Es una historia
enraizada en el siglo XIII la de los ‘Facchini di Santa Rosa’, la terciarios
franciscana, patrona de Viterbo, cuya fiesta, el 4 de septiembre, está
precedida por la espectacular procesión de la llamada Máquina de Santa Rosa,
desde 2013 Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Los ‘Facchini’
(costaleros) tienen la misión de transportar la Máquina por las calles y plazas
de la ciudad. Al recibirlos en audiencia en la Sala Clementina del palacio
apostólico, Francisco dirigió un breve saludo y entregó un discurso preparado
en el que recordó la experiencia mística de la joven Rosa, que ‘hizo una opción
de absoluta pobreza y dedicación a la caridad y fue una verdadera propulsora,
involucrando a muchos otros con su amor a Jesús’. Un modelo a imitar.
Necesitamos
santos así, también hoy: personas que no se queden en zapatillas en el sofá,
sino que, ardiendo en el deseo incontenible de vivir y anunciar el Evangelio,
con pasión se vuelven contagiosas en la santidad.
Dar a conocer el Evangelio a
través de Santa Rosa
A los
portadores de la Máquina de Santa Rosa, Francisco les pide que sigan
transmitiendo la memoria de la patrona de Viterbo, con su servicio y su
compromiso de vida cristiana, y subraya que el transporte de la estructura – ‘alta
unos treinta metros de altura y con un peso medio de más de cincuenta
quintales, en cuya cima está colocada la estatua de la Santa’- es ‘un signo
espectacular’ que quiere mostrar el gran ejemplo de Santa Rosa, a través de la
cual se difunde el Evangelio.
Esto es lo más
importante: dar a conocer el Evangelio a través de Santa Rosa; y hacerlo juntos,
unidos y solidarios, viviendo sus valores con ‘fe, fuerza y voluntad’, ‘respeto
y humildad’, porque, en la procesión y en la vida, nadie puede realizar solo
una hazaña tan grande, como dicen sus estatutos y como recuerda uno de los
lemas que utilizan juntos durante la procesión: ‘Semo tutti den sentimento’
(Todos tenemos un sentimiento).
En el texto
entregado, el Papa agradece a los Facchini ‘las numerosas actividades caritativas,
culturales y morales’ realizadas y los anima a mantener viva la tradición de la
fiesta de Santa Rosa. TC
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