Ursulina, 18
de Mayo
Martirologio romano: En Mergentheim,
Alemania, beata Blandina (María Magdalena) Merten, virgen de la Orden de Santa
Úrsula, que unió a la vida contemplativa el cuidado de la formación humana y
cristiana de niñas y adolescentes (†
1918).
Fecha de beatificación: 1 de noviembre de 1987 por S.S. Juan Pablo
II.
María Magdalena Merten nació el 10 de julio de
1883 en Düppenweller de Saarland (Tréveris, Alemania). Fue bautizada con el
nombre de María Magdalena. Recibió la primera comunión en 1886 y pocos días
después la confirmación. Desde este momento la comunión y la piedad eucarística
fueron el fundamento de su vida de fe. Estudió para maestra en el Instituto
Magisterial de Marienau, donde recibió su título profesional. Mientras
estudiaba magisterio fallecieron sus padres.
Inició su labor pedagógica en Tréveris. Enseñó en
diversas escuelas desde 1902 hasta 1907. Siempre se distinguió por su
misticismo y devoción a la Eucaristía, a la Pasión del Señor y a María. En el
magisterio unía la formación intelectual con la espiritual. A las alumnas les instruía
con notable afecto. Dedicaba especial cuidado a la educación de pobres, a
quienes les procuraba alimento y vestido.
Blandina del Santísimo Corazón de Jesús fue el
nombre elegido cuando ingresó a la Orden de las Ursulinas en 1908. Se le ordenó
ir a la escuela de Saarbrucken, donde al poco tiempo se enfrentó con la
enfermedad que le ocasionará la muerte: la tuberculosis. A causa de su mal
regresó a Tréveris, donde -con la admiración de sus discípulas y hermanas-
continuó su ardua y fecunda labor docente hasta su muerte. Por disposición
médica fue trasladada a Tréveris, donde emitió la profesión perpetua en 1913.
De 1913 a 1916 trabajó en la enseñanza. Murió de tisis, sin haber perdido nunca
la sonrisa y transcurrió su vida en continuo coloquio con Dios. Durante su vida dio muestras de su gran piedad y
durante su enfermedad fue notoria su paciencia y fe profunda.
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