La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer
las emociones, propias o ajenas, para adaptarse al ambiente o conseguir
determinados objetivos.
A pesar de ser necesarias, las emociones extremas
pueden provocar pensamientos negativos o no deseados, que eventualmente
desencadenan en desesperanza, desánimo o desesperación. Conoce aquí distintos
consejos para controlar tus emociones.
Reconoce
tus emociones
Identificar por qué reaccionamos de determinada manera
y qué factores desencadenan esas acciones, es un paso fundamental para comenzar
a desarrollar la inteligencia emocional.
Para lograrlo, es necesario entrenarse, es decir,
dedicarle tiempo todos los días. Procura reservar un momento antes de dormir,
alrededor de 10 minutos, para concentrarte exclusivamente en repasar tu día y
la forma en que actuaste.
Presta especial atención a cuáles son las emociones o
reacciones de las que estás orgulloso y, por el contrario, cuáles no eres capaz
de controlar y cómo afectan tu vida diaria. Para ayudar a identificar estas
últimas, ten en cuenta que pueden desencadenar:
·
Conflictos con familiares,
parejas, amigos o compañeros.
·
Problemas para relacionarse
con los demás.
·
Necesidad de consumir algún
tipo de sustancia (alcohol, drogas, o medicamentos).
Hazte una serie de preguntas:
·
¿Qué estoy sintiendo?
·
¿Por qué me estoy sintiendo
así?
·
¿Qué consigo sintiéndome de
esta forma?
·
La situación que provocó las
emociones negativas ¿tiene una explicación diferente a la que creo?
·
¿Existe otra forma de actuar
frente a esta situación?
Puede que el consejo de pensar antes de actuar suene
como un cliché, pero practicarlo ayudará a que se convierta en un hábito, y con
ello, será más fácil considerar otras alternativas que eventualmente ayudarán a
que te sientas mejor con tus reacciones o decisiones.
Pero recuerda, esto no significa que debes obviar o
negar tus emociones. Al aceptarlas y reconocer la forma en la que actúas,
encontrarás la forma de familiarizarte con ellas y sentirte más cómodo.
Al aumentar la comodidad alrededor de las emociones
intensas lograrás sentirlas por completo sin reaccionar de manera extrema. Esto
puede llevar a una mayor satisfacción con la vida en general y a un menor
riesgo de desarrollar problemas físicos o mentales.
Escribe
lo que sientes
La escritura es una gran herramienta para reconocer
las emociones. Si bien pensarlas es muy útil, plasmarlo en papel puede ayudar a
reflexionar sobre ellas con mayor profundidad. Incluso puede permitir
identificar patrones.
Mantén un diario cerca para poder anotar sentimientos
o emociones intensas a medida que suceden o que piensas en ellas. También te
permitirá explorar otras respuestas y formas de actuar.
Sitúa
las emociones
Hay un momento y lugar para todas las emociones, desde
las leves hasta las intensas. Por ejemplo, llorar incontrolablemente es una
respuesta muy común ante la pérdida de un ser querido, sin embargo, puede ser
una reacción extrema hacerlo cuando se rompe la bolsa del mercado o cuando se
cae una carpeta llena de papeles.
Es importante ser consciente del entorno y de la
situación para controlar nuestras reacciones. También puede ser de ayuda
mantener una distancia de los eventos inquietantes o frustrantes que
desencadenan este tipo de episodios.
Recurre a actividades que ayuden a distraerte, como
dar un paseo, leer, mirar televisión, o simplemente hablar con alguien cercano.
Haz
ejercicio
Puedes recurrir a la actividad física para controlar
el estrés, la frustración y liberar tensiones provocadas por eventos
inquietantes. Esto se debe a que, al ejercitarte, el organismo libera
neurotransmisores que se vinculan a la sensación de bienestar, la serotonina y
las endorfinas.
Técnicas
de respiración y meditación
Existen distintas técnicas, prácticas o hábitos que
pueden ayudar a desarrollar inteligencia emocional. Una de las más recomendadas
es el mindfulness, plenitud o conciencia plena.
Con esto se busca estar atentos en todo momento a los
pensamientos, sentimientos, sensaciones corporales y al entorno. También
implica aceptar los pensamientos y sentimientos sin juzgarlos, y sin creer que
existe una forma ‘correcta’ o ‘incorrecta’ de sentir en un determinado momento.
Otra opción es la respiración profunda, en la que se presta una mayor atención
a la respiración. Esto no hará que las emociones desaparezcan (tampoco es el
objetivo), pero ayudará a reducir reacciones extremas que quieras evitar. Para
hacerlo solo debes seguir estos pasos:
·
Respirar lentamente: Las respiraciones profundas comienzan en el
diafragma y suben por el vientre hasta el pecho.
·
Mantener la respiración: sostener el aire entre cinco a diez segundos.
·
Exhalar lentamente: liberar el aire sostenidamente entre cinco y diez
segundos.
Tener un mantra puede ser útil para llevar a cabo esta
técnica, por ejemplo “Estoy tranquilo”.
No
descuides el estrés
Ciertas situaciones pueden dificultar el control de
las emociones, incluso entre aquellos que han desarrollado una inteligencia
emocional. Entre ellas se encuentran los momentos de gran tensión o estrés.
Diferentes hábitos saludables te permitirán mantener
el estrés controlado:
·
Dormir correctamente.
·
Hacer actividades
gratificantes.
·
Hacer ejercicio.
·
Pasar tiempo con familiares o
amigos.
Consulta
a un psicólogo o terapeuta
Todos estos consejos pueden ayudar a manejar las
emociones que afectan nuestra vida, sin embargo, si estas continúan siendo
abrumadoras, lo mejor será consultar a un profesional de la salud mental.
Los problemas emocionales constantes pueden estar
relacionados con afecciones de salud mental, como trastorno límite de la
personalidad, trastorno bipolar, trastorno ansiedad
generalizada o depresión.
Los problemas para controlar las emociones también
pueden relacionarse con traumas, fobias, problemas familiares o laborales u
otro tipo de preocupaciones. Para hacer frente a eso, un terapeuta puede
ofrecer apoyo, permitiendo:
·
Explorar en profundidad
factores que contribuyen a las emociones que nos perjudican.
·
Encontrar formas de modificar
los sentimientos perjudiciales o que provocan problemas y angustia. HD
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