sábado, 25 de junio de 2016

Decide ayudar a otros


¿Conoces a alguien que está enfermo y necesita ayuda?
A lo mejor puedes barrer las hojas de los árboles a la entrada de su casa; ayudarlo a limpiar su casa, o hacer un mandado.
Cualquier cosa que decidas hacer alegrará a tu amigo y complacerá a Dios también. Gálatas 6:2
Hay una gran diferencia, y extraordinariamente significativa, en­tre intentar cambiar al otro y ayudarle. Cuando ayudas a alguien le ayudas a ser él mismo; cuando intentas cambiar a alguien, in­tentas cambiarlo de acuerdo con tus ideas.
Cuando intentas cam­biar a alguien intentas hacer una fotocopia. No te interesa la per­sona; tú tienes cierta ideología, una idea fija, un ideal, e intentas cambiar a la persona de acuerdo con ese ideal. Lo más importante es el ideal, el ser humano en sí no te importa nada.
Solo hay una forma de amar a las persona y es amarlas tal como son. Y ahí está la belleza: cuando las amas como son, cam­bian. No según tu criterio sino según su propia realidad. Cuando las amas se transforman. No se convierten; se transforman. Se vuelven algo nuevo, alcanzan nuevas alturas del ser. Pero eso su­cede en su ser y de acuerdo con su naturaleza.

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