Ofrecemos estos
breves puntos con la intención de que puedan servir para la meditación
individual o comunitaria. Son tomados de las lecturas y de las oraciones de la
misa del domingo 18 de enero de 2026.
Se dividen en tres
partes: lo que Dios nos dice (con un comentario que nos puede ayudar a
comprender el Evangelio); lo que nosotros podemos decirle a Él como respuesta;
y de qué modo podemos llevarlo a la vida cotidiana. Dios quiera que ayuden a
muchos a dedicarle, cada domingo, un tiempo especial a Dios, nuestro Señor.
Dios nos habla
•
“Juan Bautista vio acercarse a Jesús y dijo: «Éste es el
Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A Él me refería, cuando dije:
Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. Yo
no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que Él fuera manifestado
a Israel». Y Juan dio este testimonio: «He visto al Espíritu descender del
cielo en forma de paloma y permanecer sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que
me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquel sobre el que veas descender
el Espíritu y permanecer sobre Él, ese es el que bautiza en el Espíritu
Santo". Yo lo he visto y doy testimonio de que Él es el Hijo de Dios»” (Jn 1, 29-34).
•
“«Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las
tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; Yo te destino a
ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de
la tierra»” (Isaías 49,6).
Reflexión
“Dice en efecto: Este
es el Cordero de Dios, Cordero que el profeta Isaías nos había predicho,
diciendo: Como un cordero llevado al matadero, como oveja ante el
esquilador, enmudecía. Cordero prefigurado ya antes por la ley de Moisés.
Sólo que entonces la salvación era parcial y no derramaba sobre todos su
misericordia: se trataba de un tipo y una sombra. Ahora, en cambio, aquel
cordero, enigmáticamente en otro tiempo prefigurado, aquella víctima
inmaculada, es llevada por todos al matadero, para que quite el pecado del
mundo, para derribar al exterminador de la tierra, para abolir la muerte
muriendo por todos nosotros, para cancelar la maldición que pesaba sobre la
humanidad, para anular finalmente la vieja condena: Eres polvo y al polvo
volverás, para que sea él el segundo Adán, no de la tierra, sino del cielo,
y se convierta en origen de todo el bien de la naturaleza humana, en solución
de la muerte introducida en el mundo, en mediador de la vida eterna, en causa
del retorno a Dios, en principio de la piedad y de la justicia, en camino,
finalmente, para el reino de los cielos. Y en verdad, un solo cordero murió por
todos, preservando así toda la grey de los hombres para Dios Padre: uno por
todos, para someternos todos a Dios; uno por todos, para ganarlos a todos; en
fin, para que todos no vivan ya para sí, sino para el que murió y resucitó
por ellos” (San Cirilo de Alejandría,
Comentario sobre el evangelio de san
Juan (Lib 2).
Nosotros le hablamos
•
“Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas el cielo y la
tierra, escucha las súplicas de tu pueblo y concédenos tu paz en nuestro
tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
•
¿Cómo es Jesús, según San Juan Bautista?
•
¿Qué lugar ocupa Jesús en mi vida?
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