El mercado está lleno de oferta: productos grandes, chicos,
simples, complicados, caros baratos, lujosos y no tanto, servibles e…
inservibles. Sí, desgraciadamente, el que un producto o servicio esté a la
venta no quiere decir que su calidad y funcionamiento sean óptimos.
¿Cuántas veces nos han intentado dar gato por liebre? ¿O
llegamos felices a nuestras casas después de un día de ‘shopping’ sólo para
descubrir que lo que acabamos de comprar no funciona o no es lo que anunciaban?
Pero esto no es lo peor del caso. Algunas empresas y
vendedores (no hay que generalizar) asumen su responsabilidad y muy amablemente
llevan a cabo el cambio de nuestra mercancía, o la devolución de nuestro
dinero. Pero otros, simplemente se niegan a respetar nuestros derechos.
¿De qué derechos estoy hablando? De los derechos del
consumidor. En efecto, por el simple hecho de comprar una mercancía o contratar
un servicio ya estamos protegidos por la ley. Además, no estamos solos, pues
tenemos quien nos defienda y haga cumplir dichos derechos: la Procuraduría
Federal del Consumidor (Profeco).
México es el segundo país latinoamericano con una Ley Federal
de Protección al Consumidor y el primero en crear una Procuraduría.
El 5 de febrero de 1976, se establecen por primera vez
derechos para los consumidores y se crea un organismo especializado en la
procuración de justicia en materia del consumo. Nace así la Ley Federal de
Protección al Consumidor, el Instituto Nacional del Consumidor y la Profeco.
La Profeco promueve y protege los derechos del consumidor,
fomenta el uso inteligente y procura la equidad y seguridad jurídica en las
relaciones entre proveedores y consumidores.
Por ello es importante que todos los ciudadanos sepamos bien
cuáles son nuestros derechos como consumidores, para que en el momento que
detectemos una irregularidad, inmediatamente exijamos justicia. Los derechos de
los consumidores son siete:
1. Derecho a la información: Toda la información del producto, mostrada en la publicidad,
las etiquetas, instructivos y garantías debe ser verdadera y clara, los
consumidores debemos saber perfectamente qué es lo que estamos comprando.
2. Derecho a la educación: Podemos conocer nuestros derechos como consumidores,
como recibir educación en materia de consumo y saber de qué forma nos protege
la ley.
3. Derecho a elegir: Nadie puede presionarnos a elegir un producto o
servicio sobre otro o exigirnos pagos o anticipos sin que se haya firmado un
contrato.
4. Derecho a la seguridad y calidad: Los bienes y servicios que se ofrecen deben cumplir con
las normas en materia de seguridad y calidad. Los instructivos deben incluir
las advertencias necesarias y explicar claramente el uso adecuado de los
productos.
5. Derecho a no ser discriminados: Al comprar un producto o contratar un servicio, no
pueden negárnoslo, discriminarnos o tratarnos mal por nuestro sexo, raza,
religión, condición económica, nacionalidad, orientación sexual, por tener
alguna discapacidad o cualquier motivo similar.
6. Derecho a la compensación: Si un proveedor nos vende un producto de mala calidad o
que no cumple con las normas, tenemos derecho a que nos lo reponga o nos
devuelva nuestro dinero, así como a una bonificación no menor al 20% del precio
pagado. Los consumidores también tenemos derecho a que nos indemnice por los
daños y perjuicios que nos haya ocasionado.
7. Derecho a la protección: Tenemos derecho a ser defendidos por las autoridades y
exigir la aplicación de las leyes; también organizarnos con otros consumidores
para defender intereses comunes. CM
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