domingo, 24 de julio de 2022

Los 5 tipos de rinitis: causas, síntomas y tratamiento…

La rinitis es una patología respiratoria muy común que consiste en una inflamación del revestimiento mucoso de la nariz por un proceso alérgico o una infección.

No hace falta recalcar la importancia del sistema respiratorio en nuestro cuerpo. Y es que este conjunto de órganos y tejidos nos permite obtener el oxígeno que todas las células del organismo necesitan para realizar sus funciones vitales, al tiempo que se encarga de expulsar el dióxido de carbono generado por el metabolismo celular.

Así, funcionando constantemente, cada día respiramos unas 21.000 veces, haciendo circular más de 8.000 litros de aire a través de este sistema respiratorio. Un sistema formado por muchas estructuras distintas tales como la faringe, la laringe, la tráquea o los pulmones. Pero hay una que, pese a que no solemos pensar en ella como elemento respiratorio, es tremendamente importante. Estamos hablando, por supuesto, de la nariz.

Las fosas nasales son el inicio del sistema respiratorio, consistiendo en dos cavidades que, además de disponer de las neuronas involucradas en el sentido del olfato, son las principales vías de entrada y salida del aire. Las inspiraciones deben realizarse siempre a través de estas fosas nasales, ya que contienen una membrana mucosa (que secreta el moco) y un vello nasal que retienen las partículas potencialmente nocivas.

El problema es que esta exposición a los peligros externos hace que esta membrana mucosa sea susceptible de sufrir infecciones u otros procesos que deriven en su inflamación. Estamos hablando de un caso de rinitis, una patología respiratoria muy común en cuyas bases clínicas y clasificación vamos a indagar en el artículo de hoy, de la mano de las más prestigiosas publicaciones científicas. Empecemos.

¿Qué es la rinitis?

La rinitis es una patología respiratoria que consiste en una inflamación del revestimiento mucoso de las fosas nasales. Es una enfermedad muy común en la que, generalmente por una alergia o una infección vírica, el epitelio mucoso de la nariz se inflama y aparece una sintomatología que se basa en congestión y goteo nasal, picor, estornudos, tos, etc.

Por regla general, se trata de una patología leve que no deriva en complicaciones, aunque a veces puede incrementar el riesgo de desarrollar sinusitis. Sea como sea, el abordaje dependerá de la gravedad de la sintomatología y de las causas. Por ello, a continuación, además de analizar sus desencadenantes, síntomas y tratamiento, vamos a explorar su clasificación.

Causas

La causa de desarrollar rinitis es sufrir una inflamación del revestimiento mucoso de las fosas nasales, una situación que puede venir desencadenada por factores alérgicos o infecciosos, aunque un mal uso de descongestionantes también puede provocar una afectación a este epitelio mucoso de la nariz. Sea como sea, las principales causas son relacionadas con una alergia o con una infección.

Después, cuando analicemos su clasificación, entraremos más en detalle, pero una rinitis alérgica es aquella en la que la inflamación del epitelio mucoso de las fosas nasales se debe a la inhalación de una sustancia que es un alérgeno para la persona, generalmente el polen o el polvo. Esto hace que se libere histamina, una molécula que actúa como hormona induciendo la inflamación y síntomas de la reacción alérgica, en este caso en la nariz.

Por su parte, la rinitis infecciosa es aquella en la que la sintomatología se desarrolla a raíz de una infección. Normalmente, la inflamación de la mucosa de las fosas nasales se debe a una colonización de la misma por parte de virus, por lo general los mismos responsables del resfriado común. Estos parasitan las células del tejido mucoso, algo que, por los daños ocasionados y por la reacción del sistema inmune, deriva en la inflamación y consecuente desarrollo de la sintomatología.

Sea como sea, la rinitis es una patología que afecta a más del 10% de la población mundial y que cursa con una sintomatología muy particular que vamos a analizar a continuación. Veamos, pues, cuáles son los signos clínicos derivados de una inflamación del revestimiento mucoso de las fosas nasales.

Síntomas

Los síntomas de la rinitis se deben a la inflamación del tejido epitelial mucoso que recubre la nariz y consiste en picazón en la nariz, estornudos, problemas con el olfato, ojos llorosos, secreción abundante de mucosidad, congestión nasal, tos, picor ocular, enrojecimiento de ojos, dolor de cabeza, pérdida de apetito, dificultades para conciliar el sueño…

Como veremos también cuando analicemos la clasificación, la rinitis puede ser aguda (de corta duración) o crónica, es decir, de larga duración. Y aunque en la rinitis aguda basta con hacer reposo hasta que los síntomas mejoren y aplicar ciertos remedios caseros (enjuagar las fosas nasales, humidificar la estancia, beber mucho líquido…) puede ser suficiente, en los casos de rinitis crónica sí que es importante el tratamiento.

E independientemente de esto último, también es importante prevenir su aparición evitando los factores desencadenantes (especialmente en lo que a alergias se refiere), no abusar de los descongestionantes nasales, no fumar, no exponerse a irritantes y controlar la salud respiratoria en general.

¿Qué clases de rinitis existen?

Ahora que hemos comprendido las bases clínicas generales de la rinitis, estamos más que preparados para profundizar en el tema que nos ha reunido hoy aquí: la clasificación de esta patología. Por ello, vamos a analizar las particularidades de las distintas clases de rinitis, clasificadas en función de su evolución y causas.

1. Rinitis aguda

La rinitis aguda es aquella forma de la patología de corta duración, ya sea por infecciones (generalmente virales) o como consecuencia de una reacción alérgica. La aparición de la sintomatología es súbita y los síntomas, intensos. Suele desaparecer por sí sola entre una o dos semanas, a excepción de la alérgica, que los episodios suelen ser de pocos minutos. El tiempo que dura la reacción alérgica.

2. Rinitis crónica

La rinitis crónica es aquella forma de la patología de larga duración. Generalmente, hablamos de ‘crónica’ cuando la sintomatología, menos intensa, pero más permanente, está presente de forma más o menos recurrente durante más de seis meses. Es decir, cuando los síntomas se prolongan más de medio año, consideramos que la rinitis se ha cronificado.

Cabe destacar que suele presentarse junto a un cuadro de sinusitis (una inflamación de la mucosa que recubre los senos paranasales, unas cavidades huecas en el cráneo por detrás de la frente) y que debe encontrarse la causa de fondo para ofrecer un tratamiento eficaz, pues una cronificación de la rinitis puede abrir la puerta a complicaciones.

3. Rinitis alérgica

La rinitis alérgica es aquella forma de la patología asociada a alergia. La inflamación de la mucosa que recubre las fosas nasales no se debe a una infección, sino a la exposición a un alérgeno que la persona ha inhalado, generalmente el polen o el polvo. La presencia de esta sustancia en el interior de la nariz desencadena una reacción inmunitaria de hipersensibilidad.

Y esta reacción, que cursa con la liberación de histamina en el lugar del contacto con el alérgeno, es lo que desencadena la inflamación de naturaleza alérgica. Esta rinitis alérgica puede ser estacional (si surge solo en episodios en ciertas épocas del año, generalmente la primavera en personas alérgicas al polen) o perenne (si surge a lo largo de todo el año, cosa que puede indicar que se debe a una alergia por exposición a químicos en el trabajo, a los ácaros, al polvo, a la caspa animal, a los hongos…).

4. Rinitis infecciosa

La rinitis infecciosa es aquella forma de la patología asociada a una infección. La inflamación de la mucosa que recubre las fosas nasales no se debe a una reacción alérgica, sino a una infección de naturaleza generalmente vírica (por los virus del resfriado común, normalmente), aunque también puede ser bacteriana. Estos patógenos parasitan las células del epitelio y los daños, junto con la reacción del sistema inmune para combatir la infección, es lo que desencadena la inflamación y consecuente sintomatología.

5. Rinitis irritante

La rinitis irritante es toda aquella forma de la patología que no está asociada ni a una alergia ni a una infección. Existen casos en los que la inflamación de la mucosa que recubre las fosas nasales no surge como consecuencia ni de una reacción alérgica ni de un proceso infectivo, sino por exposición a sustancias irritantes o, en algunos casos, como efecto secundario de un medicamento o por un uso excesivo de descongestionantes nasales.

Tratamiento

El tratamiento dependerá del tipo de rinitis y de la gravedad de la misma. Muchas veces, como hemos dicho, basta con prevenir su aparición y, en caso de que surja, adoptar remedios caseros o realizar lavados nasales para eliminar el exceso de moco mediante soluciones salinas.

Ahora bien, en el caso de rinitis alérgicas, es posible contemplar un tratamiento farmacológico a través de antihistamínicos, corticosteroides o descongestionantes. Y para rinitis no alérgicas, al tratarse generalmente de procesos asociados a infecciones víricas, no hay un tratamiento específico, por lo que se suele recurrir también a antihistamínicos, descongestionantes u otras alternativas dependiendo de la causa de fondo.

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