Ofrecemos estos
breves puntos con la intención de que puedan servir para la meditación
individual o comunitaria. Son tomados de las lecturas y de las oraciones de la
misa del domingo 6 de julio de 2025.
Se dividen en tres
partes: lo que Dios nos dice (con un comentario que nos puede ayudar a
comprender el Evangelio); lo que nosotros podemos decirle a Él como respuesta;
y de qué modo podemos llevarlo a la vida cotidiana. Dios quiera que ayuden a
muchos a dedicarle, cada domingo, un tiempo especial a Dios, nuestro Señor.
Dios nos habla
•
El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y
los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios
adonde Él debía ir. Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores
son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la
cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven
dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el
camino. Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta
casa!” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de
lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo
de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en
casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
sanen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de
ustedes”. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a
las plazas y digan: “¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a
nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de
Dios está cerca”. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos
rigurosamente que esa ciudad». Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos
de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre». Él les dijo:
«Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar
sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y
nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les
sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo» (Lc 10, 1-12. 17-20).
Reflexión
“Los mandó así,
porque dos son los preceptos de la caridad: el amor de Dios y el del prójimo; y
entre menos de dos no puede haber caridad. Esto nos indica que, quien no tiene
caridad con sus hermanos, no debe tomar el cargo de predicador” (San Gregorio en Catena Aurea).
Nosotros le hablamos
•
“En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la
gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está
llena de justicia “(Antífona de entrada)”.
•
“Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a
la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la
servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios por los siglos de los siglos” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
•
Así como Jesús llamó a los 72 discípulos, nos llama a todos.
¿Pensamos en el llamado de Dios? ¿Cómo respondemos a él?
•
¿Pensamos en la vida de fe y en la salvación eterna de los
demás?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario