jueves, 22 de febrero de 2018

Paruresis: Qué es, causas, síntomas y tratamiento

¿Qué es?
La paruresis es un trastorno psicológico que impide o dificulta la micción en baños públicos o privados, especialmente si hay otras personas cerca. Si se tiene paruresis, se evitará ir al baño en bares, restaurantes, discotecas, aeropuertos u otros lugares públicos, donde es altamente probable que haya otras personas orinando a su lado, aunque haya una mampara de por medio. Incluso, si el caso es severo, se evitará ir al baño en la casa de un familiar, o en su propia casa si tiene visitas. 
Las alteraciones al orinar pueden variar según el grado de paruresis. Algunas personas sufren una espera más o menos larga para el inicio de la micción (paruresis leve) y otras directamente no pueden orinar nada (paruresis severa). 

Causas
Lo que sucede es lo siguiente: las personas afectadas por este trastorno sienten mucho estrés y ansiedad cuando tienen que orinar en baños públicos o privados, cuando tienen otras personas cerca. Esta ansiedad impide o dificulta que el esfínter voluntario de la uretra se relaje, y por lo tanto, también se dificulta o se impide la salida de la orina. 
Algunos investigadores creen que la paruresis podría tratarse de una manifestación especial de fobia social. 
Los problemas para orinar cerca de otras personas suelen comenzar en la pubertad, a raíz de una experiencia traumática, de gran estrés, o de una personalidad extremadamente tímida e introvertida, con baja autoestima y complejo de inferioridad. 
También es posible que sus padres u otras personas les hayan hecho sentir mucha vergüenza, que hayan sufrido acoso escolar en el baño, o que hayan sufrido abuso sexual. 
Muchas personas que han pasado por este tipo de situaciones no han desarrollado paruresis, lo que indica que también hay otros factores que influyen, como podría ser una predisposición física o psicológica. 
Sea cual sea el caso, después de la situación traumática que genera el trastorno o de la primera mala experiencia al querer orinar en un servicio público, el subconsciente relaciona estas emociones negativas con el hecho de orinar en presencia de otras personas. 
Así, quien sufre paruresis comienza a evitar los baños públicos y el problema se mantiene o empeora, si no se sigue un tratamiento adecuado. 
En una gran cantidad de casos, los afectados por este trastorno piensan que las otras personas presentes cerca de ellos en el baño les están observando o se burlarán de ellos.  Por otra parte, a muchas personas les avergüenza hablar de este problema, porque sienten que no serán comprendidos. 
Es un problema muy común (se cree que afecta al 10% de la población), por lo tanto hay millones de casos en todo el mundo y la mayoría de ellos tienen cura. 

Síntomas
Estas son algunas de las conductas frecuentes en personas con paruresis:
  • Evitan orinar en baños públicos.
  • También evitan orinar en baños privados o en su propia casa, si hay otras personas cerca.
  • Evitan beber líquidos cuando tienen que salir de casa.
  • Los ruidos, olores y falta de privacidad visual les inhiben la micción.
Si se tiene problemas para orinar, se debe consultar al médico y descartar que haya problemas orgánicos de fondo, como una infección urinaria, litiasis renal o problemas de próstata en el caso de los hombres. 
Pero básicamente, si se puede orinar sin problemas en la privacidad de tu hogar pero se tiene dificultades para hacerlo en un baño público concurrido, entonces es probable que se padezca de paruresis. 

Consecuencias negativas
Si se tiene este problema, seguramente ya han empezado a evitar ciertas situaciones, como viajes largos por ejemplo. 
Si no es capaz de orinar en otro lado que no sea su casa, posiblemente comiencen a evitar reuniones sociales y salidas a un restaurante o un cine, por ejemplo. 
O tal vez orinan antes de salir de casa, luego cuando tiene que salir no beben casi nada de líquidos y se aguantan los deseos de orinar hasta volver nuevamente a su hogar. 
Pero esto no es bueno para la salud: estas situaciones provocan mucho estrés y ansiedad. 
De modo que si se tienes paruresis (afección también conocida como “vejiga tímida” o “psicogenia urinaria”), lo mejor es buscar una solución rápidamente. 

Tratamiento
Afortunadamente, la paruresis se puede curar en la mayoría de los casos. Estos son los dos tratamientos más efectivos. 
Terapia cognitivo-conductual
Algunos estudios indican que 8 o 12 sesiones de este tipo de terapia, o un taller de una semana ayuda a 4 de cada 5 personas con paruresis. 
La terapia cognitivo conductual es un tratamiento que combina dos aspectos. 
El primero es el aspecto cognitivo del problema. La persona que tiene paruresis muchas veces cree que otras personas les observarán o se burlarán de ellos mientras orinan. 
No olvides que esta afección es considerada una forma de fobia social. Los fóbicos sociales son muy sensibles a los ruidos y los olores que ellos mismos producen y cuando tienen que orinar cerca de otras personas, temen ser criticados por esto. Durante las sesiones del tratamiento psicológico cognitivo el terapeuta intenta desterrar estos miedos irracionales y sustituir los pensamientos negativos por ideas positivas más racionales.
El segundo aspecto es el conductual. Se trata de modificar la conducta de la persona por medio de la exposición gradual, para que logre dominar la ansiedad y orinar en un baño público, como se explica a continuación. 
Terapia de exposición gradual
Algunas personas no necesitan la terapia cognitiva, especialmente si la paruresis que sufren es leve. 
Simplemente con exponerse gradualmente al objeto de su miedo y ver que tienen éxito al orinar cerca de otras personas y que nada malo sucede, los síntomas comienzan a desaparecer. Lo ideal es que esta exposición sea guiada por un psicoterapeuta, especialmente en los casos de paruresis severa. Pero si tus síntomas no son demasiado intensos, entonces tal vez puedas vencer la ansiedad tú mismo, sin ayuda de otra terapia adicional, y para que puedas hacerlo, te daremos algunos consejos:
  • En primer lugar, bebe abundantes líquidos antes de empezar, preferentemente agua.
  • Cuando sientas muchas ganas de orinar, será el momento de comenzar con la exposición gradual.
  • Comienza intentando orinar en un baño privado, en tu casa o la de un familiar, sabiendo que hay otras personas cerca de la puerta del baño (necesitarás la ayuda de un amigo o familiar para esto.)
  • Trata de orinar durante al menos 3 o 4 segundos.
  • Si no puedes hacerlo, pídele a la otra persona que se aleje un poco de la puerta del baño.
  • Trata de relajarte respirando profundamente.
  • Date tiempo. A veces la micción puede demorar en comenzar. Si pasan más de cuatro minutos, entonces sal del baño, descansa un poco y luego lo vuelves a intentar.
  • Si logras orinar, trata de hacer el mayor ruido posible, porque el ruido es lo que muchos paruréticos temen que otras personas escuchen. No abras el grifo del lavamanos para ocultar tus ruidos.
  • Cuando tienes éxito orinando en un baño privado sabiendo que hay una persona del otro lado de la puerta, es hora de dar el siguiente paso.
  • Lo siguiente puede ser intentar orinar con tu amigo o familiar más cerca de la puerta o incluso estando dentro del baño contigo, según lo vayas tolerando.
  • Si no tienes a nadie que te pueda ayudar, también puedes comenzar tu tratamiento en baños públicos que no son muy concurridos, para luego pasar, a medida que vas teniendo éxito, a baños públicos con más gente.
Debes practicar este tratamiento con frecuencia, si puedes varias veces por semana y durante el tiempo necesario. Lo ideal es que cada “sesión” dure cerca de una hora y que incluya 15 o 20 intentos de orinar con personas cerca. Por eso al principio te aconsejábamos beber abundantes líquidos antes de empezar. También puedes beber líquidos durante cada sesión, para tener siempre la sensación de querer orinar con urgencia. Si un día tienes éxito y al día siguiente no consigues o te cuesta mucho orinar, no te preocupes, los vaivenes en los resultados son normales. Un consejo más antes de terminar esta sección: no avances demasiado rápido, ve exponiéndote lentamente a la cercanía de las personas y a baños públicos más concurridos. Y recuerda: si también tienes problemas para orinar en casa, tienes que consultar a un médico con urgencia, podría tratarse de una infección o una obstrucción de las vías urinarias. 

Curiosidades sobre la paruresis
  • Al parecer, cientos de trabajadores de los Estados Unidos podrían haber perdido sus trabajos debido a la paruresis, cuando se les solicitó obtener una muestra de orina en presencia de un testigo para una prueba aleatoria de drogas de abuso, y fueron incapaces de obtenerla.
  • La Asociación Internacional de Paruresis es la única que trabaja a nivel internacional para que esta afección sea más conocida. Organiza talleres y dirige grupos de apoyo en más de diez países diferentes. También existen muchos foros en internet donde las personas afectadas comparten información importante.
  • En 1975 los investigadores Bill Rees y Debbie Leach describieron tres tipos de incomodidad en los retretes públicos: visual, olfativa y auditiva. A las mujeres les incomodaban más los ruidos, mientras que los hombres se sienten más intimidados por lo que ven.
Los resultados de estos estudios fueron publicados en la Journal of American College Health Association.
  • En la Edad Media la paruresis ya se conocía, aunque se creía que era un hechizo que dejaba impotentes a los enemigos, o incapaces de expeler su orina.
  • La paruresis podría no ser un problema para ti. Algunas personas no pueden orinar en un urinario bajo ciertas condiciones, pero sí en un excusado, y esto no representa un problema para esas personas. Pero a otras personas les pasa lo mismo y consideran que tienen una seria discapacidad, sienten que su vida vale menos por eso.
Si tienes dificultades para orinar en ciertas condiciones pero esto no afecta tu vida mayormente, entonces la paruresis tal vez no sea un problema para ti. 
¿Sabían que la paruresis puede mejorar si aumentas tu autoestima? Algunos expertos opinan que las personas con miedos y fobias, muchas veces otorgan un cierto “poder” al objeto de su fobia, un poder que creen no poder superar. 
Entonces, cuando la persona mejora la seguridad en sí misma, el objeto de su miedo pierde fuerza, pierde su poder y los síntomas mejoran o desaparecen. 

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