Ofrecemos estos
breves puntos con la intención de que puedan servir para la meditación
individual o comunitaria. Son tomados de las lecturas y de las oraciones de la
misa del domingo 13 de julio de 2025.
Se dividen en tres
partes: lo que Dios nos dice (con un comentario que nos puede ayudar a
comprender el Evangelio); lo que nosotros podemos decirle a Él como respuesta;
y de qué modo podemos llevarlo a la vida cotidiana. Dios quiera que ayuden a
muchos a dedicarle, cada domingo, un tiempo especial a Dios, nuestro Señor.
Dios nos habla
“Un doctor de la Ley
se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer
para heredar la Vida eterna?» Jesús le preguntó a su vez: «¿Qué está escrito en
la Ley? ¿Qué lees en ella?» Él le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con
todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu
espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo». «Has respondido exactamente, -le
dijo Jesús-; obra así y alcanzarás la vida». Pero el doctor de la Ley, para
justificar su intervención, le hizo esta pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?»
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: «Un hombre bajaba de Jerusalén
a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo
hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo
camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita:
lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar
junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas,
cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo
condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos
denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: "Cuídalo, y lo
que gastes de más, te lo pagaré al volver". ¿Cuál de los tres te parece
que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?» «El que tuvo
compasión de él», le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: «Ve, y procede tú de
la misma manera»” (Lc 10,25-37).
Reflexión
“Reflexiona sobre el
protagonista de la parábola. Jesús no dijo que un judío hizo todo esto con un
samaritano, sino que fue un samaritano el que hizo todo aquel derroche de
liberalidad. De donde se deduce que debemos atender a todos por igual y no sólo
a los de la misma familia en la fe, descuidando a los demás. Así que también tú
si vieres que alguien es víctima de una desgracia, no te pares a indagar: tiene
él, derecho a tu ayuda por el simple hecho de sufrir. Porque si sacas del pozo
al asno a punto de ahogarse sin preguntar de quién es, con mayor razón no debe
indagarse de quién es aquel hombre: es de Dios, tanto si es griego como si es
judío: si es un infiel, tiene necesidad de tu ayuda” (San Juan Crisóstomo, Homilía
10 sobre la carta a los Hebreos, capítulo 6 San Juan Crisóstomo, Homilía 10
sobre la carta a los Hebreos, capítulo 6).
Nosotros le hablamos
•
“Señor Dios, que iluminas a los extraviados con la luz de tu
verdad, para que puedan volver al buen camino; danos, a quienes hacemos
profesión de cristianos, la gracia de rechazar todo lo que se opone a este
nombre y comprometernos con todas sus exigencias. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios,
por los siglos de los siglos” (Oración
Colecta).
•
“Mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable:
respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. Respóndeme,
Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí; Yo soy un
pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: así alabaré con cantos el
nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias” (salmo 68).
Nuestra vida cambia
•
¿Se amar de modo desinteresado?
•
¿Puedo amar a todos, buscando no sólo su bien físico sino
también su bien espiritual, como ama el Señor?
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