Lectura: Mc 15,8-15
La multitud subió y
comenzó a pedir el indulto acostumbrado. Pilato les dijo: «¿Quieren que les
ponga en libertad al rey de los judíos?». Él sabía, en efecto, que los sumos
sacerdotes lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes incitaron
a la multitud a pedir la libertad de Barrabás. Pilato continuó diciendo: «¿Qué
debo hacer, entonces, con el que ustedes llaman rey de los judíos?». Ellos
gritaron de nuevo: «¡Crucifícalo!». Pilato les dijo: ¿Qué mal ha hecho? Pero
ellos gritaban cada vez más fuerte: ¡Crucifícalo! Pilato, para contentar a la
multitud, puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho
azotar, lo entregó para que fuera crucificado.
Meditación:
Jesús aceptó todo
tipo de sufrimiento, sin excluir el dolor físico. De este modo nos acompaña en
el sufrir y nos enseña a combatir el amor desordenado al placer de los
sentidos.
El Señor nos enseña
con su ejemplo que el esfuerzo y sacrificio en favor de los demás, la paciencia
en las adversidades, la fortaleza para hacer el bien, la entrega de la propia
vida… son actos que, de la vida de Cristo han pasado a la vida de muchos
hermanos nuestros cuyo deseo de imitar al Señor los llevó a la santidad. De
este modo, Jesucristo y los Santos nos ayudan con su ejemplo a vivir
cristianamente la realidad del dolor y del esfuerzo que, muchas veces, implica
la fidelidad cristiana.
•
Cuando me toca sufrir, ¿miro a Cristo que se ofreció por mí
para yo también ofrecer el sufrimiento?
•
¿Soy fiel al Señor, incluso cuando seguirlo de cerca es muy
difícil y doloroso?
•
¿Sufro con paciencia las contrariedades para crecer en el
amor a Dios y los demás?
Oración:
Creo en Ti
1. Señor, Tú siempre me has dado
La fuerza
necesaria, y, aunque débil, Creo en Ti.
2. Señor, Tú siempre me has dado
La paz de
cada día, y, aunque angustiado, Creo en Ti.
3. Señor, Tú siempre me has guardado
En la
prueba, Y, aunque estoy en ella, Creo en Ti.
4. Señor, Tu siempre has alumbrado
Mis
tinieblas, Y, aunque no tengo luz, Creo en Ti.
Contemplación:
Repitamos en el
corazón: “Señor yo creo, pero aumenta mi fe”.
Acción:
Ofrecer mis sufrimientos a Jesús en
bien de las almas más alejadas de Dios.
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