A través de las
Escrituras, descubrimos cómo María se comunica con un lenguaje único y
profundo. El Papa Francisco, en el Ángelus del 1° de enero de 2023, nos
invitaba a reflexionar sobre este lenguaje de la maternidad que María encarna.
1. La sorpresa y el misterio - María acoge con sorpresa el misterio que vive. Imagina su asombro al recibir el anuncio del ángel Gabriel: “Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo” (Lucas 1,31). A pesar de la sorpresa, María custodia todo en su corazón, meditando sobre el significado de este prodigio. Su lenguaje es el de la contemplación y la confianza en Dios.
2.
El cuidado y
ternura - Cuando María da a luz a Jesús en un humilde pesebre, el Evangelio nos
dice que el Niño estaba “acostado en el pesebre” (Lucas 2,7). El verbo “acostar”, nos dice el Papa, implica colocar
con cuidado. Aquí encontramos el lenguaje propio de María: el de la maternidad.
María cuida con ternura al Niño, lo envuelve en pañales y lo coloca en el
pesebre. Su amor maternal es su respuesta al misterio divino.
3.
El silencio y
la atención al Niño - Mientras los ángeles
celebran y los pastores acuden, María permanece en silencio. No busca
protagonismo ni explica lo que ha sucedido. En cambio, pone al Niño en el
centro de todo. Su lenguaje es el de la atención amorosa. María sabía también
estar “solemnemente sin decir algo”, porque no quería perder de vista a su
Dios. En su silencio, María cuida al Niño y lo contempla.
4.
La continuidad
de la maternidad - Después de llevar en su vientre durante nueve meses el don de este
misterioso prodigio, las madres continúan poniendo a sus niños en el centro de
todas las atenciones. Los alimentan, los estrechan entre sus brazos y los
acuestan con dulzura en la cuna. Cuidar es el lenguaje de la maternidad, y
María, como Madre de Dios, lo encarna plenamente.
En nuestras
vidas, también podemos aprender del lenguaje de María. ¿Cómo cuidamos a los
demás? ¿Cómo colocamos a los más vulnerables en el centro de nuestras
atenciones? Reflexionemos sobre la ternura y el amor que brotan del corazón de
una madre, y permitamos que ese lenguaje nos inspire a cuidar y proteger a
quienes nos rodean. Cn
1. La sorpresa y el misterio - María acoge con sorpresa el misterio que vive. Imagina su asombro al recibir el anuncio del ángel Gabriel: “Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo” (Lucas 1,31). A pesar de la sorpresa, María custodia todo en su corazón, meditando sobre el significado de este prodigio. Su lenguaje es el de la contemplación y la confianza en Dios.
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