La Iglesia viva
no teme las heridas del mundo.
Cristo rompe
cadenas no con discursos, sino con manos que tocan, con pan que se parte, con
vidas que se donan.
Las cadenas de
hoy tienen formas nuevas: adicciones, deudas, violencia, desesperanza,
pornografía, vacío espiritual.
Pistas para aterrizar:
·
Personal: ¿Qué cadenas
me atan? ¿A qué pecados me he resignado?
·
Comunitario: ¿Conocemos las
esclavitudes de nuestra colonia o barrio? ¿Qué hacemos ante ellas?
·
Pastoral: Promover
retiros de liberación, espacios de acompañamiento psicológico y espiritual,
confesiones accesibles, catequesis sobre la libertad cristiana. RM
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