La
mayoría de nosotros vemos la depresión como un fenómeno causado principalmente
por diversos eventos negativos que hemos experimentado y circunstancias
desafortunadas que nos hacen sentir deprimidos y tristes. Sin embargo, existe
una variedad de causas cotidianas de depresión que la mayoría de las personas
ignoran y que en realidad afectan la calidad de nuestras vidas de manera
significativa. Entonces, si sientes una tristeza inexplicable, te abruman
constantes pensamientos negativos y tienes un sinfín de otros síntomas que
indican que puedes estar deprimido, es hora de comprobar si has adoptado estos
10 hábitos diarios que tienen un efecto adverso en tu salud.
1. Uso
excesivo de la tecnología
Smartphones,
tabletas, televisores y ordenadores: todos ellos pasan el tiempo de forma
agradable y nos permiten consumir información cuando y donde queramos. Sin
embargo, un estudio de la Universidad de Michigan, que examinó los hábitos de
consumo de medios de 318 participantes, demostró que varios medios de comunicación
también actúan como un arma de doble filo y pueden fomentar los síntomas de
depresión. La aparición de estos síntomas se explica por el hecho de que la
multitarea, como mirar televisión y leer noticias en un teléfono inteligente
simultáneamente, sobrecarga el cerebro con demasiada información para funcionar
correctamente, lo que provoca agotamiento y, en última instancia, depresión.
2. Mala
nutrición
No es
ningún secreto que nuestros hábitos alimentarios tienen un impacto directo en
nuestra salud general. Pero si bien muchos optan por centrarse en los efectos
negativos como el sobrepeso, nuestra alimentación también tiene el poder de
cambiar nuestro estado de ánimo por completo. En un estudio publicado en el
British Journal of Psychiatry, los participantes que comieron más alimentos
procesados tuvieron más síntomas de depresión que sus homólogos que evitaron
hacerlo. Otro estudio encontró que los participantes cuyas dietas eran bajas en
pescado sufrían más depresión que sus contrapartes, probablemente debido a la
falta de ácidos grasos omega-3. Estos ácidos se asocian comúnmente con la
regulación de los niveles de serotonina, un neurotransmisor en el cerebro que
afecta nuestro estado de ánimo.
3. Ir
a dormir tarde
A
veces, todo lo que queremos hacer al final de un día duro y ocupado es
desconectarnos y mirar televisión, pasar tiempo en un restaurante o dedicarnos
a nuestro pasatiempo favorito. Sin embargo, un estudio de la Universidad de
Binghamton descubrió que la mañana siguiente puede ser más gris de lo esperado
si eliges acostarte más tarde de lo habitual, aunque dediques ese tiempo a
descansar y relajarte. La razón es que una falta grave de sueño altera el
funcionamiento del cerebro y perjudica significativamente la atención, la
concentración y la memoria. Así, aparte de la sensación de agotamiento que te
acompañará a lo largo del día, el gran esfuerzo por mantener el funcionamiento
normal sólo desencadenará sentimientos más fuertes de frustración y ansiedad.
4.
Tener amistades pesimistas
Es muy
posible que las críticas y comentarios negativos del círculo de personas más
cercanas a ti provengan de su deseo genuino de brindarte buenos consejos. Sin
embargo, como en muchos otros casos, incluso los sentimientos negativos y
pesimistas deben tomarse en la dosis adecuada. Según la psicóloga clínica Dra.
Susan Heitler, pasar muchas horas junto a una persona negativa puede empeorar
nuestra visión del mundo, identificarnos con los pensamientos negativos de la
otra persona y compararlos con muchos acontecimientos de nuestra vida. Esto no
significa que tengas que descartar a las personas cercanas a ti, solo trata de
hablarles sobre el hecho de que las conversaciones negativas no te benefician y
tal vez les hagas ver el mundo de una manera mucho más positiva.
5. Pasar
demasiado tiempo en un ambiente ajetreado y superpoblado
La vida
en el centro de la ciudad tiene muchas ventajas, como la proximidad a muchos
restaurantes, disponibilidad de transporte público, diversas instalaciones
públicas, vibrante vida nocturna, muchas oportunidades de empleo y más. Sin
embargo, en un estudio realizado en 2011 en el Instituto de Salud Mental de la
Universidad de Heidelberg, se descubrió que el ritmo de vida rápido y ruidoso
que caracteriza a las grandes ciudades también puede generar un gran estrés
mental, que se manifiesta en síntomas de ansiedad y depresión. Así que, a pesar
de tu gran amor por estas zonas, intenta pasar un poco más de tiempo en parques
y jardines públicos cercanos a tu casa donde puedas conectarte con la naturaleza
y disfrutar de un poco de paz y tranquilidad.
6. Aislarte
durante mucho tiempo
Después
de un día ajetreado de tareas domésticas, es natural que sintamos la necesidad
de aislarnos y obtener la paz y la tranquilidad que anhelamos durante todo el
día. Además, existen bastantes estudios que atestiguan los múltiples beneficios
de tener un poco de tiempo de calidad con nosotros mismos porque nos permite
resolver problemas de manera más eficiente y procesar la gran cantidad de
información a la que estuvimos expuestos a lo largo del día. Sin embargo, se
recomienda no exagerar con este hábito, y la psicóloga clínica Susan Heitler
también advierte contra la aparición gradual de síntomas de depresión y
ansiedad si no se tiene cuidado. Ella dice que, como parte de cómo afrontar los
desafíos de la vida cotidiana, es importante que fortalezcamos nuestras
amistades existentes y creemos nuevas relaciones que nos permitan compartir y
expresar nuestros sentimientos.
7.
Inacción
Aunque
a todos nos gusta estar inactivos frente a la pantalla del televisor de vez en
cuando, también queremos saber cómo establecer algunos límites y desafiarnos en
una variedad de tareas y pasatiempos. Según el Dr. Heitler, realizar diferentes
tareas, incluso aquellas que no forman parte de nuestros intereses, nos da
sentido, nos distrae de pensamientos negativos y mejora significativamente
nuestro estado de ánimo. Incluso tener un régimen de ejercicio estricto y
constante es un excelente antidepresivo, debido a las diversas sustancias químicas,
como las endorfinas, liberadas en nuestro cerebro que promueven una sensación
de calma y tranquilidad.
8. Insuficiente
exposición a la luz natural
Nuestras
vidas ocupadas a menudo pueden hacer que nos sentemos frente a una pantalla
durante horas y horas, a veces sin siquiera tener un breve descanso al aire
libre. Si notas que no sueles salir durante el día, esto puede explicar el
estado de ánimo sombrío que te invade de la nada. Aparte de nuestra necesidad
natural de tomar un poco de aire fresco y despejar la mente, la exposición al
sol acelera la producción de serotonina, un neurotransmisor en el cerebro que
desempeña un papel central en la regulación emocional. Además, la luz del día
estimula la producción de vitamina D, esencial para la salud del cerebro, que
nos permite mantenernos alerta y lógicos.
9. Tomar
varios medicamentos
La
mayoría de nosotros pensamos que las drogas sólo tienen efectos secundarios
físicos como sarpullido, diarrea y vómitos. Sin embargo, debes saber que
algunos de los efectos secundarios de medicamentos como los anticonceptivos
orales, los antiepilépticos y los corticosteroides pueden tener síntomas
asociados de depresión y ansiedad. Por ejemplo, en un estudio realizado en 2016
en la Universidad de Copenhague, los investigadores corroboraron esta hipótesis
sobre los anticonceptivos orales y descubrieron que cualquier fármaco con
efectos hormonales provocaba cambios de humor extremos entre los participantes.
Por lo tanto, incluso si no puedes evitar el uso de ciertos medicamentos, debes
conocer los diversos efectos secundarios y, cuando aparezcan, hablar con tu
médico al respecto y ver a dónde vas a partir de ahí.
10. Mala
postura
No es
ningún secreto que nuestra postura transmite lo que sentimos al entorno, y
muestra si tenemos confianza en nosotros mismos, si tenemos miedo, si estamos
tristes, etc. Pero este no es el final de la historia, en un estudio publicado
en el Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, se encontró que
nuestra postura tiene un efecto directo en nosotros emocionalmente; Los
participantes que caminaban con la espalda doblada, los hombros caídos hacia
adelante y la cabeza ligeramente inclinada, deprimieron su cerebro y, como
resultado, comenzaron a experimentar síntomas de depresión. JQR
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