Lo fabuloso de esta leyenda no debería hacer poner en duda la existencia de una verdadera mártir llamada Dróside: su culto, de hecho, se celebraba en Antioquía ya a finales de siglo IV, puesto que se nos ha conservado una homilía de San Juan Crisóstomo, que pronunció en la fiesta de la santa. En esta homilía, sin embargo, no se hace mención alguna del linaje imperial de Dróside, ni de sus compañeros e incluso ni de la fecha del martirio. Tenemos otro testimonio del culto de Dróside en Antioquía en el siglo VI, a través de los sermones del patriarca Severo (512-518) que pronunció, lo dice él mismo, no menos de tres discursos en homenaje a Dróside; dos fueron publicados recientemente en la versión siríaca de Jacobo de Edesa, la única que ha llegado hasta nosotros. A diferencia de san Juan Crisóstomo, Severo depende ya de la ampliación legendaria a la que nos hemos referido al inicio.
La mayor parte de los martirologios siríacos la mencionan el 14 de diciembre. Y encontramos esta misma fecha en el Martirologio Jeronimiano que celebra ‘In Antioquia Drusinae et sociorum eius numero III’ (en Antioquía, [martirio] de Drusina y de sus tres compañeros); no hay duda de que esta Drusina es nuestra mártir. De los compañeros (o compañeras) de Dróside, en cambio, no se puede afirmar nada. El Martirologio Romano anterior incluía aquí tres nombres, Drusos, Zósimo y Teodoro, pero resultaron de una lectura errónea -que coincidía con el número de 3 compañeros del Martirologio Jeronimiano-, y no figuran ya en el actual.
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