Porque estilizan las piernas,
por gusto personal o porque suele considerarse que agregan formalidad, muchas
mujeres que realizan tareas de atención al público o que trabajan en oficinas
se ven exigidas al usar zapatos con tacos desde la mañana a la noche.
Más allá de la incomodidad
(¿quién puede negar que no son confortables?), a mediano o largo plazo las
consecuencias se hacen sentir.
El kinesiólogo Matías Sigampa,
miembro del colegio de kinesiólogos de la zona norte de Buenos Aires, advierte
algunas consecuencias.
“A raíz del cambio de posición y
por lo tanto del movimiento, la biomecánica corporal se modifica” indica
Sigampa.
Las consecuencias más habituales
que se ven en el consultorio, según los especialistas, son las siguientes:
esguinces de tobillo, tendinopatías (rotuliana y aquiliana), desequilibrios
musculares, metatarsalgias anteriores y lumbalgias.
También puede causar problemas
circulatorios, hinchazón en los pies, tobillos y piernas y predispone la
aparición de las várices (ya que el apoyo del pie se ve modificado y la bomba
muscular de la pierna que ayuda a retornar la sangre hacia el corazón se ve
disminuida).
En los casos más complejos, por
su parte, los médicos traumatólogos explican que pueden desencadenarse
juanetes, dedo en martillo, procesos degenerativos, como artrosis o
inestabilidad de tobillo.
“Entre el 55 y 57%, de la carga
corporal se distribuye mayoritariamente en el talón y el resto, en menor
porcentaje, en el ante pié. Al utilizar tacos, esta relación se invierte siendo
el metatarso el que más sufre este cambio de posición”, agrega Sigampa.
Para tener en cuenta: se
considera que un taco de 4 centímetros genera que la parte delantera soporte un
57% de la distribución del peso y un taco de 6 centímetros aumentaría a 75%. O
sea, “la parte anterior del pie estaría recibiendo una carga para lo cual no
está preparado”.
- Procurar elegir zapatos cómodos, que no dejen el pie comprimido en los laterales y si la jornada va a ser larga, con menos de cuatro centímetros de taco.
- Antes de decidir llevar los tacos más saltos, tener en cuenta si habrá posibilidades de estar sentada.
- Procurar cambiar de zapatos y de altura de tacos todos los días.
- Si es necesario usar tacos todos los días, implementar una serie de ejercicios específicos que tengan en cuenta los desequilibrios musculares y minimicen los efectos dañinos a largo plazo.
¿Qué zapatos elegir?
“El mejor calzado es aquel con
taco de tres a cinco centímetros, de punta redonda o cuadrada, nunca angosta y
de caja alta (zona del empeine). El contrafuerte debe ser firme y la suela de
goma, no demasiado flexible o algún material compuesto para absorción del
impacto de la marcha”, explica el doctor Luciano Mariani, especialista de pie y
tobillo del servicio de traumatología del Dr. Martínez Wagner, Clínica San
Camilo.
- Los que tienen plataforma pueden resultar más adecuados, porque neutralizar una parte de la altura del taco.
- Los de tacón de base ancha también tienen un visto bueno, porque reparten algo mejor el peso.
- De ser posible, conviene elegir aquellos de buen material, de piel especialmente. Son más suaves y reducen la transpiración.
- Otro dato: es mejor evitar los diseños excesivamente en punta, porque facilitan la aparición de juanetes y dedos en martillo, incluso si no son de mucho taco.
Un dato para tener en cuenta: en
estado canadiense de Columbia Británica, un ámbito con más de 4 millones de
habitantes, se prohibió mediante una ley la exigencia a las mujeres usar tacos
para ir a trabajar. Los argumentos fueron que, además de considerarlo
discriminatorio en términos de políticas de género, también supone un riesgo de
caídas y heridas, lo que compromete la seguridad en el centro de trabajo.
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