Las altas temperaturas y el calor agobiante sin lluvias que vive gran
parte del país desde hace ya varios días, especialmente la región central,
trajo aparejada una invasión de pequeños insectos diminutos llamados trips.
Muchos creyeron que se trata de ácaros de aves, o hasta piojos de
palomas, pero en realidad son una plaga de trips, insectos muy pequeños que
miden pocos milímetros y que en los últimos días invadieron varios sectores del
AMBA.
El nombre científico de estos pequeños animales es Caliothrips phaseoli
y pertenecen al género Thysanoptera. Muchas personas mostraron el malestar que
les generó la presencia de estos insectos, ya que por la ola de calor
comenzaron a revolotear y a subirse a todos lados, inclusive se quejaron de la
picazón que provocan.
Según la descripción que hace el Sistema Nacional de Vigilancia y
Monitoreo de Plagas (Sinavimo), el insecto presenta el dorso de la cabeza y el
tórax reticulados, las alas anteriores con dos áreas claras que las atraviesan
a manera de bandas y las patas son oscuras con el extremo de las tibias claras.
Las formas larvales son de coloración amarillo claro.
Las hembras insertan huevos aislados en hojas u otras partes de la
planta, donde se nutren las ninfas. El ciclo huevo-adulto se completa en dos
semanas aproximadamente, y presenta numerosas generaciones por año. Por su
tamaño y ubicación en partes protegidas de las plantas es difícil detectarlos,
la aparición de puntos negros (excrementos) en las hojas es indicio de la
presencia de trips.
“Los trips se encuentran entre los artrópodos cuyas poblaciones son más
abundantes en el cultivo de soja, especialmente en Brasil y Argentina. A pesar
de su pequeño tamaño, los trips se encuentran entre las plagas agrícolas de
mayor relevancia en el mundo, provocando daños a cultivos extensivos, frutales
y ornamentales”, destacaron desde el Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA).
Miles de personas advirtieron la presencia de pequeñísimos puntos negros
en sus pieles y ropas y una comezón posterior. Los trips adultos son de color
gris oscuro casi negro y miden poco más de 1 milímetro de longitud. Incluso, en
la Ciudad y el Conurbano la ropa recién lavada y colgada en la soga se
transformó en una suerte de atractor cromático y quedó impregnada de cientos de
trips.
Entre las soluciones para combatir esta plaga se encuentran el jabón
potásico pulverizado y las trampas cromáticas (trozos de plásticos de colores
vivos pintados con aceite). BP
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