Texto del Evangelio (Jn
12,24-26): En aquel tiempo, Jesús dijo a
sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en
tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su
vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida
eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también
mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará».
Comentario del Evangelio
Hoy
admiramos la serenidad con que san Lorenzo afrontó su martirio el año 257. Eran
momentos de persecución. El Papa san Sixto fue martirizado. Lorenzo era uno de
los diáconos que asistían al Papa. Él se ocupaba de la ayuda a los pobres de
Roma. La autoridad le concedió tres días para reunir las riquezas de la Iglesia
y entregarlas al Emperador. Pero, ¡sorpresa!: san Lorenzo se presentó con una
larga cola de mendigos, pobres, enfermos, lisiados… a los que él atendía. ¡Aquí
están los tesoros de la Iglesia!
—21 siglos
después, los tesoros de Cristo no han cambiado… ¡Somos nosotros quienes
deberíamos cambiar!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario