Los
valores normales de glóbulos blancos (leucocitos) en sangre oscilan entre los
4000 y los 11.000 unidades por milímetro cúbico de sangre, en los adultos.
Estar por debajo o por encima puede ser un signo de alerta de problemas de
salud que, en ocasiones, pueden ser graves. Te lo contamos.
Cuando
hablamos de glóbulos blancos o leucocitos solemos hacerlo en términos de
defensa, ya que son una parte importante de la defensa del cuerpo contra
infecciones. Como explican los expertos de la Sociedad Española de Medicina
Interna en condiciones normales, “la médula ósea de los huesos se encarga de
fabricar las células que tenemos en la sangre, que pueden ser glóbulos rojos o
hematíes, glóbulos blancos o leucocitos y plaquetas”. Existen diferentes tipos
de glóbulos blancos y cada uno tiene una función de defensa determinada. Así,
los neutrófilos destruyen bacterias, los linfocitos responden ante agentes
externos y los eosinófilos actúan ante la presencia de alergias, asma o
infecciones.
En
cuanto a las cifras normales de leucocitos, Ana García, Especialista en
Medicina de Familia de Mapfre, señala que “el intervalo de normalidad se sitúa
en los adultos entre las 4.500 y las 11.000 unidades por milímetro cúbico de
sangre, pero que mínimas fluctuaciones de la normalidad no deben alarmarnos”.
Sin embargo, “en caso de que se detecten valores alterados, lo primero que
debemos hacer es repetir la analítica para corroborar los valores alterados, en
cuyo caso, deberá iniciarse un estudio de despistaje para dilucidar la causa”.
¿Qué
puede significar tener unos niveles bajos de leucocitos? Una disminución de los
glóbulos blancos, es decir, por debajo de los 4 mil por microlitro de sangre,
es un signo de bajada de defensas y nos puede hacer más vulnerables a alergias,
bacterias e infecciones. Es lo que se llama leucopenia.
Causas de la leucocitosis
¿Y
tener un exceso de leucocitos? ¿Es malo? Por su parte, si superamos los 11.000,
se denomina leucocitosis, y, aunque no es una enfermedad en sí, puede
alertarnos de que hay un problema de salud que debe ser tratado.
Desde
la Sociedad Española de Medicina Interna informan que la leucocitosis “expresa
que el organismo requiere más leucocitos en sangre periférica, bien porque
tenemos infección o inflamación, en ocasiones generalizada”.
Las
causas que pueden provocar un aumento de los glóbulos blancos en la sangre son
muy variadas, ya que pueden ir desde una inflamación como artritis reumatoide o
gota, hasta tumores, daño tisular (infarto de miocardio, quemaduras extensas,
postcirugía…), e, incluso, por estrés o por ejercicio intenso.
La
administración de algunos fármacos, como corticoides, también puede producir un
aumento de glóbulos blancos y algunas causas tóxicas, metabólicas o tras un
sangrado.
En
cuanto a las infecciones, el aumento de leucocitos puede deberse a infecciones
bacterianas (tuberculosis, sífilis, tosferina…), al virus de Epstein-Barr
(mononucleosis infecciosa), citomegalovirus, virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH) o virus de la hepatitis. También puede aparecer en los llamados
síndromes mononucleósicos.
Otras
veces, señalan desde la SEMI, “expresan una hiperproducción de la médula ósea
del hueso, que es su fábrica, y ello puede deberse a que hay una transformación
tumoral de sus células, lo que llamamos una leucemia, que puede ser a base de
células muy inmaduras, en las leucemias agudas, o de células maduras,
semejantes a las que tenemos normalmente en menor cantidad circulando por la
sangre y que calificamos de leucemia crónica”.
También
puede haber un aumento de glóbulos blancos en recién nacidos, durante el
embarazo y el parto.
Qué hay que hacer
Como
las causas pueden ser muchas y muy distintas, el tratamiento es muy variado. “Muchas
veces las infecciones son fáciles de curar con antibióticos, y el problema está
resuelto”, señalan los expertos de Medicina Interna. Sin embargo, una leucemia
“requerirá actuaciones más agresivas, con fármacos más potentes tratando de hacer
desaparecer esos procesos”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario