La
osteoporosis es una enfermedad bastante común que se caracteriza por la
ausencia de síntomas, lo que dificulta su diagnóstico. Consiste en una
disminución del tejido óseo y de la densidad de los huesos, lo que provoca una
mayor fragilidad y, por tanto, también un riesgo mayor de tener fracturas
óseas. El diagnóstico suele realizarse después de una fractura que hace que el
paciente acuda a un centro sanitario.
El
porcentaje de población femenina que desarrollará osteoporosis es bastante
alto: una de cada tres mujeres después de la menopausia tendrá osteoporosis y
un 40% desarrollará una fractura asociada a esta enfermedad en algún momento de
su vida. La osteoporosis es una enfermedad frecuente en la población de edad
avanzada y, también, con determinadas enfermedades. Según los resultados de la
densitometría ósea y de diversas investigaciones realizadas con población
española, 1 de cada 3 mujeres con edad superior a los 50 años, y 1 de cada 2 mujeres
mayores de 75 años tiene osteoporosis.
La
prevalencia en hombres es mucho menor y afecta a 1 de cada 20 hombres mayores
de 50 años y a 1 de cada 10 con edad superior a los 75 años. Respecto a las
fracturas derivadas de la osteoporosis, se calcula que 2 de cada 5 mujeres de
edad superior a 50 años (40%) desarrollarán una fractura por osteoporosis a lo
largo de la vida frente a 1 de cada 5 hombres (22%).
El
tratamiento de la enfermedad se aborda desde diferentes aspectos. Por un lado,
existen fármacos que reducen notablemente el riesgo de fracturas. Pero esto
debe ir acompañado de unos hábitos saludables de vida que incluyan una dieta
equilibrada y nutritiva rica en calcio, unos buenos niveles de vitamina D,
hábitos de vida saludable sin tabaco y alcohol y la realización de ejercicio
físico de forma continuada y frecuente. Las fracturas más habituales a causa de
la osteoporosis son las de la cadera, la muñeca y la columna vertebral (espina
dorsal). En ocasiones, la fractura se produce de forma ‘espontánea’, al hacer
un esfuerzo o toser.
Fractura
de cadera
Es muy habitual que la fractura de cadera sea la
primera manifestación de la osteoporosis y suele darse en personas mayores. Se
trata de una fractura grave que puede tener diversos niveles de afectación y que
frecuentemente puede llegar a precisar de una intervención quirúrgica y de la
colocación de algún tipo de prótesis. El proceso de recuperación es clave y
exige una atención constante que obliga a las personas que viven solas a
permanecer ingresados. Cuando la recuperación se ha producido, es posible que
el paciente tenga dolor crónico.
Fractura
de muñeca
Es muy frecuente en mujeres de entre 45 y 65 años que
se produzcan fracturas distales como consecuencia de una caída hacia delante
que provoca, como acto reflejo, apoyar la mano en el suelo para protegerse ante
esa caída. Algunos pacientes soportan un malestar prolongado y un cierto grado
de incapacidad. También puede producirse alguna deformidad como resultado de
una mala consolidación ósea.
Fractura
vertebral
Es un tipo de fractura muy común y que se produce de
forma espontánea, a veces con un simple gesto cotidiano como el de girarse en
la cama o como consecuencia de un ataque de tos. La recuperación es larga y una
vez finalizado el proceso de rehabilitación es posible, en algunos casos, que
no desaparezca el dolor de espalda intenso. En otros casos se mantiene un dolor
crónico de menor intensidad. Es importante que se informe al paciente para el
correcto manejo de los síntomas y de una buena postura, además de un abordaje
disciplinar por diversos especialistas. PyHC
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