domingo, 10 de enero de 2016

Advertencias ante el ahogamiento de niños en aguas de piscinas


Los ahogamientos en menores de 5 años se producen sobre todo en piscinas particulares y, en el caso de niños mayores, suelen estar ligados a actividades acuáticas de tipo lúdico en lagos, mar, ríos y canales, y en algunas ocasiones, asociadas al consumo de alcohol. 
“Las tasas de fallecimiento por ahogamiento varían según la edad y el género, siendo los grupos de mayor riesgo los niños pequeños y los adolescentes varones. En el primer grupo, el ahogamiento puede ocurrir con tan poca cantidad de agua como 2 cm en el fondo de un balde, una bañera, una piscina portátil o un pozo. Por otra parte, son más frecuentes los accidentes en varones (proporción de 3-1 a 4-1 respecto de las niñas)”, aseguró el médico Fernando Burgos, de la Red de Pediatras “Niños sanos, niños felices” y jefe de Pediatría Ambulatoria del Hospital Universitario Austral. 
“Las condiciones para una “pileta segura” constituyen, en la práctica, una de las normas menos observadas en nuestro país tanto en clubes como en natatorios privados por lo que es preciso tomar conciencia para alentar la prevención”, dijo el médico y detalló: “Está demostrado que un simple vallado perimetral puede disminuir las muertes por ahogamiento hasta en un 95% por lo que es indispensable contar con un cerco perimetral completo de 1,30 m de alto como mínimo, enterizo o con barrotes verticales separados por una distancia máxima de 10 cm (jamás barrotes trasversales que faciliten el efecto escalera). Además, el cerco debe tener una puerta única con un mecanismo de apertura-cierre no accionable por niños pequeños. No dejar mesas, sillas o reposeras próximas al cerco, que faciliten su escalamiento”. 
Además, el Dr. Burgos resumió una serie de consideraciones:
  • Los bordes y el piso de la piscina deben ser de material antideslizante para evitar caídas. Las escalinatas de acceso deben ser de poca pendiente y tener escalones anchos, rectos, con baranda al menos de un lado y piso antideslizante.
  • Las piletas inflables o desarmables que no cuenten con cerco, deben ser siempre vaciadas totalmente luego de su uso diario. Del mismo modo, los recipientes de “tipo piletón”, bañeras inflables, palanganas, baldes y tambores deben permanecer siempre vacíos.
  • El método de “visión directa permanente” es el más efectivo y menos costoso. Es imprescindible en lactantes y niños pequeños. Debe estar a cargo de un cuidador responsable, en condiciones físicas e intelectuales para socorrer, saber nadar perfectamente y poder sumergirse sin equipo hasta el fondo máximo de una piscina (3-4 metros) y debe estar entrenado en reanimación cardiorrespiratoria (RCP) elemental. La distancia entre el cuidador y el niño debe ser “largo del brazo” para facilitar el auxilio inmediato. La proporción segura entre número de cuidadores y niños varía según la edad siendo de 1 a 1 en lactantes, 1 a 2 en niños de 1 a 2 años; de 1 cuidador cada 3 niños en el caso de pequeños de 2 a 3 años y, luego de los 4 años la proporción varía según el grado de aprendizaje de la natación que tengan los niños. No están permitidas las distracciones mínimas (tomar mate, mirar el celular, etc.) mientras se ejerce la “visión directa” de un niño en el agua.
“Existen casos que requieren una vigilancia especial: niños de cualquier edad que ya tuvieron un episodio en la piscina; niños con estrés psicológico personal, familiar o comunitario; niños con capacidades diferentes, aun en grado leve”, enfatizó el especialista.

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