El hiato es un orificio
situado en el diafragma que permite el paso del esófago hasta el estómago. Su
función es importante ya que impide que el contenido del estómago refluya hasta
el esófago. ¿Pero qué pasa cuando aparece una hernia en esta zona?
Pues al debilitarse o
desplazarse esta zona parte del estómago se introduce o se hernia a través del
hiato hacia el espacio torácico, provocando diversos síntomas o no. Porque hay
pacientes que tienen hernia de hiato pero que no registran ninguna molestia, en
cambio otros si sufren uno de los síntomas más habituales de esta patología: el
reflujo.
Afecta, sobre todo, a los
mayores de 50 años y a las mujeres embarazadas.
Además de esa acidez
estomacal, los especialistas en aparato digestivo del Hospital Victoria Eugenia
Cruz Roja de Sevilla (España), detallan otros síntomas de la hernia de hiato que
son:
• Tos irritativa o seca.
• Mal aliento.
• Dolor de tórax.
• Dificultad para tragar.
• Irritación y el carraspeo en
la garganta.
• Amargor de boca.
• Llagas orales.
Los especialistas en digestivo
del hospital sevillano explican, además, que existen dos tipos de hernias de
hiato:
• Hernia hiatal por
deslizamiento: se produce cuando el estómago sube hasta la cavidad torácica.
• Hernia hiatal paraesofágica:
cuando el deslizamiento del estómago se produce de forma paralela al esófago
Para determinar si la causa
del reflujo, su principal síntoma, es la presencia de una hernia en el hiato,
el especialista en digestivo solicitará realizar bien una radiografía o una
endoscopia.
¿Existe tratamiento para la
hernia de hiato?
Lo cierto es que no. Como
explican los especialistas en aparato digestivo del Hospital Victoria Eugenia
Cruz Roja, “en realidad, lo que realizamos es un tratamiento del reflujo
gastroesofágico que es el responsable de los síntomas del paciente”. Es más,
hay en muchas ocasiones, los casos más leves, en los que un simple cambio de
los hábitos de vida, básicamente seguir una dieta adecuada, se pueden reducir,
e incluso eliminar, los síntomas de la hernia de hiato.
“Si los síntomas no son
controlados, existe inflamación de la mucosa esofágica visualizada mediante
endoscopia, o han existido complicaciones (esofagitis, tos, dificultad para
tragar-disfagia), el paciente necesitará además un tratamiento farmacológico
dirigido por su especialista y en ocasiones, incluso un tratamiento de
mantenimiento para evitar que vuelvan a producirse”, advierten los expertos.
Cirugía, el último recurso
Como hemos visto el control de
los síntomas es la base del abordaje de la hernia de hiato. Pero hay casos en
los que el reflujo propio de esta patología puede provocar complicaciones muy
graves como la neumonía por aspiración, cuando el contenido gástrico llega al
pulmón. En estos casos “el paciente puede precisar de una intervención
quirúrgica para reparar su hernia hiatal por deslizamiento si existiera, o
reforzar su unión esofagogástrica”, explican los expertos en digestivo. Se trata
de una intervención mínimamente invasiva, realizada por laparoscopia.
Cómo prevenir el reflujo
gástrico
Lo primero que hay que tener
en cuenta es que sufrir una hernia de hiato, aunque sea molesto, no es grave.
Así que, lo mejor es centrarse en evitar el reflujo gástrico que provoca.
¿Cómo? Los expertos del Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja facilitan algunas
recomendaciones:
• Dieta saludable.
• Realizar 5 comidas al día.
“De este modo, reducimos el volumen de alimentos ingeridos y, por tanto, el
trabajo que debe realizar nuestro estómago y la cantidad de alimentos
refluidos”.
• Reducir todos aquellos
alimentos ricos en grasas, los fritos, los picantes y también aquellos
preparados en escabeche.
• Evitar salsas muy grasas o
fuertes, como las elaboradas con yemas, aceite, nata y queso.
• Menos café, té o chocolate.
• Fumar no ayuda a reducir el
reflujo, tampoco tomar alcohol.
En cualquier caso, si tenemos
reflujo de forma habitual lo mejor es acudir a un especialista para que
determine su origen y nos indique las medidas a tomar. BP
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