todo lo que recibas y se modelo del Cristo que está en ti, para que de esa manera impactemos al mundo a nuestro alrededor como hijos de un Dios amoroso que mostramos agradecimiento permanente por todo.
Comencemos hoy mismo una campaña de agradecimiento permanente y por todo lo que recibimos, comenzando por darle gracias a Dios por lo que tenemos y por lo que nos hace falta. Llamémosle la Terapia del Agradecimiento. De seguro producirá abundantes bendiciones a la vida de muchos y de nosotros mismos. Restaurará relaciones y fortalecerá las que ya tienes.
Producirá entusiasmo y te conectará con personas idóneas y te dará la oportunidad de evangelizar a muchos para la gloria de Jesucristo.
Tu matrimonio y tu familia es el regalo más preciado que Dios te ha dado. Cuídalo. LyHF

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