“Cuando
el cielo se vuelve pasillo”. Desde esta
altura, el tiempo se estira. No es
llegada ni salida.
Es tránsito. Y en ese tránsito… Dios
también pasa.
El cielo no es paisaje, es señal.
De que hay más. De que hay algo por
venir. De que lo que hoy parece lejano, mañana puede ser horizonte alcanzado.
Cristo también se sienta en la
ventanilla, y en silencio, te recuerda que lo más alto no está afuera, sino en
lo que estás por decidir.
Versículo sugerido: “Yo estoy contigo… en cada camino que
recorras” (Génesis 28,15) RM
No hay comentarios.:
Publicar un comentario