Lectura: Mc 15,16-20
Los soldados lo
llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia. Lo
vistieron con un manto de púrpura, hicieron una corona de espinas y se la
colocaron. Y comenzaron a saludarlo: «¡Salud, rey de los judíos!». Y le
golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le
rendían homenaje. Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto de
púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para
crucificarlo.
Meditación:
En este misterio podemos
contemplar una realidad tremenda: la
burla a Dios. De hecho los soldados se burlaron de Cristo. Lo
convirtieron así en Rey de burlas, como todos aquellos que incluso hoy, se
enfrentan con Dios, lo desprecian, lo ofenden…
Para nosotros es, sin
embargo, Rey verdadero. Por esto, queremos reparar dicha burla con nuestra
adoración, reconociéndolo como Dios verdadero. Así, los creyentes, reparamos
los pecados propios y ajenos con nuestra adoración en la santa misa, con
nuestra oración frecuente y desinteresada, con nuestro perseverante esfuerzo en
vivir los mandamientos…
•
¿Trato a Dios con confianza pero también con sumo respeto?
•
¿Me duele cuando se ofende a Dios? ¿Reparo las blasfemias?
•
¿Reparo con mi vida los pecados propios y los de los demás?
Oración:
Acto de desagravio
(Después de cada
invocación se responde: “te rogamos, escúchanos").
•
Señor perdona todos los sacrilegios eucarísticos.
•
Señor perdona todas las santas comuniones indignamente
recibidas.
•
Señor perdona todas las profanaciones al Santísimo Sacramento
del altar.
•
Señor perdona todas las irreverencias en la Iglesia.
•
Señor perdona todas las profanaciones, desprecios y abandono
de los sagrarios.
•
Señor perdona todos los que han abandonado la iglesia.
•
Señor perdona todo desprecio de los objetos sagrados.
•
Señor perdona todos los que pasaron a las filas de tus
enemigos.
•
Señor perdona todos los pecados del ateísmo.
•
Señor perdona todos los insultos a tu Santo Nombre.
•
Señor perdona toda la frialdad e indiferencia contra tu amor
de redentor.
•
Señor perdona todas las irreverencias y calumnias contra el
Santo Padre.
•
Señor perdona todo desprecio de los obispos y sacerdotes.
•
Señor perdona todo desprecio hacia la santidad de la familia.
•
Señor perdona todo desprecio a la vida humana.
Contemplación:
Centrándonos en el
Corazón de Cristo crucificado, repetimos: “Padre, perdónalos porque no
saben lo que hacen”.
Acción:
Un buen propósito de reparación es
ofrecer la confesión y comunión de los
primeros nueve viernes de mes al Sagrado Corazón de Jesús.
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