La
articulación del hombro es uno de los componentes más importantes para la
movilidad diaria, ya que permite un amplio rango de movimiento de las
extremidades superiores. A pesar de que se la considera una sola articulación,
el hombro está compuesto por varias articulaciones interconectadas, formadas
principalmente por tres huesos: el húmero (hueso del brazo superior), la
escápula (omóplato) y la clavícula. Entre ellas, la articulación glenohumeral
(formada por la cabeza humeral y la cavidad glenoidea de la escápula) es
particularmente importante, ya que ofrece una amplia movilidad pero hace que el
hombro sea propenso a sufrir lesiones. En este artículo, analizaremos algunas
de las técnicas innovadoras que los especialistas pueden utilizar hoy en día
para tratar estas lesiones.
Anatomía
y función del hombro
La
cavidad glenoidea del hombro está rodeada por una estructura cartilaginosa
llamada labrum, que facilita el movimiento suave y aporta estabilidad.
Alrededor de la articulación se encuentran ligamentos, tendones y los músculos
del manguito rotador, que trabajan todos en armonía para estabilizar y
movilizar el hombro.
Lesiones
comunes del hombro
1. Dislocación
del hombro
La
dislocación del hombro es una afección aguda y dolorosa causada por un
traumatismo. Normalmente, el húmero se desplaza hacia adelante, dañando el
cartílago, el labrum y, a veces, las estructuras óseas del hombro. Esta
afección suele ir acompañada de deformidad y restricción del movimiento.
¿Quiénes
corren riesgo?
·
Adultos jóvenes (de 18 a 30 años), en
particular deportistas o personas que realizan actividades de alto impacto.
·
Adultos mayores, en quienes las dislocaciones
suelen implicar lesiones en los tendones debido a traumatismos de baja energía,
como caídas.
Diagnóstico
El
diagnóstico comienza con un examen físico y radiografías, seguido de imágenes
avanzadas como una resonancia magnética con artrografía (ARM) para evaluar el
daño de los tejidos blandos.
Opciones
de tratamiento
·
No quirúrgico: reducción de la dislocación seguida de fisioterapia para fortalecer
el hombro.
·
Quirúrgico: los procedimientos incluyen la reparación artroscópica (para
lesiones de los tejidos blandos) o el procedimiento Latarjet (para daños óseos
significativos). A menudo se recomienda una intervención quirúrgica en
pacientes jóvenes para minimizar la recurrencia
2.
Desgarros del manguito rotador
El
manguito rotador es un grupo de cuatro tendones fundamentales para el
movimiento equilibrado del hombro. Los desgarros en estos tendones, en
particular en adultos mayores, son comunes y pueden ser resultado de un
traumatismo o de procesos degenerativos.
Síntomas:
·
Dolor que se irradia a la escápula y la parte
superior del brazo durante el movimiento.
·
Dificultad para realizar actividades cotidianas
como levantar o alcanzar objetos.
Diagnóstico:
·
Examen físico, ecografía o resonancia magnética
para determinar la extensión del daño y la degeneración muscular asociada.
Opciones
de tratamiento:
·
Tratamiento conservador: alivio del dolor mediante medicamentos, fisioterapia o inyecciones
localizadas de esteroides.
·
Reparación
quirúrgica: en el caso de desgarros de espesor total
o sintomáticos, se utilizan técnicas artroscópicas mínimamente invasivas para
volver a unir el tendón.
·
Cirugía con
implante de balón: un
procedimiento innovador para los casos en los que las reparaciones
tradicionales no son viables debido a la atrofia muscular.
3. Afecciones
crónicas y degenerativas
Las
lesiones de larga duración, los desgarros no tratados o las dislocaciones
recurrentes pueden provocar osteoartritis del hombro o un deterioro funcional
significativo. En el caso de las personas mayores con daño articular avanzado,
la cirugía de reemplazo de hombro suele ser el último recurso.
Innovaciones
quirúrgicas en el cuidado del hombro
Y ahora
llegamos al quid de este artículo, y son los avances innovadores en la cirugía
del hombro que, en los últimos años, han transformado la forma en que se tratan
las lesiones, ofreciendo soluciones personalizadas que mejoran los resultados y
al mismo tiempo reducen realmente el tiempo de recuperación que lleva un
tratamiento de este tipo. Cada técnica quirúrgica aborda desafíos específicos,
brindando opciones que van desde procedimientos mínimamente invasivos hasta
reconstrucciones más integrales, asegurando que los pacientes puedan recuperar
la movilidad y la función.
La
cirugía artroscópica es ampliamente
utilizada, ya que es una técnica mínimamente invasiva que es especialmente
eficaz para reparar lesiones de tejidos blandos, como desgarros del labrum,
desgarros del manguito rotador y daño de ligamentos. Durante el procedimiento,
el cirujano realiza pequeñas incisiones alrededor del hombro, insertando una
cámara y herramientas especializadas para reparar el daño con precisión. Al
visualizar la articulación en un monitor, el cirujano puede restaurar las
estructuras lesionadas con una alteración mínima del tejido circundante. Este
enfoque da como resultado cicatrices más pequeñas y una recuperación más rápida
en comparación con la cirugía abierta tradicional, aunque generalmente se
reserva para casos con daño limitado al hueso o los tejidos blandos.
En el
caso de pacientes con luxaciones recurrentes del hombro y pérdida ósea
significativa, el procedimiento Latarjet suele ser la opción preferida. A
diferencia de las reparaciones artroscópicas, esta técnica quirúrgica abierta
aborda tanto las deficiencias estructurales como la inestabilidad. El
procedimiento implica transferir un trozo del hueso coracoides desde la
escápula hasta la parte delantera de la cavidad glenoidea, rellenando las zonas
con pérdida ósea y reforzando la articulación del hombro. Este doble efecto
(restaurar el contorno óseo y proporcionar una estabilización adicional a
partir del tendón transferido) lo hace especialmente adecuado para deportistas
que participan en deportes de alto impacto como el fútbol o el judo. Aunque es
muy eficaz para prevenir más luxaciones, el procedimiento Latarjet altera la
anatomía del hombro y requiere un tiempo de recuperación más prolongado que la
artroscopia.
La cirugía
de reemplazo de hombro es otra opción transformadora, diseñada para
casos de degeneración articular avanzada o daño irreparable. En el reemplazo
anatómico del hombro, la cabeza humeral dañada y la cavidad glenoidea se
reemplazan con componentes protésicos que imitan la articulación natural. En el
caso de pacientes con una función del manguito rotador comprometida, se suele
realizar un reemplazo inverso del hombro, invirtiendo las posiciones de la
cabeza y la cavidad para permitir que el músculo deltoides compense el manguito
rotador debilitado. Estos procedimientos proporcionan un alivio significativo
del dolor y pueden restaurar una amplia gama de movimientos, aunque normalmente
se recomiendan para adultos mayores o personas con daño articular grave debido
al tiempo de recuperación prolongado y la vida útil limitada de los implantes.
En
situaciones en las que las reparaciones tradicionales de tendones ya no son
viables, como en los casos de desgarros crónicos del manguito rotador con
atrofia muscular grave, la cirugía de implantes con balón
ofrece una solución innovadora. En este procedimiento mínimamente invasivo, se
coloca un balón biodegradable en la articulación del hombro, que proporciona
amortiguación y redistribuye las fuerzas para reducir el dolor y mejorar la
movilidad. Si bien no restaura los tendones desgarrados, esta técnica puede
mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes que, de lo
contrario, podrían enfrentar limitaciones permanentes. La recuperación es
relativamente corta y el procedimiento es particularmente adecuado para
pacientes mayores con menores demandas de actividad.
Otro
enfoque moderno que complementa los tratamientos quirúrgicos es la terapia con
plasma rico en plaquetas (PRP). Aunque no es una técnica quirúrgica, las
inyecciones de PRP se utilizan a menudo junto con la cirugía o en lugar de ella
para lesiones de tejidos blandos. Al inyectar una solución concentrada de
plaquetas y factores de crecimiento del propio paciente en el área afectada, el
PRP promueve la reparación del tejido y reduce la inflamación de forma natural.
Si bien no es una solución definitiva para todos los casos, es una opción
prometedora para los pacientes que buscan mejorar la curación sin
procedimientos invasivos.
Recuperación
y rehabilitación
La
recuperación posquirúrgica suele implicar el uso de un cabestrillo durante
algunas semanas, seguido de meses de fisioterapia. La duración de la
recuperación depende de factores como la edad del paciente, la extensión de la
lesión y el cumplimiento de los protocolos de rehabilitación. Las técnicas
quirúrgicas avanzadas y la intervención temprana generalmente mejoran los
resultados, lo que permite a los pacientes recuperar la funcionalidad y volver
a sus rutinas.
Para
asegurarte de recuperarte en un tiempo récord, sigue estas reglas importantes:
Sigue las
instrucciones posoperatorias:
sigue estrictamente las pautas de tu cirujano con respecto a la
medicación, el cuidado de las heridas y las restricciones de actividad para
evitar complicaciones y promover la curación.
Realiza fisioterapia: participa diligentemente en la fisioterapia prescrita para
recuperar la movilidad, la fuerza y la función de su hombro. La constancia en
la realización de los ejercicios recomendados es vital para una recuperación
completa. No creerás lo importante que puede ser hacer fisioterapia para la
futura amplitud de movimiento y plena capacidad. Asegúrate de seguirlas y
hacer toda tu ‘tarea’.
Controla el
dolor de manera eficaz: utiliza los
analgésicos recetados según las indicaciones e incorpora métodos como aplicar
hielo en el hombro para reducir la hinchazón y aliviar las molestias. ¡No te
excedas! Es difícil dejar la adicción a los analgésicos, por lo que es mejor
ser honesto contigo mismo todos los días sobre tu necesidad real de
tomarlos. No queremos que tengas dolor, pero es muy fácil volverte adicto.
Posición
para dormir: duerme en posición vertical o
semi-reclinada para minimizar las molestias. El uso de almohadas para apoyar el
brazo operado puede evitar movimientos involuntarios que pueden causar dolor.
Evita fumar
y beber alcohol: evita fumar y limita el consumo de
alcohol, ya que ambos pueden impedir el proceso de curación y aumentar el
riesgo de complicaciones.
Asegúrate de
tener una nutrición adecuada:
mantén una dieta equilibrada rica en vitaminas y proteínas magras para
favorecer la reparación de los tejidos y la recuperación general. Los
nutrientes como las vitaminas C y E son especialmente beneficiosos para la
curación.
Prepara
el entorno de tu hogar: organiza tu
espacio vital para adaptarse a la movilidad limitada, asegurándote de que
los elementos esenciales estén al alcance de la mano y que los caminos estén
despejados para evitar accidentes.
Controla
las complicaciones: debes
estar atento a los signos de infección, como un aumento del enrojecimiento,
la hinchazón o la fiebre, y comunícate con tu proveedor de atención
médica de inmediato si se presenta alguna complicación.
Regreso
gradual a las actividades: evita apresurarte a
volver a realizar actividades extenuantes o levantar objetos pesados hasta
que su cirujano lo autorice. La progresión gradual bajo la guía de un
profesional garantiza que el hombro se cure correctamente.
Algunas
palabras sobre cómo elegir al especialista adecuado
El
éxito de los tratamientos de hombro depende de un diagnóstico preciso y de la
experiencia del especialista en ortopedia que lo trate. Es fundamental
consultar a un cirujano con amplia experiencia en el tratamiento conservador y
quirúrgico de las lesiones de hombro para determinar el mejor curso de acción
adaptado a las necesidades individuales. Estamos hablando del rango de
movimiento, tu capacidad para utilizar partes de tu cuerpo que utilizamos todo
el tiempo. Es fundamental que te sientas 100% seguro con
tu especialista y cirujano. JQR
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