La infección urinaria constituye uno de los problemas de salud más
frecuentes en nuestro país, potenciada por la falta de controles con
profesionales. Algunos cuadros como dolor, ardor, y deseo de orinar
frecuentemente pueden agravarse y volverse crónicos.
La ginecóloga alemana Mandy Mangler explicó en DPA que suelen afectar más a las
mujeres, incluso varias veces al año. Dado que la infección irrita la mucosa de
la vejiga, esta se vuelve menos flexible y hace que las ganas de orinar
aparezcan más rápidamente.
Por eso, la Dra. Mangler les recomendó a las mujeres -como una forma de
evitar las infecciones urinarias- ir al baño a orinar inmediatamente después de
tener relaciones sexuales. Esto se debe a que durante el sexo pueden ingresar a
la vagina bacterias que luego causan una cistitis. Al orinar, se limpia la
uretra.
«La anatomía de las mujeres es responsable de que se vean afectadas por
las infecciones urinarias más que los hombres. Esto se debe a que la uretra, la
vagina y el ano se encuentran muy cerca en la mujer, y la uretra femenina es
corta, lo que facilita que las bacterias ingresen a la vejiga desde la región
vaginal o anal, con las consecuencias incómodas que acarrea», precisó.
«Habitualmente, los motivos de consulta suelen ser el ardor o el dolor
al orinar, la sensación imperiosa y constante de orinar, orinar frecuentemente
y en pequeñas cantidades o, al terminar de orinar, sentir que no se vació
totalmente la vejiga. También es frecuente el dolor abdominal o pelviano y la
orina turbia, oscura, con olor fuerte o con sangre. Cuando la infección alcanza
los riñones aparece el dolor de espalda, la fiebre elevada, y se pueden agregar
náuseas y vómitos», señaló la Dra. Florencia Fulco, de la División Urología del
Hospital de Clínicas.
En ese sentido, la especialista agregó que «en las mujeres, no es
infrecuente la infección urinaria recurrente, que puede tener épocas de
recrudecimiento con temporadas sin síntomas. Algunas personas tienen factores
que los predisponen a contraer infecciones urinarias como la litiasis, la
hiperplasia prostática benigna, una sonda vesical, el haber recibido
antibióticos por otras causas en los días previos y el antecedente de haber
tenido cirugías urológicas. También, los niños que nacen con malformaciones del
árbol urinario o los pacientes inmunocomprometidos».
Según especificó, el sistema urinario está conformado por un conjunto de
órganos que se ocupan, primero, de depurar la sangre para eliminar sustancias
tóxicas y, a continuación, de almacenar la orina hasta que llegue el momento
socialmente correcto de expulsarla. Una infección urinaria es justamente una
infección que puede afectar a cualquiera de esos órganos: los riñones, los
uréteres, la vejiga o la uretra. De éstos, los más frecuentemente afectados son
la uretra y la vejiga.
«El sistema genital está íntimamente relacionado con el sistema
urinario, ya que algunas estructuras son compartidas, y por eso, cuando los
gérmenes afectan a otras estructuras como los testículos o la próstata también
hablamos de infección urinaria», dijo.
Y aclaró que «los gérmenes suelen ascender de manera retrógrada, es
decir, desde el exterior a través de la uretra. La otra vía de acceso al
aparato urinario que tienen los gérmenes es desde la sangre. Este tipo de
infecciones es más rara, suele ser más grave y aparece en pacientes con
antecedentes médicos».
Según la especialista, los varones tienen dos picos de mayor incidencia:
«Antes del año de vida, por las malformaciones del árbol urinario, y luego de
los 50, por los problemas prostáticos. Las mujeres, en cambio, sufren más
cantidad de infecciones entre los 18 y los 39 años, algo que está asociado al
período de mayor actividad sexual. En mujeres, la tasa de recurrencia dentro de
los primeros 6 meses de resuelta la infección es del 27% y un 2,7% sufrirá una
segunda recurrencia». BP
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