Vivimos en una
sociedad abierta, tolerante y basada en el intercambio económico, cultural y
social; enseñar a compartir es fundamental para socializarse adecuadamente.
Tengamos en cuenta que las personas generosas son más abiertas y amigables, y
dignas de confianza.
La generosidad
es una virtud que se caracteriza por ayudar a los demás de un modo honesto sin
esperar obtener nada a cambio.
Para nuestros
hijos más pequeños todo es suyo y de nadie más, cuando comienza a relacionarse
con otros niños es totalmente natural que desarrolle un sentido de propiedad,
lo que le da una sensación de seguridad. Como padres nos preocupamos porque
pensamos que cuando sea mayor será una persona egoísta, debemos tener presente
que cuando son pequeños es muy natural desarrolle ese sentido de propiedad,
pero en nuestras manos está poder ayudarle a comprender que cuando más damos es
cuando más recibimos.
En la
adolescencia, el joven empieza a sentir lo que realmente es la generosidad y la
solidaridad. Su sentido de la justicia y de la empatía fortalecerán sus
convicciones cívicas y, además, disfrutará de la satisfacción de ayudar a los
demás de manera plena porque ‘hay más felicidad en dar que en recibir’, una
persona que es generosa experimenta gusto, placer y alegría en compartir con
los demás lo que tiene.
Compartir
desinteresadamente nos hace ser ricos por dentro, así ayudamos y consolamos a
otra persona para sentirse mejor. El cultivar buenas cualidades permitirá a
nuestros hijos ser un adulto comprometido con la sociedad y su bienestar. Ser
generoso implica compartir gustosamente lo que tenemos, pero sin sobrepasar
nuestros límites y sin afectar el bienestar propio.
En cada etapa
de la vida de nuestros hijos, debemos ser constantes con respecto al servicio a
los demás para crear hábitos. Cuando nuestro hijo actúe de manera contraria,
brotará en él un sentimiento de culpa.
Nuestro ejemplo
es muy importante, seamos positivos pese a situaciones poco favorables,
cumplamos con nuestra palabra y responsabilidades a pesar del cansancio,
escuchemos a las personas que necesiten ayuda, ayudamos bastante cuando
escuchamos con el corazón, utilicemos nuestras habilidades y lo que sabemos
para ayudar a los demás.
Todos tenemos
una vida llena de oportunidades para ser felices y ayudar a los demás a serlo.
Enseñemos a nuestros hijos a ser generosos porque les dejaremos una herencia en
la vida para sentirse plenos y felices. SBLS
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