En un documento
de la Comisión Teológica Internacional sobre la ley natural, publicado a
inicios de 2009, se exponen brevemente cuatro valores que, según la doctrina
social de la Iglesia, expresan las “grandes líneas del bien común que debe
perseguir la sociedad”.
Esos valores
serían los siguientes: “la libertad, la verdad, la justicia y la solidaridad”.
Al enumerar estos cuatro valores, el documento cita, como fuente de
inspiración, lo que se expone en el Compendio de la doctrina social de
la Iglesia, nn. 107-203.
Veamos
brevemente lo que se dice sobre cada uno de estos valores en el documento de la
Comisión Teológica Internacional. Al inicio, señala que estos valores
corresponden a “las exigencias de un orden ético conforme a la ley natural”. Al
mismo tiempo, subraya que si falta uno de esos valores, “la sociedad tiende a
la anarquía o al dominio del más fuerte”
La libertad
aparece al inicio, vista como “la primera condición de un orden político
humanizador aceptable”. Sin libertad, no habría sociedad humana, pues se
impediría a los hombres expresar sus ideas y desarrollar proyectos propios.
Desde luego, la libertad necesita armonizarse con el bien común de la sociedad,
pero sin libertad ese bien común estaría gravemente dañado.
A continuación,
el texto se fija en el tema de la verdad. “Sin la búsqueda y el respeto a la
verdad, no hay sociedad, sino dictadura del más fuerte. La verdad, que no es
propiedad de nadie, es la única capaz de hacer que los hombres converjan hacia
objetivos comunes”.
Si no se sigue
la verdad, si no se permite que ocupe su lugar, se corre el peligro de que los
más hábiles hagan prevalecer ‘sus verdades’, sus propias opiniones según
intereses particulares, hasta llegar a imposiciones arbitrarias de grupos de
poder organizados hábilmente.
Sobre la
justicia, se recuerda cómo cuando ella falta se establecería “el reino de la
violencia”. La justicia sería, por lo mismo, “el bien más alto que puede
procurar la sociedad. Supone que siempre se busca lo que es más justo”. Ello no
quita la atención a los casos particulares (lo que podríamos llamar como
equidad), pues tal equidad sería “la culminación de la justicia”.
En cuarto
lugar, el documento señala la importancia de la solidaridad: “es preciso que la
sociedad esté regida de una manera solidaria, de tal modo que haya derecho a
contar con la ayuda mutua y la responsabilidad respecto al destino de los
otros, y que los bienes con los que cuenta la sociedad puedan responder a las
necesidades de todos”.
Libertad,
verdad, justicia, solidaridad: se trata valores esenciales que surgen desde una
adecuada comprensión del ser humano y de sus dimensiones corporales,
espirituales, personales y sociales. Valores que hoy, como en cualquier otra
época de la historia humana, merecen ser defendidos y tutelados, sobre todo por
quienes desempeñan diversas tareas en la política y en cualquier forma de
servicio público. FP
No hay comentarios.:
Publicar un comentario