Lo que
comes y bebes tiene un profundo impacto en tus vasos sanguíneos y tu salud en
general. Cuanto peor sea el estado de tus vasos sanguíneos, mayor será el
riesgo de sufrir un ACV y una enfermedad cardíaca. Nuevos estudios están
arrojando luz sobre los efectos específicos de diversas bebidas en la salud de
los vasos sanguíneos, destacando cómo algunas bebidas pueden favorecer la salud
cardiovascular, mientras que otras pueden aumentar el riesgo de sufrir un ACV.
Exploremos lo que revelan estos estudios sobre qué bebidas podría querer
consumir con más frecuencia y cuáles debería evitar.
¿Los
jugos de frutas y los refrescos aumentan el riesgo de sufrir un ACV?
Un
estudio publicado en septiembre de 2024 analizó datos de casi 27.000
participantes en 27 países, examinando cómo los refrescos y los jugos de frutas
afectan el riesgo de sufrir un ACV. Los investigadores descubrieron que beber
solo un refresco al día, ya sea que contenga azúcar o un edulcorante
alternativo, se asocia con un aumento del 22% en el riesgo general de sufrir un
ACV. El riesgo aumenta drásticamente con el aumento del consumo, por lo que
quienes beben dos o más porciones al día experimentan niveles aún más altos de
riesgo. Curiosamente, este estudio descubrió que beber un jugo de fruta
procesado al día estaba relacionado con un riesgo aún mayor del 37%, y el
riesgo se triplicaba para quienes consumían dos jugos o refrescos al día. Las
mujeres parecían especialmente vulnerables a estos efectos, lo que subraya la
necesidad de tener más cuidado en ciertos grupos demográficos.
El
estudio también descubrió que las mujeres son más vulnerables a este efecto.
Otro punto que destacaron los investigadores es que, aunque los jugos de fruta
a veces contienen nutrientes como polifenoles que protegen los vasos
sanguíneos, muchos también contienen edulcorantes y conservantes que anulan
estos beneficios. Además, beber siete o más vasos de agua al día se asoció con
un menor riesgo de ACV, lo que deja claro que el agua es el sustituto
recomendado de los jugos y los refrescos.
El
vínculo entre el consumo de café y té y el aumento del riesgo de sufrir un
ataque cerebral
El
segundo estudio, publicado en junio del mismo año, mostró que beber más de
cuatro tazas de café al día se asocia con un aumento del 37% del riesgo de
sufrir un ictus, aunque es importante señalar que beber cantidades menores no
se asoció con un aumento del riesgo en absoluto. Por el contrario, beber más de
cuatro tazas de té se asoció con una disminución media del 19% del riesgo de
sufrir un ictus, porcentaje que varía según el tipo de té. A la cabeza están el
té negro y el té verde, vinculados a una disminución del 29% y el 27% del
riesgo de sufrir un ictus, respectivamente.
También
cabe destacar que esta ventaja de beber té desaparece cuando se añade leche a
la bebida, pero está claro que el té es mucho más recomendable para la
prevención de un ictus. Incluso si no bebes más de cuatro tazas de café al día,
sustituir solo una taza de café por té puede reducir significativamente el
riesgo de sufrir un ataque cerebral.
El
impacto de los edulcorantes artificiales en la salud cardiovascular
Los
edulcorantes artificiales, que suelen encontrarse en las bebidas dietéticas,
también han sido objeto de escrutinio. Un estudio de 2024 de la Clínica
Cleveland descubrió que el eritritol (un edulcorante artificial común en muchas
bebidas y alimentos ‘sin azúcar’) puede aumentar el riesgo de ataque cardíaco y
ACV al promover la formación de coágulos sanguíneos. Este hallazgo indica que
los edulcorantes artificiales podrían no ser tan seguros como se creía
anteriormente, y su posible papel en el aumento de los riesgos cardiovasculares
justifica la precaución.
En
conclusión, el té y el agua son las bebidas recomendadas
Estos
estudios destacan colectivamente que lo que bebemos influye profundamente en
nuestra salud, especialmente en lo que respecta al riesgo de ACV y el bienestar
cardiovascular. El té y el agua surgieron como las bebidas más beneficiosas,
mientras que las bebidas azucaradas o endulzadas artificialmente plantearon los
mayores riesgos. Algunas conclusiones clave incluyen:
Limita las
bebidas azucaradas y endulzadas artificialmente: tanto los refrescos azucarados como los dietéticos, así como los
jugos de frutas procesados, están asociados con un aumento significativo del
riesgo de ACV.
Disfruta del
café con moderación: beber menos de
cuatro tazas de café al día parece seguro, pero exceder este límite podría
aumentar el riesgo de sufrir un ACV.
Elige té
para la salud cardiovascular: el
consumo regular de té negro o verde (sin leche) puede ayudar a reducir el
riesgo de sufrir un ACV, lo que lo convierte en una opción saludable para el
corazón.
Prioriza el
agua: el agua, que está claramente relacionada con
la reducción del riesgo de sufrir un ACV, es una excelente opción para mantener
la salud cardiovascular.
En
resumen, el té y el agua son las mejores opciones para tener un corazón más
sano y un menor riesgo de sufrir un derrame cerebral. Si bien puedes seguir
disfrutando del café con moderación, es recomendable reemplazar los jugos
azucarados y los refrescos con estas bebidas recomendadas. Realizar estos
simples cambios en sus opciones de bebidas podría marcar una diferencia
sustancial en tu salud general. JQR
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