La lección de los discapacitados a la sociedad competitiva,
según Jean Vanier.
En un mundo de competitividad, los discapacitados ayudan a
redescubrir lo que es realmente importante, aseguró Jean Vanier en su primera
visita a Argentina.
El fundador de El Arca está de visita en el país para fundar
una casa para discapacitados. Hoy existen 120 de sus comunidades de El Arca en
Europa, América, África y Oriente Medio, incluidas regiones tan peligrosas como
la Franja de Gaza, en Palestina. Es también fundador del movimiento «Fe y Luz».
«Vivimos en un mundo donde estamos atrapados por la búsqueda
del éxito y por la sed de competencia», explicó en una conferencia que dictó en
la Universidad Católica de Buenos Aires (UCA) ante más de 1.300 personas, según
informa AICA.
«Esa preocupación no existe para los discapacitados
--añadió--. Lo importante para ellos son las relaciones, los afectos. A la
gente ‘normal’ le cuesta trabar relaciones y manejar la angustia y el dolor que
éstas naturalmente generan. Amar es transformarse en vulnerables».
La aventura de Jean Vanier, hijo del ex gobernador general de
Canadá, nació cuando abandonó su carrera en la Royal Navy para doctorarse en
Filosofía en el Instituto Católico de París y enseñar en la Universidad de
Toronto. Profundamente conmovido por el sufrimiento de dos hombres de su misma
edad, pero con profundas discapacidades mentales, Vanier compró una casa y sin
ninguna experiencia los invitó a compartir su hogar.
«Vivo con muchas personas que no hablan. Y si hablan,
frecuentemente no es claro lo que están diciendo. Tenemos que entender qué
están viviendo ellos. Es difícil comprender lo que la gente con discapacidad
está sufriendo, está viviendo, está deseando. En ‘Fe y Luz’ y ‘El Arca’ nos
convertimos en expertos en comunicación y en encontrar la forma de entendernos
mutuamente», explicó.
A lo largo de su exposición, profundizó en el dolor por el
que atraviesan las personas con discapacidades y sus familiares, insistiendo al
mismo tiempo en que el amor y la comprensión pueden liberarlos de esos
sufrimientos y hacerlos crecer.
Las comunidades de El Arca, justamente, buscan ser el ámbito
donde se desarrolle ese amor, aceptación y comprensión que dé acogida a las
personas con discapacidad y a los voluntarios que les ofrecen ayuda.
En el auditorio San Agustín de la Universidad Católica
escuchaban a Vanier hombres y mujeres de todas las edades, venidos de ciudades
del interior de Argentina y hasta de países vecinos, profesionales de la salud,
miembros de instituciones que se dedican a la educación especial, estudiantes o
simplemente familiares de discapacitados, se había dado cita en el Auditorio
San Agustín. Z
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