Durante el verano se
extiende la luz día y con ello aumenta el tiempo de exposición al sol y a la
radiación ultravioleta (UV), la cual es especialmente intensa en esta época del
año. Entre las 11 y las 16 horas es el momento donde los rayos inciden con
mayor intensidad y logran atravesar el agua; por lo que estando en la pileta,
en el mar o en el río es aconsejable protegernos de los rayos UV.
El adelgazamiento de
la capa de ozono provoca una reducción significativa de la protección de la
atmósfera en la absorción de estos rayos, incrementando así el riesgo de
padecer enfermedades asociadas a la radiación.
Inflamaciones agudas
de la córnea y de la conjuntiva, daños en la retina (especialmente en la
mácula) y a largo plazo el desarrollo de cataratas, la degeneración macular
relacionada con la edad (daño en área de visión central) y la formación de
pterigion (crecimiento anormal de la conjuntiva) son un ejemplo de los daños
oculares que puede ocasionar.
Las actividades que
implican tareas al aire libre (trabajadores rurales, profesores de educación
física, empleados de la construcción, deportistas) o bien la conducción de
vehículos aumentan la exposición a los rayos UV; por lo que estas personas
están sometidas a mayor riesgo de padecer enfermedades relacionadas.
Además de los
trabajos que en muchas ocasiones pueden exponernos al riesgo de padecer
enfermedades ocasionadas por el sol, están también los momentos de ocio y la
oportunidad de pasar tiempo en piscinas para refrescarnos, lo cual nos enfrenta
a otros peligros para la visión.
A la hora de
zambullirnos, debemos tener especial cuidado con las cloraminas. Las mismas se
forman por la reacción de cloro libre con sustancias orgánicas. Estas, en
comparación con el cloro libre, son menos eficaces como desinfectante y más
irritantes para los ojos, pudiendo provocar una conjuntivitis química. Por lo
cual se recomienda el uso de antiparras y evitar la exposición
prolongada.
Para quienes no es
suficiente el sol y deciden usar camas solares con fines estéticos, es
importantes advertirles que según la Organización Mundial de la Salud (OMS),
entre los efectos oculares de las radiaciones ultravioleta se encuentran las
cataratas, el pterigion e inflamaciones oculares como la fotoqueratitis y la
fotoconjuntivitis. Por esta razón se recomienda el uso de gafas protectoras y
uso pantallas solares con filtros UV cuando se utilice este tipo de
tecnología.
Cuidado con el sol: medidas de prevención a la hora
de exponerse
- Evitar la
exposición solar durante las horas de mayor intensidad de rayos UV (de 11 a 16
horas).
- Usar lentes de sol
con diseño envolvente, con un índice de protección del 99% - 100 % o absorción
hasta 400 nm que es su equivalente. Esta propiedad está dada por el agregado de
sustancias químicas (cromóforos) al material del lente. Estos cromóforos son
los que absorben la radiación UV y tienen poco o ningún efecto sobre el color
del lente. El color no es ningún indicador sobre las propiedades protectoras
del anteojo.
- Usar sombrero para
proteger el rostro y los párpados.
- Aplicar abundante
cantidad de filtro solar con factor de protección solar (FPS) superior a 30 y
repetir la aplicación cada 2 horas.
- Si se está
ingiriendo alguna medicación, comprobar que ésta no actúe aumentando la
sensibilidad a la radiación UV. Medicamentos como los antibióticos y los
anticonceptivos orales, así como algunos fármacos empleados en la profilaxis
antipalúdica, pueden producir reacciones adversas dermatológicas tras la
exposición solar.
- Usar anteojos
durante la conducción de un vehículo.
- Usar antiparras en
la piscina.
Conclusión: es recomendable tomar conciencia de los
riesgos que conlleva la exposición solar en horas donde la radiación solar es
más fuerte y durante tiempo prolongado, utilizar medidas de protección y ante
cualquier eventualidad consultar al especialista. Dra.
María Laura Taverna
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